Domingo, 7 de Octubre de 2007

"Vería la película de Rob Zombie antes que la mía"

Nacho Vigalondo. Director de cine, nominado al Oscar al mejor corto en 2004, presenta en el festival de Sitges su película ‘Los Cronocrímenes'

JOHN TONES ·07/10/2007 - 12:59h

 

Nacho Vigalondo llega a Sitges con los Cronocrímenes subido a una nube: la de su rotundo éxito en uno de los festivales de cine fantástico más exigentes del mundo, el Fantastic Fest de Austin, donde ha ganado el premio a la Mejor Película. Nacho ya ha colgado en Sitges, para todos los pases de esta semana, el cartel de "No hay entradas".

En el momento de escribir estas líneas, quedan más de 300 entradas para la proyección de ‘Grindhouse', más de 200 para ‘Halloween', de Rob Zombie, y cero para los ‘Cronocrímenes'. ¿Cómo sienta eso?

Pues cómo va a sentar. Estoy un poco estupefacto, porque yo mismo iría a ver Halloween antes que la mía.

¿Cómo fue la experiencia en Austin?

Espectacular. Allí recuperas un poco al cine como experiencia total de visionado. Es el sitio donde más gente apasionada por el medio me he encontrado, de una forma casi inocente. Los que organizan el festival organizan también pases especiales de películas en los lugares donde se rodaron. Absolutos apasionados.  

¿Cómo se ha convertido ‘Cronocrímenes' en una de las películas españolas más esperadas del año?

Si hay una película que se esté forjando un nombre sólo por sus valores y por sí misma, es ésta. Se suma a ello que yo fui nominado al Oscar por un corto y que la película no se mueve por los cauces predeterminados por el cine español típico. Es muy frenética. Tiene de todo: un elemento erótico, sólo uno; acción, intriga, viajes en el tiempo, hostias secas... Todo lo que importa.

Uno de los grandes logros de la película es que es genuinamente española sin serlo de forma folclórica...

En ningún momento he negado que Cronocrímenes es cine español. Lo único genuinamente español que hemos quitado ha sido el gotelé de los decorados, pero no hemos esquivado nuestra nacionalidad. 

¿Crees que los numerosos retruécanos argumentales van a hacer que mucha gente se distancie?

Hay toneladas de esfuerzo en que la película sea primero divertida y, luego, comprensible. Es un ejercicio que se ve mucho en televisión: series muy complejas, infinitamente más complejas que las de hace apenas una década, están llegando al gran público. No creo que sea imposible, que haya que rendirse a que llegar al gran público equivale a rebajar complejidad.

Precisamente por eso, la película es una rareza honesta: tiene una sensibilidad muy mediterránea, pero a la vez es ciencia ficción pura...

En Austin funcionó a los dos niveles: por un lado, gente que se lo pasó muy bien, y, luego, lectores curtidos en la sci-fi, que más tarde han dicho que lo más jodido de ser fan del género es que las películas son menos atrevidas que las novelas para conseguir llegar al gran público, como pasa con las adaptaciones de Philip K.Dick. Los fans de la ciencia ficción pura han celebrado que con esta película no pasa eso. No hay miedo a toparse con un público tonto. Eso es cosa de los productores, que en La Jungla 4.0 se sienten en la necesidad de introducir a un joven hacker para que el público tenga alguien con quien identificarse. Eso es una chorrada.

¿Qué influencias destacan en la película?

Casi todas son literarias. Hay películas de viajes en el tiempo que me encantan (12 Monos en cabeza), pero el tesoro del género está en la literatura. Robert Heinlein, de los autores clásicos, y Greg Egan de los modernos, han influido en la película. Su novela Cuarentena, acerca de física cuántica, tiene mucho que ver con las teorías que maneja la película. Ha influido también mucho el cine negro: Cain, que construía historias con pocos personajes y que entre crimen y crimen se topaban con paradojas morales.

La pregunta final y obvia es: ¿en qué trabajas ahora?

En los guiones que quiero desarrollar, el que más peso tiene es una historia muy romántica con OVNIS, así que ahí sigue mi carrera: pochez, amor y fantasía.