Martes, 5 de Febrero de 2008

Zafarrancho contra la gripe aviar

Defensa y Sanidad acuerdan el uso de un laboratorio militar para la producción de antivirales en el caso de que se produzca una mutación del virus H5N1 en humanos

AINHOA IRIBERRI ·05/02/2008 - 21:35h

Efe - Un trabajador sanitario sostiene a un ave de corral, posiblemente infectada con el virus de la gripe aviar

El Ministerio de Defensa y el de Sanidad suscribieron ayer un protocolo para la creación de una cadena de producción de antivirales en el Centro Militar de Farmacia de la Defensa, unas instalaciones dedicadas hasta ahora sólo a la fabricación de fármacos para población militar.

Según explicó el ministro de Sanidad, Bernat Soria, ésta es una herramienta para una “hipotética situación de pandemia grave” ya que permitiría fabricar entre ocho y diez millones de comprimidos al mes de osetamivir, el fármaco recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de la infección por el virus H5N1 en humanos. En 2005, Sanidad adquirió de Roche, el fabricante, casi 10 millones de dosis del medicamento.

Desde que en 2003 se detectaran dos casos de gripe aviar transmitida a humanos por contacto directo con los animales que la sufrían, el miedo a una epidemia provocada por una supuesta mutación del microorganismo, que lo convirtiera en transmisible de humano a humano (algo que no se ha confirmado que pueda suceder con el virus animal) ha copado las agendas de los Gobiernos y las páginas de los medios de comunicación.

En mayo de 2005, el Ministerio de Sanidad publicaba el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe, y recomendaba a las comunidades autónomas desarrollar uno propio.

El alarmismo, ligeramente aminorado en la actualidad, coincidió con la aparición de gripe aviar por el virus H5N1 en granjas avícolas de Europa y la muerte de algunas personas en países relativamente cercanos, como Egipto y Turquía. En realidad, las cifras son bajas.

Un total de 226 personas ha fallecido por el virus H5N1 desde 2003, la mayoría en el sureste asiático. Sólo en 2006, fallecieron en España, por la gripe convencional, 48 personas, sin contar con la que murieron por complicaciones de la enfermedad.

Por otra parte, en todos los casos de humanos infectados por el virus de la gripe aviar, los enfermos convivían o estaban en contacto muy estrecho con las aves enfermas. Teniendo en cuenta, además, que en España sólo se ha registrado un caso de gripe aviar por el virus H5N1, cuesta entender el alarmismo que envolvió a la población.

El investigador de la estación biológica de Doñana, Jordi Figuerola, describe así lo que sucedió: “Se mezclaron churras con merinas”.

Mezcla de conceptos

El experto explica que el virus que daría lugar a la hipotética pandemia es muy distinto al H5N1, “que raramente se transmite a humanos”. Otro concepto que aclara es que, si ese virus llegara a España, “sería sobre todo un problema veterinario, importante por los daños económicos que produciría, ya que habría que matar muchos animales”.

Cree que, incluso, si se diera esa situación, sería excepcional el contagio a humanos “porque en España no se suelen dar las circunstancias de los países donde ha habido víctimas, como la convivencia tan directa con las aves”.

En cualquier caso, y por su implicación para la salud animal, explica que en Doñana sí hay activo un plan de vigilancia que ha llevado a la estación a evaluar a más de 23.000 aves silvestres.

Para el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Manuel Oñorbe, una crisis no sólo se provoca por los hechos, sino también porque, “por lo que sea”, los medios de comunicación “acuden” y los políticos “entran”.

Además, añade, en las crisis siempre hay que buscar intereses. Para Oñorbe esta crisis ha sido similar a otras sanitarias de los últimos años (vacas locas, vacuna para la meningitis...) con una diferencia: “Ésta quizás ha sido más global”.

Respecto al riesgo actual de pandemia, Oñorbe considera que han pasado ya tres años, por lo que inminente, “como se decía”, ya no puede ser. Sin embargo, y volviendo a la medida anunciada ayer, comenta: “La epidemia en aves sigue ahí; no ha aumentado el riesgo pero puede ser peligroso disminuir la cautela”.

El fármaco que fabricarán Sanidad y Defensa en caso de pandemia, el oseltamivir, también ha saltado recientemente a los medios, ya que la OMS ha confirmado la aparición de resistencias a su acción en el virus de la gripe convencional, lo que no se sabe el efecto que tendría en el hipotético virus humano. “Es lo mejor que tenemos hasta ahora”, concluyó Bernat Soria.

Entrevista al virólogo del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC Juan Ortín

¿Sigue existiendo el riesgo de una pandemia en humanos de gripe aviar?

Sí, porque el virus H5N1 está circulando en aves de corral y se siguen produciendo casos en humanos. En 2008 ya se han producido ocho casos.

¿Qué tiene que hacer un virus para mutar a humano?

Hay dos vías; la primera, que el virus que causa la gripe en las aves mezcle sus genes con uno de la gripe humana y se produzca uno intermedio desconocido para el hombre y, la segunda, que el virus que está afectando a las aves mutara para poder transmitirse en humanos, ya que ya sabemos que es capaz de replicarse en el hombre.

¿Nos protegería el oseltamivir de esa gripe?

Se sabe que es eficaz en animales y es difícil saber su eficacia en humanos porque, al ser pocos los casos, no se puede hacer un ensayo. Pero la eficacia se le supone por la evidencia científica. Respecto a las resistencias, están en todo antiviral. Aunque aparecieran, se piensa para usarlo en una primera fase, mientras aparece una vacuna, y salvaría muchas vidas.

¿Cómo sabe alguien con gripe en España que no es el primer caso de gripe aviar?

En España no podría pasar porque no hay virus en las granjas. Si hubiera, por ejemplo, un brote en pollos, la gente que muy está cerca y presentara síntomas de gripe podría acudir al médico. 

Razones para no debatir sobre la Influenza aviar. 

* Dr. Víctor Briones, del laboratorio de vigilancia sanitaria de la Universidad Complutense de Madrid

Hace dos años, un gran revuelo, menos científico y más mediático, engendró un extenso e intenso debate. Afortunadamente, hace tiempo que no se habla de la influenza aviar. Y eso no significa que haya desaparecido.

Simplemente, se ha perdido el miedo infundado que despertó en su momento en la opinión pública española y europea. Hoy no es momento para este debate, y sin embargo, tampoco es bueno olvidar por completo. Como ejemplo, baste citar que ha habido brotes en los últimos tres meses en suelo europeo (en Alemania y Reino Unido) y, sin embargo, no han recibido apenas atención informativa. No la merecían: fueron inmediata y correctamente controlados.

Ello es consecuencia de actuaciones basadas en el conocimiento científico aplicado a la Sanidad animal y la Salud pública, hermanadas siempre frente a las enfermedades zoonósicas: puesta en marcha de planes de lucha específicos contra la influenza aviar diseñados ad hoc, ¡previamente!; estrecha vigilancia sanitaria de las aves migratorias; medidas de bioseguridad extremas en granjas; más y mejor información al público; potenciación de la investigación en nuevas vacunas, etc.

Y, especialmente, porque el tratamiento ha sido, desde el punto de vista informativo, el correcto. Discreto y preciso, nada más.

La comunicación de crisis sanitarias (o lo que se le parezca) tiene su técnica. Aun cuando no haya casi riesgo (el riesgo cero en materia sanitaria escasea), muchas veces es más importante la inexacta percepción del público que el riesgo mismo.

La influenza aviar es de gran importancia a escala global, pero, hoy, en Europa Occidental, es un riesgo inapreciable en Salud pública y controlado en Sanidad animal.

Donde sí merece atención con pleno derecho, y mucha, es en el sureste asiático, donde países como Vietnam o Tailandia sufren brotes frecuentes en granjas familiares carentes de medidas básicas de bioseguridad y que suponen la exposición de muchas personas a la enfermedad. No hay debate, no hay crisis, hay prevención. Que siga la sensatez.