Viernes, 8 de Febrero de 2008

El blindaje del presidente de BBVA asciende ya a 81 millones

VIRGINIA ZAFRA ·08/02/2008 - 20:55h

El presidente de BBVA, Francisco González, se ha defendido en la última legislatura de, al menos, dos intentos de derribo de su cargo, una actitud que resulta casi heroica si se tiene en cuenta que, si le cesaran en los dos próximos años, se embolsaría casi 81 millones de euros.

De esa cuantía, 61 millones corresponden al plan de pensiones que tiene acumulado y otros 20 millones a la indemnización por despido a la que tiene derecho y que equivale a cinco veces su sueldo bruto del último año.

Pese a contar con esta millonaria prerrogativa, González no sólo no quiere que le echen sino que, además, acaba de retrasar su edad de jubilación, de los 65 a los 70 años, y sigue intentando embarcar a BBVA en una gran fusión, aunque sólo si le dejan seguir mandando.

En todo caso, los 20 millones de euros de indemnización sólo los cobraría en caso de cese que no sea debido a su propia voluntad, jubilación, invalidez o incumplimiento grave de sus funciones.

El mismo derecho lo tendrían el consejero delegado del banco, José Ignacio Goirigolzarri, y el secretario del Consejo, José Antonio Maldonado, que percibirían 61 millones y 14 millones, respectivamente, si les despidieran antes de 2010.

La retribución baja a la mitad

Así consta en el Informe de Gobierno Corporativo de 2007 publicado ayer por el banco, en el que informa también de los sueldos de sus altos directivos. González cobró el año pasado una retribución de 5,1 millones de euros, un 48% menos que el ejercicio anterior.

Esta diferencia se explica porque en 2006 contó con un bonus extraordinario de cinco millones por la consecución del plan estratégico trienal.

Gracias a ese extra, el presidente de BBVA se convirtió en el ejecutivo mejor pagado del año en España, posición que ha cedido de nuevo al consejero delegado de Santander, Alfredo Sáenz, que en 2007 se embolsó cerca de nueve millones. El número dos de BBVA percibió 4,1 millones.

Esas cifras son consecuencia de un aumento del 5% en las retribuciones fijas y del 18,5% en las variables, lo que en conjunto supone una subida anual –sin incluir el bonus– en torno al 13,5%. Para este año, se prevé un alza similar, cercano al 13%, con lo que González cobrará 5,73 millones y Goirigolzarri, 4,6 millones.

El secretario general de UGT en el banco, Sebastián Moreno, declaró a Público que estas retribuciones son “astronómicas” y criticó que los incrementos no sean acordes con los del resto de empleados, a los que sólo suben el IPC cada año.

Además, pidió moderación para el ejercicio actual “dada la crisis que viene” y reprochó a los ejecutivos que hayan subido tanto su sueldo después de haberse negado a entregar a la plantilla una gratificación con motivo del 150 aniversario del banco.

Éticamente discutible

En la Junta de Accionistas de 2007, González admitió que su sueldo “puede parecer alto” y “éticamente discutible”, pero lo defendió porque está en línea con el sector. En el informe de retribuciones, se explica que, para fijarlo, se compara con un grupo de entidades financieras de Estados Unidos y Europa, así como con las cien mayores empresas europeas.

Los sueldos no se votan porque no lo exige la ley 

BBVA informa anualmente de las retribuciones de sus altos mandos en su Informe de Gobierno Corporativo y en esta ocasión, incluso, ha publicado un amplio informe donde detalla su política de fijación de sueldos y anuncia los del nuevo año.

Sin embargo, ha decidido no seguir la recomendación del Código Unificado de Buen Gobierno, que ha entrado este año en vigor, de someter los salarios de forma separada a votación entre los accionistas.

Su justificación es que la legislación española no exige esta consulta en la Junta General. Por tanto, mantendrá su forma de proceder habitual; es decir, que serán aprobados únicamente por el Consejo de Administración.