Miércoles, 6 de Febrero de 2008

Las elecciones italianas se celebrarán el 13 y el 14 de abril

Vía libre a los comicios adelantados tras la disolución del Parlamento llevada a cabo esta mañana por el presidente de la República

EFE ·06/02/2008 - 13:44h

Giorgio Napolitano, presidente de la República italiana, a la izquierda, junto a Franco Marini, portavoz del Senado italiano. EFE

Italia celebrará elecciones nacionales anticipadas el 13 y 14 de abril. La fecha fue fijada por el gabinete del primer ministro provisional Romano Prodi poco después de que el presidente, Giorgio Napolitano, disolviera formalmente el Parlamento.

El anticipo electoral podría suponer el regreso al poder del magnate de los medios Silvio Berlusconi.

En una secuencia dramática de eventos, aún para los estándares italianos, Prodi dimitió el mes pasado después de que algunos aliados de la coalición de centroizquierda en el poder le abandonaran, fallaran los intentos por formar un gobierno de transición y acabaran prevaleciendo los llamamientos de Berlusconi a convocar elecciones anticipadas.

El intento del presidente Napolitano de lograr un apoyo multipartidista para reformar la cuestionada ley electoral antes de celebrar nuevas elecciones encontraron una dura resistencia por parte de Berlusconi.

"Lamento tener que llamar hoy a los votantes de nuevo a los colegios electorales sin que se hayan aprobado esas reformas", dijo Napolitano después de firmar con Prodi el decreto de disolución del Parlamento, tres años antes de lo previsto.

Ventaja de Berlusconi en los sondeos 

Berlusconi, multimillonario de 71 años que ya ha sido primer ministro en dos ocasiones, tiene una clara ventaja en los sondeos, que llega hasta los 16 puntos sobre la fragmentada coalición de centroizquierda.

Uno de los más largos desde la posguerra - se reformaron las leyes electorales, haciendo más difícil el mandato de un partido en solitario y dando más poder a los pequeños.

Su rival será el alcalde de Roma, Walter Veltroni, de 52 años, que era partidario de un gobierno de transición que modificara la legislación, a la que se culpa de la fragilidad del gabinete de Prodi.

Mientras los empresarios piden a los políticos que entierren sus diferencias y trabajen por el interés del país en un momento en el que la confianza empresarial y de los consumidores han caído en picado, el crecimiento se enfría y la inflación aumenta, los partidos ya están maniobrando de cara a la convocatoria electoral.

La coalición de centroderecha de Berlusconi intenta atraer al pequeño partido católico que provocó la caída de Prodi, mientras la izquierda, ofendida por la decisión de Veltroni, está considerando presentar su propio candidato.

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