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Viernes, 9 de Agosto de 2013

La falta de empatía se propaga entre los protagonistas de las series

Sonya Cross, Sherlock Holmes, Will Graham, Carrie Mathison... Son muchos los personajes de las series en antena que padecen algún problema o trastorno mental. Brillantes en lo profesional, pero unos ineptos en lo personal.

MARÍA JOSÉ ARIAS ·09/08/2013 - 09:21h

De unos años a esta parte la ficción televisiva ha encontrado un filón en los asesinos en serie y en los personajes con algún tipo de enfermedad/problema mental. En algunos casos, incluso, juntos en un mismo protagonista como ocurre con Dexter, un psicópata que lucha por canalizar su patología hacia lo que él considera un uso justo de la misma: matar solo a criminales. La mayoría de los personajes afectados, sea cuál sea su problema o trastorno, coincide en el hecho de ser personas brillantes en su trabajo, pero con serios problemas para encauzar su vida personal. Tan inteligentes y capaces para desarrollarse profesionalmente y tan torpes para mostrar empatía por sus semejantes.

La última en unirse a este particular grupo que crece cada temporada ha sido Diane Kruger. La actriz de alemana es la protagonista de The Bridge, la apuesta veraniega de Fox estrenada hace solo unas semanas. Interpreta a Sonya Cross, una agente de la frontera estadounidense con México que padece "un trastorno diagnosticado dentro del espectro del autismo". Lo que se conoce como Asperger, un síndrome que le impide empatizar con el resto del mundo. En su trabajo como policía de campo es muy buena, pero falla en el trato personal, en el que peca de ser demasiado directa, sin tacto alguno.

Asperger, aunque sus creadores no terminen de confirmarlo, podría ser también el veterano en el mundo de las series Sheldon Cooper. Interpretar a este joven tan inteligente como inepto socialmente y con una larga lista de manías en su haber le ha valido a Jim Parsons numerosos reconocimientos -globo de Oro incluido- desde que se presentase en el piloto de The Big Bang Theory hace ya seis años. Aunque si bien Sheldon y Sonya comparten patología, el tono con el que se trata es distinto. Las series son distintas. Pero también sus trabajos. No es lo mismo tener un problema de empatía para un científico que se pasa los días en un laboratorio que para un agente de la ley que debe comunicar la muerte de un ser querido a sus familiares. Por ejemplo.

Parecido al comportamiento de Sheldon es el que muestra Shelock Holmes. Interpretado por Benedict Cumberbatch para la serie de la BBC desde hace dos temporadas (la tercera se está rodando en estos momentos y ya hay confirmada una cuarta), el detective privado creado por Conan Doyle es incapaz de mostrar empatía. Si bien, en su caso, más que porque sufra de algún tipo de trastorno se debe a su particular personalidad.

 La hiperdesarrollada capacidad deductiva que atesora le coloca varios peldaños por encima del común de los mortales y eso hace que mire por encima del hombro a todo ser humano que considere de una inteligencia inferior. Exactamente lo mismo que hace Sheldon Cooper. Hasta la fecha, Holmes solo ha encontrado rivales a su altura, dicho por él mismo, en Jim Moriarty (Andrew Scott) e Irene Adler (Lara Pulver). Eso sí, aunque le cuesta, muestra cierta debilidad afectuosa por su ayudante John Watson (Martin Freeman) y su casera, la señora Hudson (Uma Stubbs).

El exceso de identificación también es un problema

En el otro lado del espectro estaría Will Graham, otra de las recientes incorporaciones al mundo de los personajes con problemas de empatía. Su trastorno, sin nombre, es precisamente el contrario. Empatizar demasiado, lo cual lo convierte en el mejor para cazar a los psicópatas. Se identifica tanto con el mundo que lo rodea que puede pensar cómo ellos solo con los indicios encontrados en la escena de un crimen.

Curiosamente, Hugh Dancy, actor que interpreta a Will Graham en Hannibal, dio vida a un chico con Asperger en Adam (2009). Lo que es un don para su trabajo policial, resulta una cruz en su vida normal. De ahí que viva solo con un puñado de perros callejeros a los que ha acogido y que la chica de la serie no se atreva a aventurarse en una relación con él por considerarlo "inestable".

Otro caso de personaje muy interesante con problemas mentales es Walter Bishop, de la ya finalizada Fringe. No obstante, lo cierto es que el trastorno mental del inestable científico que interpreta John Noble tiene mucho que ver con el hecho de que se hiciese extraer una parte de su cerebro. Como cierto es también que antes de aquello tampoco estaba muy bien mentalmente. Tanto él como su compañero de laboratorio, William Bell (Leonard Nimoy), padecen ambos del mismo mal, megalomanía. Ambos jugaron con las leyes de la naturaleza, del espacio-tiempo y pusieron el universo patas arriba. Y no solo porque abriesen un portal entre dimensiones paralelas. La serie gira durante cinco temporadas en torno a casos relacionados con sus antiguos experimentos.

 Lo más habitual es que este tipo de personajes sean adultos, pero en la cancelada Touch el protagonista era Jake (David Mazouz), un niño autista de 11 años incapaz de comunicarse ni siquiera con su padre (Kiefer Sutherland) y que veía el mundo a través de los números. Podía ver el futuro, pero solo podía comunicarlo plasmando sus visiones numéricamente. Lo cual, además de retorcido, era todo un reto para su padre, empeñado en intentar buscar significado a estos mensajes matemáticos y saber qué quería su hijo que hiciese al respecto.

Más allá de la empatía

Carrie Mathison (Claire Danes), personaje femenino de Homeland, no tiene ningún problema para empatizar. Lo suyo es un trastorno bipolar que hace que quienes le rodean cuestionen su capacidad para trabajar. Técnicamente, es uno de los mejores agentes sobre el terreno con los que cuenta la CIA. Pero su carácter impulsivo e inestable hace que su carrera profesional esté llena de altibajos. Sobre todo después de implicarse más de la cuenta con Nicholas Brody (Damian Lewis), un soldado que vuelve tras varios años de cautiverio con síndrome de Estocolmo, convertido al Islam y con la misión de atentar contra su propio país.

Homeland sólo lleva dos temporadas en antena. Suficiente para que sus dos estrellas hayan sido nominadas dos veces a los Globos de Oro. Claire Danes ganó en las dos ocasiones; mientras que Damian Lewis lo hizo en la segunda.

Para acabar este paseo por series más recientes con personajes con algún tipo de problema o trastorno mental, Norman Bates. El Bates que retrata Bates Motel y al que interpreta Freddie Highmore es un adolescente introvertido con una madre (Vera Farmiga) maniática del control y alguna que otra cosa. Puede que el mayor problema de este Norman Bates temprano solo sea su timidez, pero todo el mundo sabe como acaba su historia. Al final se convierte en un asesino en serie con un trastorno de personalidad que se viste de su difunta madre para matar a mujeres jóvenes. Bates Motel cuenta cómo llegó hasta ese punto.