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Viernes, 19 de Julio de 2013

"El fanatismo puede llevarte al lado más oscuro"

Armando Bo debuta en la ficción con 'El último Elvis', un filme que reflexiona sobre una sociedad que niega su realidad y no se hace cargo de sus responsabilidades

BEGOÑA PIÑA ·19/07/2013 - 07:58h

Armando Bo (nieto) debuta en la ficción con una película, El último Elvis, una metáfora que sirve para reflexionar sobre una sociedad que no conoce su verdadera identidad, que niega su propia realidad. Una sociedad que, por tanto, no se hace cargo de sus responsabilidades, porque no las identifica correctamente. "Y la vida eso siempre te lo factura", sentencia el guionista y director, que reflexiona acerca de todo esto desde la historia de Carlos Gutiérrez, un obrero de una planta de reciclaje que no se reconoce como un asalariado, ni como padre o como hijo, sino que siente que es Elvis Presley.

Con un enorme talento para cantar, Carlos persigue el sueño de conquistar el éxito imitando a Elvis, y mientras lucha por ello se distancia más y más de su pequeña hija. La vida le pone, sin embargo, en la situación de tomar una decisión entre uno u otro camino, situación que Armando Bo aprovecha para sorprender al público. El arquitecto y profesor de Universidad John McInerny, un argentino de origen irlandés con una voz magnífica y que en sus ratos libres es líder de la banda Elvis Vive, robó el personaje principal a Ricardo Darín. Contratado para ser entrenador del actor protagonista, su gran voz y el poder que mostró en una prueba de cámara, convencieron al director para que añadiera un riesgo más a una primera película muy audaz, casi temeraria. Un proyecto de los que asustan a los productores, con un tema lindando las ambigüedades del ser humano, con actores debutantes y con la irregularidad de ser argentino y no poner el foco en el punto de vista social o político.

Esta historia reflexiona acerca de la identidad en la sociedad de hoy. ¿Era la intención?

Sí, siento que la película habla sobre la falta de personalidad, sobre la negación de la realidad de cada uno, pero también de cómo reacciona la gente ante la fama. Y en esta historia de Elvis encontré lo que necesitaba metafóricamente para hablar de eso.

¿Todos somos imitadores en esta sociedad?

"En algún momento fui fanático de algo, pero ahora estoy perdiendo ya el fanatismo de todo, menos de Messi" 

Es como si todos fuéramos dobles de alguien. La película está contada desde el punto de vista del personaje, de Carlos Gutiérrez. En ella no se ve a Elvis nunca y el personaje lo pasa rozando, lo pasa de cerca, pero no se le ve porque él es Elvis, es lo que siente. Y yo intento estar en ese lugar, con el personaje, que está tratando de justificar esa mentira y negando su realidad. Eso, en el fondo, es lo que hacemos todos. Esta es la historia de una persona que niega su realidad y de cómo reacciona cuando ésta se le viene encima.

El personaje es un obrero de una planta de reciclaje, pero se niega a sí mismo esa realidad de asalariado...

Claro, lo niega, pero al mismo tiempo lo necesita. Esa es una parte de él que se niega  asumir. Por otro lado, es muy triste también que él tenga ese gran talento como cantante, pero se dedique a imitar a otro, en vez de utilizar su voz con su propia personalidad.

Podría haber indagado en las consecuencias de todo esto desde un punto de vista socioeconómico o político, pero ha apostado por tirar hacia otro lado, ¿por qué?

Estamos históricamente muy acostumbrados en Argentina a las crisis, no quería con la película ahondar en el tema social, no quería mirar desde el lado socioeconómico. Esta es una historia que puede pasar en Argentina, en España, en Irak... Me interesaba más indagar en la psicología del personaje. Generalmente, el cine argentino es del proceso militar o de gente que no tiene trabajo... Yo buscaba otra cosa, una temática actual, y esta historia tiene que ver con muchas cosas de hoy, con cómo nos exponemos con los perfiles en las redes sociales, con...

Negar la propia realidad ¿implica no hacerse cargo de las responsabilidades que nos corresponden?

Claro y la vida eso siempre te lo factura. Si no te haces cargo de tus responsabilidades, la vida de pasa factura. El tipo de esta historia está ante la decisión de poder ser alguien en la vida, de seguir sus ideales y lo que siente cueste lo que cueste, pero también es un padre y...

Haciendo esta película ¿ha podido usted evitar preguntarse por su propia identidad?

"Si no te haces cargo de tus responsabilidades, la vida te pasa factura"  

Claro que no. En algún momento imité o fui fanático de algo, pero ahora estoy perdiendo ya el fanatismo de todo, menos de Messi. La película también habla de cómo el fanatismo puede llevarte al lado más oscuro, a un sitio que no está bueno. El hecho de imitar es malo. Deberíamos coger las cosas y con ellas hacer otras nuevas. No está bien copiar modelos y ya está, porque cada individuo, cada país es diferente.

Como director de cine ¿no ha copiado usted nada de su padre (Víctor Bó) o su abuelo (Armando Bó)?

He querido hacer lo que hacían ellos, que hacían lo que sentían o lo que querían. El último Elvis es lo que yo quería hacer. No valoré demasiado lo de ser de familia de cineastas, no estoy demasiado apegado a esa historia familiar, he ido improvisando, siendo quien soy.

¿Por qué Elvis?

Podría haber sido el último Messi, eso es solo la coraza, Elvis es un cliché muy imitado. Hoy vivimos un acercamiento a la fama, pero solo imitamos lo superficial de los famosos, que, además, son personas comunes, como todos nosotros.

Entonces, ¿no tiene nada que ver con los referentes de EEUU?

Bueno, políticamente sí tiene que ver. Desde el lado político todos estamos hoy supeditados a lo americano, es increíble cómo la cultura de Estados Unidos se ha propagado por todos lados. Yo lo llevo viviendo desde mi infancia.

El tema que trata la película, los actores que son debutantes...

"Imitar es malo. Deberíamos coger las cosas y hacer otras nuevas"  

Todos, de algún modo, somos debutantes. Yo también. Tenía el guion escrito y John McInerny iba a ser el coach del actor que fuera protagonista, pero le hice una prueba de cámara y quedé fascinado con el poder que daba en pantalla. Ensayó mucho, perdió 35 kilos... John ya tenía el mundo de Elvis, pero lo que siente el personaje tenía que aprenderlo...

¿No era demasiado riesgo para una ópera prima?

Fue un delirio en general, porque la temática tampoco es fácil. Todo fue un riesgo, pero ha ido muy bien por festivales en todo el mundo y en los cines en Argentina, así que...

La película ganó en Horizontes Latinos en San Sebastián entre otros festivales, ¿esos premios le han abierto puertas para un siguiente proyecto?

Los premios son bienvenidos siempre, pero son buenos sobre todo para la película. La próxima será diferente, con otra temática... Y hoy, si no hay superhéroe en la historia, no es fácil, a los productores les da miedo. Así que ahora estoy como empezando de nuevo.