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Sábado, 17 de Agosto de 2013

¿Existe un pacto secreto entre Netanyahu y Abás?

El diario Al Hayat de Londres ha publicado esta semana una extensa nota que revela la existencia de un supuesto acuerdo secreto entre israelíes y palestinos sirviendo de base para las negociaciones en curso

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·17/08/2013 - 08:24h

Benjamin Netanyahu y Mahmoud Abbas.- EFE

El diario Al Hayat de Londres ha publicado esta semana una extensa nota que revela la existencia de un supuesto acuerdo secreto entre israelíes y palestinos, o más exactamente un marco para las negociaciones, un documento que habrían ultimado el presidente Mahmud Abás y el secretario de Estado John Kerry el 16 y 17 de julio, durante las entrevistas que esos días mantuvieron en Ammán. Este documento estaría sirviendo de base para las negociaciones en curso.

¿Algún problema? Bien, Al Hayat atribuye la filtración a Hamas, que habría conseguido una copia del mismo por medio de alguien que "participó en alguno de los encuentros" de Ammán. Esta circunstancia puede arrojar dudas legítimas sobre su autenticidad, pero el hecho de que el diario árabe más prestigioso lo haya publicado extensamente también puede significar que cuando el río suena agua lleva.

El texto aborda casi todos los contenciosos, incluidos Jerusalén, los refugiados y las fronteras (pero no el agua), y responde claramente a los intereses de Israel dejando a Abás en muy mala posición frente a los palestinos. Quizá por eso Hamas lo ha filtrado, para cuestionar a Abás y para cuestionar unas negociaciones que se acaban de reanudar esta semana sin el visto bueno de la organización fundamentalista que gobierna Gaza de 2007 ni de la inmensa mayoría de los grupos palestinos.

El documento es en algunos momentos bastante ambiguo y dice que Jordania, que ha de jugar un papel muy relevante en todo el proceso, sobre todo al final, se sumará a las negociaciones bilaterales entre israelíes y palestinos, siempre que se considere necesario, en los temas de refugiados, Jerusalén y fronteras.

La cuestión de las fronteras se resolverá de la siguiente manera: el muro de Cisjordania, que Israel ha construido más o menos sinuosamente y paralelo a la línea verde de 1967, se convertirá en "la frontera de seguridad del estado judío y en la frontera temporal del estado palestino". Además, se efectuará un intercambio de "tierras en disputa de mutuo acuerdo y con la bendición de la Liga Árabe". Las tierras que se intercambiarán equivalen a "entre el 8 y el 10 por ciento de la superficie de Cisjordania".

Se paralizarán los proyectos de construcción israelí en los territorios ocupados, aunque esta congelación no afectará a "los grandes asentamientos que hay alrededor de Jerusalén, como Guivat Zeev, Har Homa, Guilo, Maale Adumim", ni al valle del Jordán, ni a otros grandes asentamientos, incluido el de Kiryat Arba, que está junto a Hebrón, ni a otros "asentamientos con gran densidad de población".

El proceso culminará con el reconocimiento de Israel como "estado del pueblo judío"

Lo relativo a las colonias judías puede parecer poco digerible para los palestinos pero lo que tiene que ver con la problemática de los colonos no lo es menos, pues "se dará a la población (judía) de los asentamientos donde se congele la construcción la posibilidad de elegir entre las nacionalidades judía (sic) o palestina, o las dos, cuando concluyan las negociaciones".

El proceso culminará con el reconocimiento de Israel como "estado del pueblo judío", y con la reunificación de "algunas familias" palestinas, es decir de refugiados. El resto de los refugiados tendrán derecho a una "compensación o a la emigración a otros países árabes, especialmente del Golfo".

En relación con el futuro de Jerusalén oriental, este sector de la ciudad "se pondrá bajo una administración conjunta internacional-palestina-israelí-jordana durante un periodo de diez años durante el que los israelíes residentes podrán decidir la tarjeta de identidad que quieren".

El documento agrega que el "acuerdo se aplicará durante un plazo de diez años a partir de su firma". Además, Israel liberará a "un número de presos palestinos que hayan sido condenados a veinte años de cárcel o más y no representen un peligro para la seguridad" de Israel.

Tras la firma de los acuerdos finales, Palestina, en su calidad de estado independiente, formará un "marco confederal" con Jordania que contará con el beneplácito de Israel, así como una "entidad económica tripartita (con Jordania e Israel) en cuya formación Israel desempeñará un papel activo". "Con la bendición de Israel y los árabes", Jordania "jugará un papel esencial en la seguridad y el patronazgo del estado palestino, estando a su lado para hacer frente a cualquier peligro interior o exterior".

Los palestinos temen que el documento sea auténtico

Según Hamas, recientemente el presidente Abás envió a Moscú "de manera secreta y urgente" al responsable de relaciones internacionales de Fatah, Nabil Shaaz, para exponer a las autoridades rusas el documento de Ammán acordado entre Abás y Kerry, y al que los rusos dieron el visto bueno.

El documento es muy favorable a Israel y perjudicial para los palestinos. En la segunda quincena de julio, es decir, después de la reunión que mantuvo en Ammán con Kerry los días 16 y 17, Abás dijo que cuando se establezca el estado palestino "no quedará ni un colono" en el nuevo estado. Inmediatamente el primer ministro Binyamín Netanyahu condenó esas palabras diciendo que eran "incitación" a la violencia.

Por otra parte, en las negociaciones que Abás mantuvo con el anterior primer ministro Ehud Olmert se habló de un intercambio de territorio de entre el 2 y el 3 por ciento de Cisjordania y no de entre un 8 y un 10 por ciento, que parece excesivo.

Sin embargo, muchos palestinos temen que el documento sea auténtico. En este sentido hay que consignar que este jueves, o sea solo un día después de la filtración, once grupos de la oposición, es decir prácticamente la totalidad, dieron crédito al texto y acusaron a Abás de conducir unas negociaciones muy negativas para su causa.