Viernes, 8 de Febrero de 2008

Londres extradita a España al marroquí Hilali, reclamado en relación con el 11-S

EFE ·08/02/2008 - 16:37h

EFE - El marroquí Farid Hilali, alias "Shakur", desciende en la base aérea de Torrejón de Ardoz del avión en el que el Reino Unido le entregó hoy a España, reclamado por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en relación con los atentados perpetrados el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

El Reino Unido entregó hoy a España al marroquí Farid Hilali, reclamado en relación con los atentados perpetrados el 11 de septiembre de 2001 (11-S) en Estados Unidos, según confirmó Scotland Yard.

Hilali, de 39 años, partió hacia territorio español desde la base de la Fuerza Aérea Británica (RAF) de Brize Norton, a las afueras de Londres, informó Scotland Yard, sin dar detalles sobre el tipo de vuelo en el que el sospechoso abandonó el país.

El marroquí fue extraditado después de que el pasado 30 de enero los jueces de la Cámara de los Lores, máxima instancia judicial británica, dieran la razón a las autoridades españolas.

Los jueces lores estimaron el recurso que España interpuso contra un fallo del Tribunal Superior de Londres que dispuso en abril de 2007 una orden de "habeas corpus" para el marroquí, por considerar que su detención fue arbitraria e injustificada.

España basó su petición de extradición en una sospecha de que Hilali telefoneó a Imad Eddin Barakat Yarkat, alias "Abu Dahdah", cerebro de la célula de Al Qaeda desarticulada en España, semanas antes del 11-S, que causaron más de 3.000 muertos.

En febrero de 2007, Hilali solicitó su libertad en el Tribunal Superior de Londres, después de que su defensa considerase ilegal y arbitrario que mantener al sospechoso en prisión tras el fallo de junio de 2006 del Tribunal Supremo de España, que rebajó de 27 a 12 años la pena de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional a "Abu Dahdah".

La Audiencia Nacional basó su condena en el hallazgo en un piso de la ciudad alemana de Hamburgo donde estuvo Mohamed Atta, uno de los pilotos suicidas del 11-S, de una agenda con el teléfono de "Abu Dahdah" y en el contenido las conversaciones telefónicas con Hilali.

En su sentencia, el Supremo español consideró que de ambas pruebas no puede concluirse que "Abu Dahdah" conociera "los planes sobre los inminentes y graves atentados terroristas" y "menos aún" que tuviera "una participación directa y consensuada para preparar su comisión".