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Viernes, 21 de Junio de 2013

"La gente es consciente de que ha entregado su pensamiento a políticos y banqueros"

La cineasta Margarethe von Trotta cierra la trilogía que comenzó con Rosa Luxemburgo con 'Hannah Arendt', película que recoge la controversia que creó la filósofa tras el juicio a Adolf Eichmann

BEGOÑA PIÑA ·21/06/2013 - 07:39h

La directora Margarethe von Trotta.

La filósofa alemana Hannah Arendt, una de las más influyentes del siglo XX, y el asesino nazi Adolf Eichmann nacieron ambos en 1906. La vida de uno marcó la del otro a través de un vínculo indeseado y extraño. La cineasta Margarethe von Trotta repasa en su nueva película el tiempo en que Arendt pudo observar de cerca a Eichmann, en el juicio contra él celebrado en 1961. Hannah Arendt, cierre de la trilogía que comenzó con Rosa Luxemburgo, es el retrato del proceso del pensamiento y también el recuerdo de una colosal polémica. La denuncia que hizo la filósofa acerca de la "sorprendente cooperación" de los consejos judíos con los nazis, que provocó una corriente airada contra ella,  todavía molesta en círculos semitas, grupos que han atacado duramente la película.

Eichmann fue el responsable directo de los transportes de deportados a los campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Arendt llegó a estar encarcelada en la Alemania nazi, de donde decidió escapar. Desde EEUU años más tarde, viajó a Israel para cubrir, como enviada del The New Yorker, el juicio contra el teniente coronel de las SS. Eichmann fue condenado a morir en la horca por crímenes contra la Humanidad en un juicio que le inspiró a ella la teoría de la banalidad del mal, pensamiento que provocó una gigantesca polémica. Un debate que, unido a la ira que levantó la denuncia contra los consejos judíos, creó un poderoso movimiento contra una de las pensadoras más importantes de los últimos decenios.

Protagonizada por Barbara Sukowa y coescrita con Pam Katz, cómplices habituales de Von Trotta, la película -con imágenes de archivo del histórico juicio- es un proyecto realizado por un equipo donde abundan las mujeres -todo el equipo técnico, excepto el músico, está formado por mujeres- y con el que se reivindica la figura de una filósofa que "continuó creyendo en el poder que tienen los individuos a resistir la cruel fuerza de la historia".

¿Hannah Arendt cierra la trilogía que empezó con Rosa Luxemburgo y siguió con Rosenstrasse (La calle de las rosas)?

Sí. Esta película cierra la trilogía. Rosa Luxemburgo era la historia de la utopía socialista de una mujer visionaria, asesinada finalmente por soldados de las huestes de Hitler. Rosenstrasse (La calle de las rosas) contaba el nazismo en Berlín y el coraje de las mujeres que salvan a sus maridos judíos. Era la película sobre la época negra. Y Hannah Arendt es la tercera parte, y es una mujer mirando hacia atrás, sin ninguna utopía en la cabeza. Cuando empecé creía que Rosa Luxemburgo era la mujer filósofa del último siglo, pero ahora Arendt es más importante todavía, y es hoy cuando empezamos a comprender bien su visión.

¿Así que no estaba planeada esta película desde el principio?

Bueno, la idea no es de ahora, pero la pensé por primera vez hace diez años, aunque he estado esperando hasta encontrar la financiación. No hay intención política en esta película, con ella yo solo quería y quiero mostrar a la mujer pensadora.

El pensamiento de Arendt le creó muchos enemigos...

Hubo dos razones fundamentales por las que fue atacada. La primera, porque no describió a Adolf Eichman como a un monstruo sino como a un burócrata, su teoría de la banalidad del mal. La segunda, porque denunció a los consejos judíos, su cooperación con los nazis.

Esto segundo le causó muchos más problemas, ¿ha tenido usted alguno por contarlo en la película?

"Hannah Arendt estaba obligada como filósofa, en honor a la verdad, a decir lo que hicieron los consejos judíos"

La verdad es que tuve miedo, ciertos temores con este tema al abordar la película. Y durante un tiempo dudé si mostrar esto o no en la historia. Yo soy alemana, pero no soy judía, pero mi coguionista, Pam Katz, sí lo es, y a ella es a quien pregunté. Pam me dijo que teníamos que contarlo. De hecho, el primer título de la película era La controversia.

Tengo que decir que en Alemania no me han criticado, pero no ha sido igual en Nueva York, allí sí ha habido críticas y presiones por parte de los grupos judíos.

Arendt es ejemplo de defensa de pensamiento individual, ¿nos hemos olvidado de pensar por nosotros mismos y nos dejamos arrastrar por la corriente?

En cierto modo, sí. Y la película, de hecho, habla también de la necesidad que tenemos todos de pensar por nosotros mismos. Nos hemos dejado arrastrar, sí, pero hoy la gente ya es consciente de que está siendo manipulada, de que hace tiempo ha entregado su pensamiento a los políticos, a los banqueros...

Hay una declaración famosa de Arendt: "Quiero entender". ¿Se la puede aplicar usted misma? ¿Estas películas las hace porque quiere entender?

Sí, exactamente, lo mismo que era para Hannah Arendt es para mí. Yo también quiero entender con cada película, de hecho, sí, esa es mi razón para hacerlas. Yo no quiero juzgar, solamente quiero entender.

Y tras al proceso de investigación para la película, ¿qué le ha sorprendido más de Hannah Arendt?

"La película habla de la necesidad que tenemos todos de pensar por nosotros mismos"

Lo que más me sorprendió es que, como hebrea, criticara a los consejos judíos. Había una lucha entre el pensamiento y la emoción.

Pero Hannah Arendt como filósofa estaba obligada en honor a la verdad a decir lo que hicieron los consejos judíos. Ella se sentía responsable de lo que veía, y como filósofa no puede evitar decir la verdad.

Ha dicho que el equipo formado mayoritariamente por mujeres es una casualidad...

A lo mejor es que lo tengo ya interiorizado, pero, aunque a mí me gusta trabajar con mujeres, es algo que no había pensado. Con Hannah Arendt abordé al productor habitual de mis películas, con el que trabajo, pero él no sabía quién era Arendt. Así que fui con el proyecto a una productora, que sí sabía quién era. Y a partir de ahí, todo se fue dando. En Francia, los coproductores, me propusieron una camarógrafa... Fue mucho más valiente la productora y luchó mucho más por la película que el productor.