Viernes, 8 de Febrero de 2008

La oscura historia del portátil del ex diputado

El Congreso permite a sus señorías comprarse los ordenadores por 140 euros pero los amenaza con una sanción de 400 euros si no compran las licencias de Microsoft

ANA TUDELA ·08/02/2008 - 21:46h

Año 2004. Las elecciones de marzo designan 350 diputados que, además de su asiento en el hemiciclo, reciben como material de trabajo un portátil Samsung de gama alta con software Microsoft Office Professional instalado. Lo abren, lo cierran, lo llenan de documentos, le ponen si quieren un fondo de pantalla de las vacaciones. Lo usan. La legislatura termina. Sus señorías abren el portátil, miran el correo, y reciben un motivo que endulza el sabor a final. La Mesa de la Cámara ha decidido el 18 de diciembre "facilitar la adquisición de los portátiles". ¿A qué precio? "140 euros".

Para acceder a la oferta hay que pasar por el Centro Informático de la Cámara y firmar para que se descuente dicha cantidad de la liquidación del diputado. No sin condiciones. También hay que firmar "la obligación de legalizar las licencias de los productos instalados". La diputada socialista Lourdes Muñoz mira una y otra vez el comunicado. ¿Es que las licencias del Congreso no son legales? ¿Por qué obligan a adquirir software de Microsoft?

Sigue leyendo y la sorpresa va en aumento. Si no se firma ni se devuelve el ordenador, se procederá "a descontar de la liquidación" los 140 euros "más la cantidad de 400 euros, importe correspondiente al coste para la Cámara del software".

Igual que actualizado

Una caja con el software Microsoft Office Professional versión 2007 comprado hoy por un ciudadano de a pie en El Corte Inglés cuesta 400 euros. Los programas instalados en el portátil de los diputados corresponden a la versión 2003. Incluso aunque el precio de venta al público en 2004 hubiera sido el mismo, explicaron a Público fuentes de Microsoft, las que se venden a la Administración son licencias Golp, que, además de llevar un importante descuento, no se pueden revender, sólo donar.

Claro que entonces el Congreso ha de comprar licencias nuevas.
En la filial española de Microsoft se muestran sorprendidos cuando Lourdes Muñoz cuenta en su blog lo ocurrido. Y aún más al saber que en el comunicado a los diputados se dice que se "comunicará a la empresa propietaria de las licencias" los casos en los que éstas "han salido de la posesión" de la Cámara. Eso iría contra la Ley de Protección de Datos.

Un portavoz del Congreso deshace el entuerto. En realidad había cuatro opciones: devolver el portátil; quedárselo, comprometiéndose a legalizar las licencias; quedárselo y desinstalar el software; o llevárselo sin decir nada forzando a la Cámara a "realizar gestiones para que sea legal".

Los 400 euros no eran una reventa, sino una sanción disuasoria. Nadie del Congreso comprobará si quien ha firmado cumple y legaliza el software instalado, porque es asunto de Microsoft. La opción de desinstalar, la que ha logrado Lourdes Muñoz después de tres semanas solicitándolo, se les olvidó incluirla en la carta.

Otras versiones apuntan a que al final de la anterior legislatura el equipo informático pasó varias tardes desinstalando software de los equipos que compraron los diputados. Claro que, si el motivo fuese ahorrarse esas tardes, se estaría abriendo una puerta a la piratería guardando la ropa con la firma de los diputados, ¿no?