Domingo, 10 de Febrero de 2008

La Junta Militar birmana anuncia un referéndum para mayo y elecciones para 2010

EFE ·10/02/2008 - 10:28h

EFE - La Junta Militar que gobierna Birmania (Myanmar) desde 1962 anunció un referéndum para aprobar una nueva Constitución en mayo próximo y elecciones generales en 2010. En la foto, activistas birmanos con pancartas durante una manifestación de protesta contra la Junta Militar.

La Junta Militar que gobierna Birmania (Myanmar) desde 1962 anunció un referéndum para aprobar una nueva Constitución en mayo próximo y elecciones generales en 2010, una "hoja de ruta" que el principal partido de la oposición acogió con cautela.

Los analistas en Tailandia dicen hoy que se trata de una maniobra de los generales que habitan Naypydaw, la nueva capital birmana, estrenada en 2005, para aflojar la presión internacional sobre ellos.

Eso no quita que el régimen se haya comprometido a celebrar elecciones plurales y democráticas, mediante un comunicado oficial difundido anoche por radio y televisión, y atribuido el teniente general Tin Aung Myint Oo, el secretario primero del Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo (SPDC, por sus siglas en inglés), el nombre oficial de la Junta Militar.

"En concordancia con los cuatro pasos de las siete fases de la hoja de ruta hacia la democracia, en mayo de 2008 se celebrará un referéndum nacional para ratificar el borrador de la nueva Constitución", indicó la nota oficial.

"En el 2010 se celebrarán elecciones plurales, de acuerdo con la nueva Constitución. Será posible cambiar la administración militar por un sistema administrativo civil y democrático", prometió el comunicado.

"Se ha construido la infraestructura básica del país, aunque aún haya mucho que hacer por el bienestar nacional", agregó el texto oficial.

La última vez que la Junta Militar celebró elecciones parlamentarias, en 1990, perdió estrepitosamente ante la Liga Nacional para la Democracia (LND), que dirige la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, por lo que nunca acató el resultado.

Suu Kyi, quien cumple desde 2003 un nuevo arresto domiciliario, obtuvo más del 82 por ciento de los votos emitidos en aquella ocasión.

Ante la imposibilidad de conocer la reacción de Suu Kyi, confinada en su casa sin teléfono e internet, y con las visitas prohibidas, miembros de su formación se mostraron cautelosos ante el anuncio.

El portavoz de la LND, Nyan Win, expresó a la prensa su sorpresa porque los generales den como un hecho consumado la aprobación de la nueva Carta Magna que se ha elaborado sin contar con la oposición.

La organización "Human Rights Watch" aseguró en septiembre pasado, cuando la Convención Nacional aprobó el texto constitucional que había comenzado a redactar en 1993, que el borrador justificaba la permanencia en el poder del régimen militar e ignoraba las aspiraciones del pueblo.

No obstante, el anuncio supone un cambio radical de la postura mantenida hasta la fecha por el Gobierno, que se encuentra sometido a una tremenda presión exterior para que restablezca la democracia.

"El Consejo de Estado parece que se encuentra bajo una creciente presión de China y la India para que acelere su hoja de ruta. Ibrahim Gambari, el enviado especial de la ONU (para Birmania), acaba de visitar la India y da la impresión de que ha conseguido más apoyo que el año pasado, y va a visitar China la semana que viene", expresó el analista militar Win Min, desde la norteña ciudad tailandesa de Chiang Mai, a través de la radio disidente birmana.

Estados Unidos amplió esta semana las sanciones económicas para familiares, empresas e individuos vinculados al régimen birmano y avisó a la Junta Militar que continuará mientras dure la "brutal opresión".

"El SPDC parece preocupado de que se produzcan nuevas manifestaciones, de ahí esta medida para calmar a la población y que, en vez de manifestarse, espere a ver qué ocurre", añadió Win Min.

La dictadura militar birmana afrontó el pasado septiembre las mayores protestas antigubernamentales en 19 años, que encabezaron monjes budistas y que se celebraron de manera pacífica hasta que las autoridades las disolvieron por la fuerza.

Según la ONU, 31 personas murieron, entre ellas un periodista gráfico japonés por el disparo de un agente antidisturbios.