Martes, 5 de Febrero de 2008

Rajoy y Aguirre, orgullosos de su equipo

Mientras, Gallardón inauguraba en soledad un aparcamiento

MARÍA JESÚS GÜEMES ·05/02/2008 - 22:37h

Mariano Rajoy se bajó ayer del autobús del partido acompañado por todos sus candidatos al Congreso y al Senado por Madrid. Dio un paseo por el parque de El Retiro (Madrid), su mitin y, a continuación, se paró en una terraza a tomar el aperitivo. Un día redondo. Aunque no para todos.Ana Mato, Manuel Pizarro, Soraya Sáenz de Santamaría, Eduardo Zaplana, Gabriel Elorriaga... posaban, muertos de frio, para la foto oficial. Pero los ojos estaban puestos en Esperanza Aguirre, que con su cazadora de cuero negro, anunciaba peligro. La presidenta del PP de Madrid se había apuntado al acto. Pero del alcalde ni la sombra.

En la comitiva se farfullaba sobre la ausencia de Alberto Ruiz Gallardón. Se explicaba que no había acudido porque sólo estaban invitados los candidatos y los responsables del partido a nivel regional. Y él no era ni una cosa ni la otra. Por eso no le habían convocado. Así que el regidor optó por cumplir con sus obligaciones, tal y como le pidió Rajoy en su día, y se fue a inaugurar un aparcamiento para residentes.

La primera en hablar

Aguirre no iba a desaprovechar el protagonismo de la ocasión. Ella que tampoco está en esas listas fue, sin embargo, la primera en coger el micrófono y en señalar que el equipo que estaban presentando era "un auténtico lujo", propio de la "Champions League". Dijo que no quería hacer glosa de los presentes, pero no desperdició segundos en cantar sus virtudes. Después era el líder del PP quien hacía otro tanto. Rajoy se confesó "muy orgulloso" de la lista que encabeza. "La nuestra es una candidatura de primera y aunque en muchas ocasiones el PP ha presentado en Madrid lo mejor que tenía, en esta ocasión, sinceramente nos hemos superado", proclamó. Sus palabras caían como un nuevo jarro de agua fría para Gallardón. guirre acusó a Zapatero de "maltratar sistemáticamente" a la comunidad madrileña porque "no se ha gastado ni un sólo euro en obra pública nueva". Rajoy le respondía a su colega que él sí estaría "a la altura de las circunstancias... y no como otros".

La coletilla le sirvió para entrar de lleno a criticar a Zapatero a quien acusó de "liquidar las señas de identidad de la izquierda española" y, de paso, su eslogan porque, a su juicio, después de lo sucedido durante esta legislatura, "sólo hay un motivo para creer: la necesidad inexcusable de que Zapatero deje de ser presidente del Gobierno".Tras adelantar el sábado en Valladolid que el presidente del Gobierno era un "riesgo para los bolsillos de los españoles", ayer ya se había convertido en "una hipoteca para el futuro de la economía". Rajoy utilizó los datos del paro para defender que cuando su formación abandonó el Gobierno en 2004 "se creaban 2.500 puestos de trabajo al día", mientras que ahora "se destruyen 4.400 empleos". Además, criticó "las ocurrencias " de Zapatero. Sobre todo la última, la del "regalo de los 400 euros" porque "lo cobrarán sólo 8 millones de los 18 millones de contribuyentes".

El "fracaso" de Zapatero

Hubo tiempo para la economía pero también para otro de los temas estrella de esta precampaña: la lucha antiterrorista. En este terreno, según Rajoy se ha practicado "la política del engaño, del desacierto y del oportunismo que se ha saldado con un clamoroso fracaso". El líder del PP afirmó que de llegar a La Moncloa derogará la resolución del Congreso por la cual se permite dialogar con la banda terrorista en ausencia de violencia.

Además, aseguró que con él al frente, no se alimentaran "polémicas de manera artificial", refiriéndose al enfrentamiento entre el Gobierno y la Iglesia. "Hay alguna polémica que ya lleva viva desde el 30 de diciembre", dijo por la concentración que la Conferencia Episcopal organizó en la Plaza de Colón. Para advertir que sus contrincantes "se agarran a la deseperada a esos asuntos porque creen que les puede beneficiar electoralmente. Pero se equivocan".

Mientras Rajoy hablaba el poder de Aguirre se visualizaba tras él: la mayoría de los candidatos que figuran en la lista de Madrid son incondicionales suyos. A la "lideresa" se la veía cómoda. Poco después, tomándose una cerveza con Rajoy, le decía: "¡Oye, el otro día recibí una llamada tuya!". Era la que el PP puso en marcha hace unos días para recoger las propuestas de los ciudadanos.