Sábado, 9 de Febrero de 2008

La empresa da la espalda a la familia

GLÒRIA AYUSO ·09/02/2008 - 21:23h

Un 40% de los jefes espera que el trabajador se lleve la faena a casa. Y sólo un 17% de los directivos son comprensivos cuando el empleado da prioridad a su familia. Es más: cuatro de cada diez lo juzgará menos comprometido con la empresa si el trabajador utiliza alguna medida de conciliación para poder prestar un poco más de atención a los suyos. Son datos que demuestran la poca sensibilidad de las empresas españolas con la vida privada de las personas y su escasa devoción por las políticas para compatibilizar trabajo y familia.

Las cifras forman parte del Índice de Empresas Familiarmente Responsables que ha elaborado la escuela de negocios IESE a partir de 1.000 encuestas a empresas españolas. De ellas se extrae que es incompatible en la mayoría de los casos que una persona ostente un buen cargo y pueda ocuparse de la familia. Así lo denuncia Nuria Chinchilla, doctora en Ciencias Económicas y profesora del IESE en el área de Gestión de Personas y Organizaciones.

Nombrada Mejor Directiva en 2001 por la Federación Española de Directivas Empresarias, le gusta subrayar frente a sus triunfos profesionales que además es esposa y madre.

El hecho es que un 30% de las mujeres promocionadas rechazan el ascenso porque tienen hijos o padres dependientes y no pueden asumir jornadas inacabables.

El problema añadido es que “los directivos ya no cuentan después con las personas que en un momento determinado no han aceptado una promoción”. Chinchilla considera que  esta mentalidad no contribuye a hacer más competitiva a una empresa.

Todo lo contrario. Las empresas tienen grandes dificultades para contratar empleados clave. “Los directivos no tienen que buscar clones, sino personas complementarias”, considera. También deben
fijarse en las tareas cumplidas y no en cuánto tiempo permanecen sus subordinados
en la oficina.

Luces apagadas

En el estudio que ha realizado el IESE queda claro que una vez más la asignatura pendiente de la empresa española es la política de luces apagadas, es decir, el “a tal hora no se trabaja más y todos nos vamos para casa”. Sólo un 14% de los responsables anima a practicarla. Un ejemplo es la ONCE. A las 19 horas se apaga automáticamente todo el sistema informático. La empresa alerta a los trabajadores 15 minutos antes. En otros lugares, “en verano se cierra el aire condicionado, lo que impulsa a la plantilla a salir al exterior”, dice la doctora Chinchilla.

Iberdrola ha aplicado un plan de flexibilidad, con un horario compactado de 7 a 15 horas. “Al principio no se lo creían ni los mismos que debían aplicar el plan. Ahora la plantilla ha ganado mucho tiempo: entra y sale a horas en las que no encuentran los largos atascos en la carretera”.  En Banco Pastor también ha optado por dar facilidades a los padres y madres en plantilla.

Medidas urgentes

España no practica conciliación y, en cambio, las cifras de absentismo son de las más altas de Europa. La Universidad de Navarra señala que “resulta urgente acometer programas de conciliación” porque las compañías que impulsan medidas de este tipo logran mejores resultados.

Las políticas de conciliación más valoradas por los trabajadores son el horario flexible y el poder combinar de forma satisfactoria el trabajo y la familia. En los últimos años se ha avanzado algo en estos aspectos. En el primer caso, en 1999 un 63% empresas aplicaba la flexibilidad en la entrada y salida del trabajo, cuando ahora ya es un 85%. La conciliación del trabajo y la familia ha pasado del nimio 5% al algo más considerable 24%.

Sectores flexibles

Los sectores más flexibles son la enseñanza, las telecomunicaciones, la banca, la administración pública y los servicios de salud. Las empresas de telecomunicaciones y la farmacéuticas también acostumbran a aplicar buenas medidas de conciliación. En buena parte porque “muchas son extranjeras y desde sus sedes se les obliga”, explica Nuria Chinchilla.  Los que menos la aplican son la hostelería, el turismo y el ocio, la metalurgia y el sector de producción en general.

Un 18% de empresas cuentan con un presupuesto específico destinado a  implantar un Programa Integral de conciliación.

Se trata de tener una visión estratégica: “Las personas tienen responsabilidades fuera del trabajo, así como necesidades. Si se congenian, estarán más comprometidas y motivadas. En caso contrario, es frecuente que se quiera dar el mínimo”.