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Lunes, 1 de Julio de 2013

Spielberg, Scorsese, Shyamalan, Bayona... directores de cine y sus incursiones en el mundo de las series

Cada vez son más las series que para su puesta de largo cuentan con un director hollywoodiense de primera línea tras las cámaras, ejerciendo de productor o en ambas labores. 'Penny Dreadful', 'Wayward Pines', 'The Vatican' o 'Almost Human' son ejemplos de futuros proyectos

MARÍA JOSÉ ARIAS ·01/07/2013 - 08:39h

Hace ya algún tiempo que las series de televisión, sobre todo las de factura estadounidense y británica, elevaron el nivel de calidad a la altura del mejor cine en cuanto a tramas, guiones, producción y equipo artístico. Con géneros como la ciencia ficción o el terror en pleno auge, cada vez son más los directores de cine que se pasan a la televisión para explorar un mundo nuevo a priori, pero en el fondo tan similar al suyo. Los hay que llevan años en la producción de series, como pesos pesados de la talla de Steven Spielberg y Martin Scorsese. Y otros que comienzan a hacer sus primeras incursiones como M. Night Shyamalan y Juan Antonio Bayona.

Las series con directores tradicionalmente asociados al cine detrás, ya sea como productores, creadores o dirigiendo algún episodio -habitualmente el piloto-, se agolpan en la cartera de los altos cargos televisivos y en las parrillas de las grandes cadenas estadounidenses. Uno de los últimos en sumarse a la experiencia ha sido el español Juan Antonio Bayona, que dirigirá Penny Dreadful. Varios medios estadounidenses se han hecho eco estos días del acuerdo alcanzado por el director de Lo imposible para hacerse cargo de la dirección de los dos primeros capítulos de esta serie de terror de ocho entregas en la que estarán presentes monstruos literarios como Drácula, la criatura de Frankenstein y Dorian Grey. Detrás de este proyecto también está Sam Mendes, director de la última de James Bond, que ejerce como productor ejecutivo.

El misterioso M. Night Shyamalan, que esta semana estrena After Earth, será el encargado de dirigir el piloto de una de las nuevas series que prepara Fox para la próxima temporada. En Wayward Pines, así se llama, también hace las veces de productor. Será el estreno del director de El sexto sentido en la pequeña pantalla, para el que contará con Melissa Leo y Matt Dillon en el reparto. La serie, un thriller de 10 capítulos, se centra en un agente secreto destinado a un pueblo llamado Wayward Pines con la misión de dar con el paradero de dos agentes federales desaparecidos.

Con el estreno de la tv-movie Behind The Candelabra aún reciente, Steven Soderbergh no deja la televisión y ya negocia para un nuevo proyecto televisivo. Se trataría de The Knick, un drama ambientado en los primeros años del siglo XX en Nueva York protagonizado por Clive Owen y que programaría Cinemax. The Knick gira en torno a un grupo de trabajadores del Knickerbocker Hospital en una época complicada para la medicina.

Lo más habitual cuando un director de cine se pone tras la cámara para dirigir algún episodio de series es que también ejerza de productor. Ese fue el caso de David Fincher con House of Cards. El remake de esta serie sobre un político (Kevin Spacey) capaz de todo por hacer pagar a sus compañeros de partido una promesa incumplida y medrar en su carrera política contó con el director de Seven y El club de la lucha tras las cámaras durante los dos primeros episodios dándoles ese toque de frialdad y oscuridad tan suyos.

Jon Favreau, conocido ahora por estar detrás de las dos primeras entregas de Iron Man, ha hecho más de una incursión tras las cámaras en la pequeña pantalla. Curtido en la televisión, fue el responsable de la dirección del piloto de la fallida Revolution y el noveno episodio de la última temporada de The Office en su versión americana. Quien preparaba su debut en televisión, pero al final tendrá que esperar, es Darren Aronosfsky. El interés de HBO para rodar Hobgoblin se ha diluido y la serie está paralizada. Tampoco dirigirá el piloto de Tyrant Ang Lee. La serie ambientada en Oriente Medio con una familia como protagonista ha caído en manos de David Yates (Harry Potter y la Orden del Fénix) tras la salida de Lee. Por otro lado, Rake cuenta con Sam Raimi (Spiderman) como director del piloto. Raimi se estrenará en estos menesteres con este remake de una serie australiana protagonizado por Greg Kinnear en el papel de un abogado complejo y algo autodestructivo.

El caso de Guillermo del Toro es uno de los mejores ejemplos del pluriempleo televisivo. Con Pacific Rim a punto de poner fin a su sequía como director cinematográfico tras cinco años sin un estreno, al director de Cronos se le amontonan los proyectos para la pequeña pantalla sobre la mesa. A saber, tiene tres en ciernes. Por un lado la adaptación de la conocida Trilogía de la Oscuridad, compuesta por las novelas Nocturna, Oscura y Eterna que supusieron su debut como novelista junto a Chuck Hogan. Titulada The Strain, Del Toro participa en ella como director, guionista y productor. Además, su nombre también está asociado a la serie de Hulk que hay en marcha y como uno de los responsables de la conversión en serie del manga Monster.

Los reincidentes Spielberg y Scorsese

Los nombres de Steven Spielberg y Martin Scorsese hace tiempo que dejaron de ser exclusivos del cine. En un tiempo en el que series y películas juegan en la misma liga, cada vez que las cadenas estadounidenses presentan sus apuestas para la próxima temporada siempre suele haber algún título acompañado de la muletilla "producido por Steven Spielberg, Martin Scorsese (en menor medida) o Ridley Scott". Por mencionar algunos de los nombres más poderosos y taquilleros de Hollywood. Haber, hay más.

A Spielberg, con la colaboración de Tom Hanks, los espectadores le deben series del nivel de Hermanos de sangre y The Pacific. Aunque en alguna ocasión lo ha hecho, el director de ET es más de producir series que de dirigirlas. Acaba de estrenar su nueva apuesta, la adaptación de la novela de Stephen King, Bajo la cúpula, y la segunda temporada de Falling Skies. Y en la pestaña de futuros proyectos de su cartera se encuentra la producción de la conversión en serie del videojuego Halo. Aunque no siempre acierta con sus apuestas. Terranova, aquella de dinosaurios, fue un pinchazo que no pasó de la primera temporada.

 

Al igual que Spielberg, Martin Scorsese tampoco suele colocarse tras la cámara cuando se trata de series. Prefiere producirlas y hacerles un seguimiento muy de cerca para evitar que pierdan el norte. Aún así, no pudo resistirse a dirigir el piloto de Broadwalk Empire, labor por la que logró un Emmy. Hasta la fecha, la serie protagonizada por Steve Buscemi es su gran éxito televisivo. Menos prolífico que su coetáneo Spielberg, el director de Infiltrados suele decantarse más por el formato documental que por las series, aunque ha sido uno de los que mejor ha explicado el potencial de las historias seriadas.

Recientemente, con motivo de los primeros avances para convertir Gangs of New York en una serie, Scorsese explicaba que "este momento de la historia americana [en referencia a finales del siglo XIX] es rico en personaje e historias que no pudimos analizar en una película de dos horas. Una serie de televisión nos permitirá tomarnos el tiempo y la libertad creativa para dar vida a este colorido mundo, y todas las implicaciones que tuvo y que aún tiene en nuestra sociedad".

El trío de ases del cine taquillero que no cesan de hacer incursiones en la pequeña pantalla lo completa Ridley Scott, responsable de producciones megalíticas como Los pilares de la Tierra y Un mundo sin fin. En su currículum figuran otros títulos como The Good Wife, Numbers y The Company. Y entre las futuras, la lista es amplia. Producirá Pompeya y The Sector, pero, sobre todo, la miniserie The Vatican, que contará los entresijos de las altas esferas eclesiásticas y tendrá como protagonistas a Kyle Chandler (al arzobispo de Nueva York Thomas Duffy), Bruno Ganz como el Papa Sixto VI, Matthew Goode y Sebastian Koch. Además, Scott dirigirá el piloto de The Vatican, algo que ya ha hecho en otras ocasiones.

J.J. Abrams, el caso contrario

J.J. Abrams se encuentra en el polo opuesto de los mencionados anteriormente. Su medio, en el que se ha curtido como director, ha sido la televisión y sus incursiones en el cine son escasas. Felicity, Perdidos y Alias fueron su escuela antes de dar el salto al cine como director. Debutó con la tercera entrega de Misión Imposible y después llegaron Star Trek, Súper 8 y Star Trek: En la oscuridad (que se estrena la próxima semana en España). Cuatro títulos le han bastado al creador de Perdidos para que George Lucas le confíe a su hijo predilecto y le escoja entre cientos de posibles candidatos para dirigir el Episodio VII de La guerra de las galaxias.

Más que a dirigir, Abrams se dedica a crear, idear nuevos argumentos con los que sorprender al espectador y a producir ideas propias y ajenas a través de Bad Robot. En el primer capítulo, el de guionista, cinco serían sus series. De ellas cuatro han funcionado (Felicity, Perdidos, Alias y Fringe) y solo una (Undercovers) ha fallado. En cuanto a la producción, la lista es interminable y algo irregular. Person of Interest, Revolution, Alcatraz, Seis grados y ¿Qué hacemos con Brian?, además de las propias, llevan el sello de Bad Robot. La próxima temporada llegarán Almost Human, con Karl Urban, y Believe, creada y dirigida por Alfonso Cuaron (Hijos de los hombres).