Miércoles, 6 de Febrero de 2008

Música para el móvil con cinturón de castidad

Ocho de cada diez descargas de pago son al móvil, afectado por el canon, y no se pueden copiar 

ANA TUDELA ·06/02/2008 - 21:16h

Los españoles se descargan de Internet más de 800 millones de canciones al año sin pagar por ello, según las discográficas. El todo a cero euros se lo ofrecen páginas para compartir archivos (p2p) como eMule.

A ellas achaca el mundo que vive de la música en soporte físico (con su CD serigrafiado, su libro de letras, su plástico, su código de barras y su precio) que lleve seis años consecutivos llorando la caída de cifras del ejercicio anterior (un 25,7% menos de facturación de música en soporte físico en 2007, según Promusicae). Un solo aliado tienen en el mundo de las descargas digitales: el teléfono móvil.

En España, ocho de cada diez descargas pagadas se hacen a un móvil, lo que generó un negocio de 22,1 millones de euros en 2007, a razón de 1,5 euros por canción, (el 21,2% más que un año antes). Es precisamente esa música pagada la que no se puede copiar. Ni una vez.

Paradoja: son precisamente los móviles los dispositivos que se han incluido, para sorpresa de Europa, entre los nuevos aparatos afectados en España por el canon por copia privada (canon digital), cuya aplicación está pendiente de la aparición de la oportuna orden ministerial en el BOE y que en el caso del móvil supondrá un euro y medio por unidad. Dentro de Europa, sólo Estonia aplica canon a los móviles, y en países como Francia, informa Andrés Pérez, está en estudio.

Las discográficas obligan a las operadoras de telefonía, si quieren ofrecer sus contenidos, a emplear de dos a tres millones de euros en plataformas anticopia (uno de los sistemas llamados DRM), según explicaron a Público fuentes de las compañías. Para que funcione, los fabricantes incluyen en el software de sus terminales programación bajo estándar OMA-DRM, que reconoce los contenidos protegidos y elimina la posibilidad de copiarlos, confirmaron fuentes de los fabricantes. Y todo eso en un país que vende 20 millones de teléfonos al año de los que (datos de la consultora Gfk de diciembre) el 60% incluye la función de música y habrá que aplicarles el canon.

O CD o eMule

Los españoles cambian de móvil cada 18 meses, el tiempo que las compañías les obligan a permanecer con ellas si les han entregado un teléfono gratis o rebajado. Si se quiere almacenar en el móvil música que luego se pueda pasar a otro teléfono, es decir, no perderla cuando se cambie de terminal, las opciones son dos.

O se compra el soporte físico, es decir el CD (cuyo precio se debe en un 50%, según las propias discográficas, al canal de distribución) o se descarga desde Internet, opción esta segunda que por lo visto convence a poca gente en España si es de pago.

El soporte físico no tiene prácticamente sistema anticopia. En algún sonado caso, como el disco No es lo mismo de Alejandro Sanz, que apareció en las tiendas con sistema de protección, el escándalo obligó al lanzamiento de una versión desprotegida.

Las descargas de pago en Internet solían tener sistemas DRM, aunque la tendencia es a eliminarlo. Por ejemplo, la tienda de venta de música on line de Apple, iTunes, cuenta con un DRM que limita a cinco el número de copias privadas (o veces que se pasa de un dispositivo a otro) el contenido descargado.

El poder de Apple en el mundo de la música gracias al invento del iPod, convirtió en un terremoto las palabras del consejero delegado de la compañía, Steve Jobs, a comienzos de 2007 abogando por la eliminación del software anticopia.

EMI, la cuarta discográfica mundial, optó en abril de ese año por primera vez por eliminarlo. Le siguió Vivendi. Warner Music anunciaba posteriormente su acuerdo con Amazon para vender su música en el portal sin DRM y reducir el poder de Apple. Ahora Sony BMG ha lanzado Platinum MusicPass, una tarjeta que permite comprar sin DRM en Internet. ¿Quién ha decidido que ese modelo no se extienda aún al móvil?