Domingo, 10 de Febrero de 2008

Bankinter se prepara para repeler la entrada de Crédit Agricole

La pugna hispanofrancesa es paralela al interés de EdF por Iberdrola y al conflicto Sacyr-Eiffage

V. ZAFRA/A. M. VÉLEZ ·10/02/2008 - 17:21h

El Banco de España dará en los próximos días su autorización para que el grupo francés Crédit Agricole se haga con hasta el 30% de Bankinter. La decisión debería poner fin a la situación de provisionalidad desatada el pasado noviembre cuando el grupo galo llegó a un acuerdo para comprar el 15% de Bankinter a Ram Bhavnani, elevando su participación hasta casi el 20%. Pero sólo será el principio de lo que se presupone una larga batalla.

El banco español no está contento con la forma en que ha entrado Crédit Agricole en su capital —no avisó hasta que ya había llegado a un acuerdo con el empresario indio— y tampoco cree que su intención sea mantener una participación de esa magnitud sólo para colaborar en algunas ramas de negocio.

Ante los recelos por esta entrada no pactada ni convenida, el consejo de administración del banco cerrará sus puertas a cualquier representante de Crédit Agricole. Lo normal sería que la entidad francesa reclame dos puestos en el consejo. Pero no se los van a dar.

Excusa

El argumento de Bankinter, según insinuó en la presentación de resultados su consejero delegado, Jaime Echegoyen, es que Crédit Agricole es un competidor y, por tanto, no puede formar parte de su máximo órgano de gobierno. El grupo francés opera en España, aunque de forma casi testimonial, en banca privada, corporativa y de gestión de activos, principalmente.

Esa será la excusa formal, pero la razón de fondo, aseguran en el mercado, es que los gestores no están dispuestos a permitir que Crédit Agricole controle el banco con sólo un 20% del capital en su poder. Su máximo accionista hasta ahora, Jaime Botín, ya se está preparando para ello. Por eso pidió permiso al Banco de España para llegar al 30% del capital. Es una señal para decir que está dispuesto a lo que sea.

El rechazo podría provocar que Crédit Agricole presentara una opa por todo Bankinter, pero esta hipótesis parece poco factible. La crisis ha afectado al grupo galo —hasta qué punto se verá el 4 de marzo cuando presente resultados— que, además, podría verse ‘obligado’ por el Gobierno francés a adquirir parte del problemático Société Générale.

Descartada la opa, se abren dos escenarios: la confrontación total o la pasividad por parte de Crédit Agricole.

En el primero, el grupo galo podría convocar las juntas de accionistas que crea oportunas, impugnar los acuerdos aprobados en otras y hasta ir a los tribunales a defender sus derechos. Pero no parece que puedan conseguir mucho por ese cauce dado que el consejo de Bankinter tiene en su órbita en torno al 40% del capital y Caja Madrid, con casi el 5%, también le apoyaría, previsiblemente.

En el banco francés abogan, de momento, por la segunda opción e insisten en que sus intenciones son absolutamente amistosas y que en cuanto el Banco de España se pronuncie lo demostrarán. Quieren, incluso, dirigirse a la plantilla para tranquilizar a los empleados, titulares de al menos un 5% del capital.

Paralelo a Iberdrola y Sacyr

La ofensiva es paralela a otras dos operaciones en las que se cruzan intereses de España y Francia: los movimientos de Electricité de France (EdF) por Iberdrola y el conflicto que enfrenta desde hace dos años a Sacyr con la constructora francesa Eiffage, de la que es primer accionista (33,2%).

En el caso de Iberdrola, EdF, que pertenece al Estado francés, admite negociaciones con ACS, primer accionista de la eléctrica española y hostil a su cúpula. El objetivo sería una opa para trocear Iberdrola que, según el grupo galo, sólo se hará con el visto bueno del Gobierno español y que, previsiblemente, no se materializará hasta después del 9-M.

Sacyr, por su parte, lleva casi dos años intentando entrar, sin éxito, en el consejo de su participada. Con una opa parada en los tribunales, la constructora española podría vender sus acciones a varias entidades financieras francesas, como quiere Eiffage.

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