Martes, 5 de Febrero de 2008

"Mataban al que encontraban"

Varios testigos declaran ante Pedraz cómo el Ejército guatemalteco quemó sus casas y cosechas.

ÁNGELES VÁZQUEZ ·05/02/2008 - 21:43h

Las declaraciones de los testigos citados por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz para investigar el genocidio perpetrado contra el pueblo maya son sencillas, esquemáticas. Se limitan a contar lo que vieron cada vez que el Ejército guatemalteco llegaba a sus aldeas en busca de guerrilleros y quemaba sus casas y cosechas, condenándoles al hambre. Eso cuando no asesinaba directamente a los mujeres y niños que se encontraba.

Pedraz ha comenzado esta semana a interrogar a los casi cuarenta testigos protegidos que han empezado a venir de Guatemala para declarar ante la Justicia en relación con las más de 250.000 víctimas (el 83 por ciento mayas, y el resto ladinos) que se produjeron entre 1961 y 1996, sobre todo en el periodo comprendido entre 1978 y 1984. El desplazamiento correrá a cargo del Ministerio de Justicia.

Principio de los ochenta

"El ejército guatemalteco entraba en la aldea a quemar todas las casas. En el 81 sólo llegaban a buscar a gente y quemaban algunas casas. Como en el 82, la gente ya no estaba y se escondía, quemaban sus casas. Había familias que estaban escondidas en la iglesia, a ellos los capturaron, a sus mujeres y niños los asesinaton. Quemaron las actas y todo, también algunas tiendas que tenía la gente, robaron muchas cosas, los puestos en los mercados..."

Uno de los testigos que compareció ayer explicó al juez Central de Instrucción número 1 que el Ejército intensificó entonces "su ofensiva contra la guerrilla y la población, para contrarrestar las acciones del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). El problema era que no encontraban guerrilleros, sino población civil y al que encontraban lo mataban. Allí vio la gente que era necesario defenderse o esconderse para defender la vida".

Por eso él se marchó con su familia de su pueblo. No fue el único. De hecho, según señala el juez en el auto en el que pedía la colaboración de los medios de comunicación de los países que rodean Guatemala, para investigar lo ocurrido, durante la represión "unas 430 aldeas fueron borradas del mapa y se contabilizaron unas 667 masacres".

El otro testigo que declaró ayer ante el magistrado relató cómo él también abandonó su aldea. "Gracias a Dios que salí a tiempo, pero mis vecinos que no se animaron, fueron asesinados", dos en sus propias casas y otros dos en una emboscada del Ejército. "Y yo los enterré con otros compañeros de la comunidad, con su ropa, sin cajón", explicó.

Comer hierbas

Decidió unirse a la guerrilla, pero la abandonó en un permiso, al ver la situación en la que se encontraba su familia. "No tenía un solo centavo, sin maíz, sin sal, se nos había terminado la ropa. Por causa del hambre, comíamos hierbas cuatro veces al día", aseguró antes de contar cómo el Ejército arrasó "todos sus cultivos". "Todo el mundo lloraba por sus milpas, porque somos hijos del maíz, del maíz vivimos", contó para recrear su hambre.

También relató que torturaron y quemaron a su suegra y capturaron a sus dos hijos, de 12 y 9 años de edad, acusados de ser guerrilleros.