Sábado, 9 de Febrero de 2008

El G7 espera una ralentización global y más tensiones bursátiles

EFE ·09/02/2008 - 06:16h

EFE - Vista panorámica de la reunión de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete (G7), formado por Japón, EEUU, Alemania, Reino Unido, Canadá, Italia y Francia, en Tokio (Japón).

El G7 auguró hoy un panorama económico más sombrío para 2008, con una ralentización global y la persistencia de las tensiones bursátiles, y se mostró dispuesto a actuar de forma colectiva, si fuera preciso, para garantizar la estabilidad.

Bajo la presidencia de Japón, los ministros de Economía y los gobernadores de los bancos centrales de los siete países más ricos del mundo concluyeron su cumbre de Tokio con un llamamiento a una mayor cooperación para atajar los problemas financieros, sin marcar una vía concreta y sin hablar en ningún momento de recesión.

EEUU, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá e Italia creen que la situación económica actual es "más incierta" que en octubre y que puede producirse aún "un mayor deterioro" del sector de la vivienda en Estados Unidos, lo que lleva meses arrastrando a la baja a las bolsas de todo el mundo.

En ruedas de prensa separadas, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, admitieron que las tensiones bursátiles durarán todavía un tiempo y que llega la era de la desaceleración económica.

Esta cumbre había despertado un elevado interés ante la actual situación económica mundial, con una crisis crediticia en Estados Unidos que amenaza con arrojar a ese país a una recesión que acabe lastrando el crecimiento global.

Los ministros de Finanzas debatieron los problemas creados en las bolsas por la crisis hipotecaria de las "subprime" en Estados Unidos, que ha sido mayor de lo previsto en un primer momento por los actores económicos presentes hoy en Tokio.

"En todas nuestras economías, aunque en distinto grado, esperamos que el crecimiento se reduzca de alguna forma a corto plazo", señala el comunicado final del G7, que pide a los países exportadores de petróleo que incrementen la producción para reducir así su precio.

Los países ricos "animamos a los países de la OPEC y a otros productores de petróleo a que aumenten su producción y reiteramos la necesidad de aumentar la capacidad de las refinerías y de mejorar la eficiencia energética", apunta el comunicado.

Al tiempo, el G7 se mostró dispuesto a tomar las "medidas adecuadas, sean individuales o colectivas", para garantizar la estabilidad y el crecimiento económico.

En la mente de todos estuvo la posibilidad de una ralentización excesivamente brusca en Estados Unidos, principal mercado consumidor del mundo, que lleve a la baja al resto de las economías, si bien los países ricos confían en que no haya recesión.

En la misma línea de lo que marcaba el comunicado conjunto, el secretario del Tesoro norteamericano indicó que la primera economía del mundo "seguirá creciendo en 2008", si bien admitió que "las actuales turbulencias financieras son serias y persistentes".

Los representantes europeos en el encuentro consideraron también que el actual momento económico es serio, si bien más preocupante para Estados Unidos, y que no se prevé un fin claro para las turbulencias del sistema financiero.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, dijo a Efe que la economía europea no se ha visto tan expuesta a la crisis como la estadounidense, de ahí que las medidas tomadas en la zona euro no hayan sido tan agresivas.

La "corrección" en las bolsas mundiales continuará en los próximos meses, apuntó por su parte el presidente del BCE, quien dijo que esa entidad no habla "de bajar ni de subir" los tipos de interés en Europa de momento.

Aunque se había especulado con que el G7 podría estudiar un plan para estimular el consumo a nivel global, con ingredientes fiscales o monetarios, ya desde su llegada a Tokio varios ministros lo rechazaron, al señalar que las condiciones económicas son muy distintas en cada uno de los países miembros.

En este sentido, el anfitrión del encuentro, el ministro japonés Fukushiro Nukaga, insistió hoy, en la rueda de prensa final, que cada país debe "compartir la responsabilidad" y "poner en práctica políticas individuales" para mejorar la situación económica global.