Jueves, 7 de Febrero de 2008

Crónica de un adiós o necrológicas para todos

Funerarias Barcelona innovan en el negocio de la muerte

·07/02/2008 - 21:07h

Ejemplo del facsímil de una persona fallecida. / ALBERT GEA

Ya no hace falta ser importante ni famoso para que un periodista le escriba a uno una necrológica. Desde hace unos meses, los Servicios Funerarios de Barcelona ofrecen una nueva propuesta: Crónica de un adiós. "Cada vida es digna de ser contada", afirma Toni Rodríguez, responsable del proyecto, quien explica que la idea surgió a partir de las notas que sacaron los periódicos sobre las víctimas de los atentados terroristas del 11-S y el 11-M.

En este caso el objetivo es similar: "socializar la necrológica" y recuperar la memoria, ya que "las generaciones se han distanciado", abuelos y nietos ya no viven juntos, y a menudo estos últimos no conocen la vida de los mayorse. De ahí ese facsímil que aúna fotos, una breve biografía del fallecido y la crónica del acto fúnebre.

"Pepe y sus hermanas abrazan a su madre", escribe el periodista, y continúa "aunque Pepe (el fallecido) no fue nunca un extraño para nadie". Según explica Rodríguez, las personas que escriben la Crónica de un adiós son "como periodistas de sucesos, gente muy buena pero también con mucha sensibilidad". Y es que hay que tener en cuenta que, siempre a petición de algún familiar, el periodista, al fin y al cabo un desconocido, se presenta en el tanatorio bolígrafo en mano y, venga, a hacer preguntas sobre el muerto. No es fácil. Aunque, según explican desde la Funeraria, siempre se empieza hablando con un amigo o familiar y, al final, la conversación sobre el difunto engancha a muchos de los presentes al acto. Recuerdos.

El perfil de quienes se deciden por la Crónica de un adiós es muy variado, explica el presidente de los Servicios Funerarios, Eduard Vidal. Sólo en el mes de enero, unas 270 familias se han acogido al servicio. "Normalmente es gente que llega sin seguro y que va tomando decisiones sobre la marcha", agrega.

El precio por 10 facsímiles y 100 recordatorios (éstos sí, de los de toda la vida) es de 190 euros, aunque ya están preparando una oferta algo más amplia. Y cara.