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Jueves, 25 de Julio de 2013

Una reunión de antiguos alumnos que no llegará a celebrarse

Una maestra jubilada residente en Alicante, Consuelo Florinda, está entre las fallecidas en el descarrilamiento. La mujer se dirigía a Santiago para reunirse con sus compañeras de Bachillerato, a quienes no veía desde hace medio siglo

 

 

M. BURGOS ·25/07/2013 - 21:01h

Familiares de las víctimas del accidente ferroviario, en el exterior del edificio empresarial Cersia, donde están recibiendo información. EFE/Xoan Rey

David Martín, Marta Jiménez, Laura Naveiras... Ellos son sólo algunos de los nombres de la tragedia. Poco a poco, con cuentagotas, las familias y los medios comienzan a poner cara a los 80 fallecidos tras el accidente del tren Alvia Madrid-Ferrol que ayer descarriló a sólo tres kilómetros de la estación de Santiago.

24 horas después del suceso, los equipos médicos, psicológicos y las autoridades policiales continúan trabajando sin descanso con el fin de que los familiares de las víctimas puedan localizar a los pasajeros aún sin identificar.

A Rosalina Ynoa nadie la buscaba anoche entre las víctimas porque su familia en España no sabía que viajaba en ese tren. Madre de cuatro hijos, esta funcionaria de la República Dominicana, decidió darle una visita sorpresa a su hermana, que vive en Galicia. Tras varias horas de tensa espera, la hermana ha conocido esta mañana en el Complejo Hospitalario de Santiago el fatal desenlace.

Tampoco Consuelo Florinda logró salir con vida del tren Alvia siniestrado que hacía el recorrido entre la estación de Madrid Chamartín y Ferrol (A Coruña). Esta maestra jubilada de origen gallego, aunque vivía en Alicante, viajaba a Santiago para reunirse con sus primos. "Celebraban un encuentro todos los años", contaba su cuñado a las puertas del edificio administrativo Cersia, habilitado para acoger a los familiares de las víctimas. Además, tenía previsto reunirse con antiguas compañeras de Bachillerato con las que no coincidía desde hacía medio siglo y a las que ya no verá más.

El trasiego de los minibuses, que trasladan a los familiares desde el centro de Santiago hasta este centro improvisado de atención psicológica, es continuo. Algunos se quejan de que la información les llega "con cuentagotas". Según las cifras provisionales que maneja la Xunta hay al menos 80 víctimas mortales y 35 heridos en estado crítico, entre ellos cuatro niños. Sin embargo, poco más de medio centenar han sido identificados. Tan pronto como se conoce quién es el fallecido, la policía es la encargada de dar la fatal noticia a los parientes que aguardan desde hace casi un día entero. "Van por orden alfabético", aclaraba una mujer que ha perdido toda esperanza de hallar con vida a un primo que subió en el Alvia siniestrado.

Los forenses trabajan a destajo, lo mismo que los psicólogos que se ocupan de los allegados. Carmen Reigia, la responsable de Cruz Roja que coordina las tareas de apoyo a las familias, explica que la tardanza a la que se refieren los familiares "es la lógica". "No queremos que haya el más mínimo error a la hora de proporcionarles información", justifica. El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, coincide con Reigia. "Es importante ser cautos y comprender que se trabaja en circunstancias muy difíciles", ha dicho.

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