Miércoles, 6 de Febrero de 2008

El Papa empezó la Cuaresma afirmando que la oración es "la principal arma" contra el mal

EFE ·06/02/2008 - 13:14h

EFE - El Papa Benedicto XVI saluda a los fieles congregados hoy en la Sala Nervi del Vaticano.

El papa Benedicto XVI comenzó hoy la Cuaresma, el periodo de 40 días que para los católicos precede a la Semana Santa, con la tradicional procesión y la celebración de la misa de Cenizas, en la que afirmó que la oración es "la principal arma" contra el mal.

Benedicto XVI se trasladó hoy al Aventino, una de las históricas siete colinas de Roma, para presidir la procesión que va desde la basílica de San Anselmo hasta la de Santa Sabina, donde se celebró la ceremonia de la imposición de las cenizas, que marca el comienzo de la Cuaresma.

El Pontífice presidió la procesión acompañado del cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini; del secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarciso Bertone; el prefecto de la Congregación de los obispo, Giovanni Battista Re, además de otros purpurados y obispos.

En Santa Sabina, el Papa recibió la ceniza de manos del cardenal Joseph Tomko, titular del templo, y después él la impuso al resto de concelebrantes.

En su homilía, el Papa explicó que el periodo de la Cuaresma, "cuando se invita a los católicos: a la oración, a la penitencia y al ayuno, constituye una ocasión providencial para hacer más viva la esperanza".

Y después centró su discurso en la oración, que es "la primera y principal 'arma' para afrontar victoriosamente la lucha contra el espíritu del mal".

Y añadió que "la verdadera oración es el motor del mundo porque lo mantiene abierto a Dios" y por ello "sin oración no hay esperanza, sólo existe ilusión".

Según el Pontífice, "sin la dimensión de la oración, el yo humano termina por cerrarse en sí mismo, y la conciencia, que tendría que ser eco de la voz de Dios, corre el riesgo de reducirse al espejo del yo".

Por tanto, explicó el Papa, la oración "es garantía de apertura a los otros, quien se libera hacia Dios y sus exigencias, se abre al otro, al hermano, que llama a la puerta de su corazón y le pide escucha, atención, perdón".

Benedicto XVI añadió además que "no es la presencia de Dios lo que aliena al hombre sino su ausencia. Sin el verdadero Dios, las esperanzas se hacen ilusión que inducen a evadirse de la realidad".

Además, explicó que "en conexión armónica con la oración, también el ayuno y la limosna pueden ser considerados lugares de aprendizaje y ejercicio de la esperanza cristiana".

"Gracias a la acción conjunta de la oración, el ayuno y la limosna, la Cuaresma forma a los cristianos a ser hombres y mujeres de esperanza, bajo el ejemplo de lo santos", añadió.

Respecto a la limosna, el Papa había denunciado hoy durante la audiencia general que "la sugestión de las riquezas materiales invade la sociedad moderna" y había pedido a "los católicos no idolatrar los bienes terrenos sino utilizarlos como medios para vivir y para ayudar al prójimo en la necesidad".

Joseph Ratzinger también afrontó el tema del "sufrimiento" tan presente durante la Semana Santa, y explicó que "Jesucristo sufrió por la verdad y la justicia".

Y agregó que cuanto "más grande es la esperanza que nos anima, mayor es la capacidad de sufrir por amor a la verdad y al bien, ofreciendo con alegría las pequeñas y grandes fatigas de cada día".