Jueves, 7 de Febrero de 2008

La Cámara de los Diputados francesa da luz verde al Tratado de Lisboa

EFE ·07/02/2008 - 00:49h

EFE - El ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner.

La Cámara de diputados ratificó hoy -como lo hará el Senado durante la noche- el Tratado de Lisboa, apenas treinta y dos meses después de que los electores franceses rechazaran en un referéndum el proyecto de Constitución de la Unión Europea (UE).

En una votación "solemne", los diputados aprobaron por 336 votos a favor, 52 en contra y 22 abstenciones el proyecto de ley que autoriza a Francia a ratificar el tratado firmado por los líderes de los 27 países de la Unión Europea (UE) el pasado diciembre.

La abrumadora mayoría de los legisladores del partido conservador gobernante, UMP, del jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, votaron a favor, aunque más de 100 no acudieron a votar, y algunos "soberanistas" se pronunciaron en contra.

Pese a las divisiones que han desgarrado al opositor Partido Socialista (PS) sobre Europa desde la campaña del referéndum de 2005, una mayoría de sus diputados también dijo "sí" al tratado.

Sí, "a pesar de las lagunas" del tratado, "sus retrasos, exenciones y falta de ambición" y "conscientes de que no es el fin de la historia europea", dijo el diputado del PS Pierre Moscovici, quien denunció el debate "escamoteado" en el hemiciclo y la negativa de Sarkozy a convocar un referéndum para ratificarlo.

Los comunistas votaron en contra en lo que su portavoz llamó "una jornada negra para la democracia, Francia y Europa", al reclamar "otra Europa, social, con un justo reparto de las riquezas y garante de una paz duradera", mientras que los Verdes se dividieron.

Se da por sentado que el Senado seguirá los pasos de la Cámara de los diputados cuando en algún momento de la noche vote el proyecto.

La firma del texto por Sarkozy marcará la ratificación formal de este tratado simplificado y hará de Francia el quinto país de la UE en ratificarlo, después de Hungría, Eslovenia, Malta y Rumanía.

A menos de cinco meses de asumir la presidencia semestral de la UE, Francia pasará así la página traumática de 2005.

En mayo de ese año, el 55 por ciento de los votantes franceses rechazaron en una consulta popular el proyecto de Constitución europea, seguidos pocos días después por los holandeses.

Ese doble "no" sumió a la UE en una crisis y una parálisis institucional, de la que sale con este tratado, cuyo proceso de ratificación debe concluir de aquí a fin de año para entrar en vigor a comienzos de 2009, antes de las elecciones europeas de junio.

Durante su campaña por el Elíseo, el conservador Sarkozy había abogado por un "mini tratado", luego rebautizado "simplificado", que retomara lo esencial de las reformas institucionales de la fallida Constitución europea.

Sarkozy también prometió escoger la vía parlamentaria para ratificar el nuevo texto, en lugar de convocar un referéndum como pedían la oposición de izquierdas, la ultraizquierda, los soberanistas de derechas y la extrema derecha.

"Francia, que después de haber sido el país que bloqueó la construcción europea, se ha convertido en el país que sacó a Europa del bloqueo o que ha contribuido ampliamente a la salida del bloqueo", dijo hoy el portavoz del Elíseo, David Martinon.

Al pedir el "sí" a los diputados, el ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, dijo que "toda Europa espera esta señal de Francia", mientras que el responsable de Asuntos Europeos, Jean-Pierre Jouyet, argumentó que esta ratificación "refuerza" la futura presidencia francesa de la UE, en el segundo semestre.

El tratado enmienda los anteriores y renuncia a los elementos simbólicos que preveía la fallida Constitución, como el reconocimiento formal de la bandera o el himno de la UE.

Dotará a la Unión de un presidente estable (designado por los jefes de Estado y Gobierno de los países de la Unión para un mandato de dos años y medio, renovable una vez) y del equivalente de un ministro de Exteriores (aunque no llevará ese título).

Se ampliará el campo de las decisiones por mayoría cualificada, que se adoptarán por el sistema de la doble mayoría (el 55 por ciento de los Estados que representan el 65% de la población de la UE), y se reforzará el poder de la Eurocámara y los Parlamentos nacionales.