Domingo, 10 de Febrero de 2008

El proteccionismo de los irreductibles galos

Société Générale, la fusión de GdF y Suez o la frustrada opa de Pepsico sobre Danone son ejemplos del nacionalismo económico francés

A. M. VÉLEZ ·10/02/2008 - 18:27h

Francia exhibe sin complejos su proteccionismo. El último ejemplo ha sido el de Société Générale (SG), uno de los mayores bancos privados europeos. La entidad cayó el mes pasado más de un 20% en bolsa tras el escándalo de los 4.900 millones de euros que un empleado, el célebre Jérôme Kerviel, supuestamente hizo desaparecer.

Ante los rumores de opa extranjera aprovechando la debilidad del valor el primer ministro francés, François Fillon, dijo que estará “muy atento” ante “los riesgos de desestabilización de SG”. Todo un aviso a navegantes.

Hay otros casos. Ahora que se habla del interés de Electricité de France (EdF) por Iberdrola, conviene recordar que la fusión entre Gaz de France (pública, como EdF) y Suez (privada) fue una reacción defensiva del Elíseo ante el interés de la italiana Enel (también pública) por Suez, sobre la que estudió lanzar una opa en 2006.

El proteccionismo francés, que enlaza con la tradición colbertista del dirigismo económico, ha tenido repercusiones directas para España: a la vista de la resistencia de los galos, el año pasado Enel destinó su generosa liquidez a la compra de Endesa junto con Acciona.

Más allá del sector energético, donde las tentaciones nacionalistas están a la orden del día (España es, con Reino Unido, el único país de la UE donde las eléctricas autóctonas son privadas), el proteccionismo galo también ha quedado patente en el sector alimentario.

En 2005, Pepsico renunció a comerse a Danone ante el clamor de políticos y sindicalistas franceses contra la operación, que habría acabado con un emblema de la industria agroalimentaria gala en manos estadounidenses. El dueño de Pepsi se lo pensó antes de lanzar una opa, después de que hasta el entonces presidente Chirac se manifestara en contra.

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