Viernes, 8 de Febrero de 2008

Fantasmas en el Amazonas

Las ‘terras griladas' devastan la selva

BERNARDO GUTIÉRREZ ·08/02/2008 - 21:41h

 Hace exactamente diez años, los indios kayapó se pusieron en pie de guerra. Su reserva, situada en el sur del estado de Pará, había sido vendida sin su consentimiento a la empresa estadounidense Allied Cambrigde LLC. Jovelino Nunes, presunto dueño de su territorio, realizó la transacción. Todo parecía perfectamente legal: un millón de dólares por una extensión parecida a la de Catalunya, papeles en regla... Braun & Goldberg, empresa próxima a George Bush, fue la encargada de realizar la transacción a través del Royal Bank of Canada. Kaiôré, el jefe de los guerreros kayapó, fue resolutivo: "No sabemos luchar con papel, pero tenemos lanzas".

La venta se paralizó una sencilla razón: Juvelino Nunes no existía. Era un fantasma. Un simple nombre sin rostro. Si el escándalo de los Kayapó no hubiese estallado en la prensa, la venta se habría realizado. Las notarías brasileñas están llenas de títulos de propiedad falsos. Y la mayoría, a nombre de personas inexistentes, fantasmas utilizados para revender tierras, deforestar y saquear.

El caso más espeluznante de robo fantasmagórico fue el de Carlos Medeiros. Su nombre figura en 1.100 registros de propiedad de 34 municipios de Pará, donde hace tres años asesinaron a la misionera estadounidense Dorothy Stang. Sus tierras son más grandes que Portugal, 120.000 km2. Como Juvelino Nunes, Carlos Medeiros tampoco existe. Carlos Lamarão, antiguo procurador y director jurídico del Instituto de Terras do Pará (Iterpa), encargado de los registros de tierras de dicho estado, se topó con el fantasma de Carlos Medeiros en 1974.

"Alquien reclamaba tierras en nombre de dos portugueses muertos hacía 150 años. Las registraban a nombre de un tal Carlos Medeiros, su presunto heredero", explica Lamarão. Las propiedades de Medeiros se superponían a tierras públicas. El Iterpa abrió un proceso contra el fantasma. Y más de 30 años después, el caso todavía va y viene a los burocráticos juzgados brasileños.

Créditos y propiedades

En el nombre de Medeiros se vendieron propiedades. Se consiguieron créditos. Incluso el Poder Judicial de Pará emitió un permiso para que Carlos Medeiros no se presentase a los juicios. Medeiros se convirtió en el primer fantasma de la historia con habeas corpus. "Es como declararse dueño de la Torre Eiffel y venderla. Todavía nadie ha cancelado judicialmente los registros. Sus propiedades superan ya los 300.000 km2", explica Carlos Lamarão.

El empresario Falb Saraiva de Farias poseía 127.000 km2 grilados en el Estado de Amazonas

Este caso resume como ninguno el fenómeno de terra grilada. Hace unas décadas, los papeles se colocaban en una caja con un grilo (grillo) para que los ensuciase. De esta manera, los documentos adoptaban la apariencia de añejos títulos de propiedad sesmarías, concedidos directamente por el rey de Portugal. Las técnicas para apropiarse de tierras ilegalmente se han informatizado. Pero el término se sigue utilizando.

Este escándalo estalló en la prensa en el año 2000. El periodista Klester Cavalcanti (después de ser secuestrado) denunció la existencia del fantasma terrateniente y apuntó una clara participación del Poder Judicial y del Ejecutivo del Estado de Pará. El Congreso inició en 2000 una CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación). Y confirmó que el caso Medeiros era la punta del iceberg: Brasil tenía por lo menos 1.000.000 de km2 más en el papel que en la realidad. El caso más surrealista era el del Estado de Amazonas, con 550.000 km2 de terra grilada.

Los fantasmas siguen operando a todo gas. Y los políticos, tranquilos en su escaño

Carlos Medeiros no estaba (ni está) solo. Ni Juvelino Nunes. Detrás de ellos, una reguero de diputados, alcaldes, jueces, policías y procuradores ocultan sus rostros.

La investigación de las terras griladas destapó escándalos galácticos. El empresario Falb Saraiva de Farias poseía 127.000 km2 grilados en el Estado de Amazonas. Cecilio do Rego Almeida se proclamaba dueño de
47.000 km2 en el sur de Pará que se superponían encima de tres reservas indígenas. Pero las conclusiones de la CPI se desinflaron mucho. "Dejaron fuera a la mayoría de políticos implicados. Una vergüenza", asegura el abogado Girolamo Domenico Treccani, especialista en conflictos de tierra y actual asesor de la presidencia del Iterpa.

En 2001, después de la comisión parlamentaria, el Instituto Nacional de la Colonización y la Reforma Agraria (INCRA) canceló los títulos de una extensión equivalente a 930.000 km2. Pero sólo en el Sistema Público de Catastro Rural. Paraguassú Éleres, el mayor experto en topografía y derecho de propiedades de Pará, asegura que "todo sigue igual". Los fantasmas siguen operando a todo gas. Y los políticos implicados, tranquilos en su escaño.

¿Parará algún día la transacción ilegal de tierras?¿Hasta qué punto facilitan las terras griladas la deforestación del mayor pulmón del planeta?¿Qué implicación tienen con la violencia? Después de los últimos datos de deforestación amazónica (un espectacular aumento de 7.000 kilómetros cuadrados entre agosto y diciembre de 2007), el fenómeno de las terras griladas ha vuelto a la actualidad. Cláudio Maretti, coordinador de Áreas Protegidas de WWF/Brasil afirmó que son "la principal causa de la deforestación".

La clave de todo el embrollo se resume prácticamente en dos palabras: tierras públicas. Ariovaldo Umbelino, profesor de Geografia Agrária de la prestigiosa Universidade de São Paulo (USP), acusa directamente a Lula de "asesinato de la Amazonia". Un estudio de Ariovaldo prueba que los funcionarios del Instituto Nacional de la Colonización y Reforma Agraria (Incra) están revendiendo tierras públicas de la Amazonia desde épocas de la dictadura. Lula, según el profesor, no ha hecho nada por evitarlo. En un durísimo artículo publicado en Radioagencia NP, Ariovaldo critica la Medida Provisional del Bien aprobada por Lula . "Su artículo 118 permite regularizar tierras en la Amazonia de hasta 500 hectáreas, cuando el artículo 191 de la Constitución autoriza a apenas 50 hectáreas", afirma Ariovaldo.


El dominó de las tierras

Para Cláudio Maretti, de WWF, el fenómeno de las terras griladas es una especie de dominó. Se privatizan tierras públicas. O se roban (con grillo) privadas. Se deforesta. Se vende la madera. Llega la ganadería extensiva. Y por último, la soja y el maíz. "Como no hay control, se expulsa a otros propietarios, que van a buscar más tierras dentro de la selva", matiza Cláudio.

La parte del ciclo más difícil de controlar, según Marcilio Monteiro, director del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA) de Pará, es la tala de madera. Para Lucio Flavio Pino, un periodista amenazado de muerte por varios flancos, la relación entre grilagem y deforestación es clarísima. "Ocho de los trece procesos que tramitan en el Poder Judicial contra mí son por denunciar grilagem y extracción de madera ilegal", asegura. Además, matiza Lúcio Flavio, provoca "una industria de la muerte que se llevó la vida de Dorothy Stang, por enfrentarse al grileiro Vitalmiro Bastos".

Y detrás de los grillos de guante blanco, de los fantasmas, siempre se esconde alguien poderoso. El caso del ex presidente José Sarney, acusado de coordinar en su época de gobernador de Maranhão un megagrilagem en Pindaré, es el más vivo ejemplo. El grito unánime en el Brasil de Lula apunta a una dirección: la creación de un registro único de propiedad. Y es que el 47% de la Amazonia brasileña no tiene titulación de tierras definitiva, según el Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonia (IMAZON). 2.350.000 kilómetros cuadrados. Casi cinco Españas. 293 veces la Comunidad de Madrid. Mientras la Amazonia pierde 948 kilómetros cuadrados al mes (dato de diciembre de 2007) el fantasma de Carlos Medeiros continúa impune. Revendiendo sus tierras al mejor postor.

 

Compra tu trozo de Brasil por Internet

De entre las decenas de casos que implican a empresas extranjeras en el fenómeno de las terras griladas destaca el del Proyecto Jarí del multimillonario estadounidense Daniel Keith Ludwig, que en 1967 se hizo en Pará con un terreno de 60.000 hectáreas. La superficie, a ritmo de grillo notarial, creció en el papel, hasta el punto que los actuales propietarios todavía reivindican 3.760.605 hectáreas en los juzgados. Y aparte de la venta de la reserva de los indios kayapó, existe otro ejemplo mítico de megagrilagem internacional: el caso de la Associação Amazônia, una ONG que compró una extensión como Bélgica en el Estado de Roraima.

Una de las últimas modalidades, con una clara vocación internacional, es la venta de Amazonia por Internet. Quien visita www.resourcesbrazil.com se encuentra con una jugosa oferta de tierras amazónicas: todas con refinados títulos grilados. Otros sitios, como los presuntamente clausurados www.terras.com.br y www.imoveisvirtuais.com.br continúan vendiendo Amazonia a todo tren. Se puede recordar el caso del corrector Richard Bruno. La Policía Federal de Pará pidió hace ocho años ayuda a la Interpol y al FBI para detener a Richard Bruno y a Lloyd Pantell, dos estadounidenses que vendían tierras públicas por Internet a través de una empresa de Florida. Bruno llegó a tener una oficina en Belém, y llegó a vender 10.100 km2 de selva. Por otro lado, el informe de Greenpeace Pará, tierra de conflicto, implica a varias empresas españolas en la compra de madera ilegal extraídas de tierras griladas.  

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