Martes, 5 de Febrero de 2008

"No soy capaz de hablar de una limpieza étnica en Kenia"

Wangari Maathai, la Premio Nobel de la Paz en 2004, desgrana la violencia étnica que desangra su país.

ISABEL COELLO ·05/02/2008 - 21:02h

Wagari Maathai vive una situación dura en su país, Kenia. AFP

A la activista keniana Wangari Maathai, fundadora del Movimiento Cinturón Verde, le concedieron el Nobel de la Paz en 2004 por su lucha de treinta años a favor del medio ambiente y la democracia en Kenia. Probablemente nunca pensó que vería a su propio país en medio de una confrontación civil como la que vive desde las últimas elecciones. Maathai, que ha corrido delante de muchos policías y ha estado en prisión varias veces por oponerse al régimen del ex presidente Daniel Arap Moi, ve la lucha por la democracia como un combate a largo plazo, y cree que Kenia tiene pendiente una tarea de revisión de su memoria histórica. Kikuyu como el presidente Mwai Kibaki, Maathai formó parte de su primer gobierno en 2002, pero lo dejó en 2005 y a las últimas elecciones se presentó por su cuenta -y perdió. En la crisis post-electoral keniana, que ha causado más de 800 muertos y 250.000 desplazados, la Nobel ha conservado su independencia y no ha apoyado ni al Gobierno ni a la oposición. El uso de la animosidad interétnica para fines políticos, no es nuevo en Kenia, según dijo a Público en una entrevista telefónica, pero sí lo es la intensidad que ha alcanzado esta vez la violencia.

¿Cuál es la razón detrás de la violencia?

El detonante fueron las elecciones presidenciales, la Comisión Electoral anunció los resultados y la oposición dijo que éstos habían sido amañados. Pero es importante saber que el conflicto étnico ha estado ahí durante años, y es resultado de la insatisfacción por la distribución y la propiedad de la tierra. Es sólo que ha estallado a raíz de las elecciones porque esa insatisfacción es utilizada por los políticos para lograr sus propios fines. Y les dicen a los votantes que si ganan desalojarán a otras comunidades de la tierra.

La conclusión de la organización Human Rights Watch es que parte de la violencia fue planificada y organizada por líderes locales de la oposición.  

El opositor Movimiento Democrático Naranja (ODM) prometió a ciertas comunidades que si les apoyaban, desalojarían a ciertas comunidades de esas tierras, a otras comunidades que son consideradas extranjeras y que deberían volver a las zonas que ocupaban en la época pre-colonial. Hay quienes interpretaron que aunque Raila no ganara oficialmente, como la elección había sido manipulada, eso era una excusa suficiente para ejecutar la medida [de expulsar a comunidades] tal y como se había prometido en la campaña.

Usted se presentó en 2002 a las elecciones dentro de la coalición de oposición que lideraba Kibaki y formó parte de su Gobierno durante tres años. ¿Por qué decidió no presentarse de nuevo con él el pasado 27 de diciembre?

Tiene que ver con la propia historia de esta crisis. En 2002 Raila Odinga se unió a Kibaki y hubo un Acuerdo de Entendimiento entre los dos para compartir el poder. Desafortunadamente, Kibaki no cumplió del acuerdo. Eso fue muy decepcionante para Odinga y su equipo. Se me puede leer en las hemerotecas diciendo entonces que el no cumplimiento de ese acuerdo no haría ningún bien a la coalición. Odinga decidió entonces lograr la posición que buscaba de primer ministro mediante la aprobación de nueva Constitución que la incluyera. Pero el proyecto de Constitución se cambió [el partido de Kibaki mantuvo todos los poderes concentrados en la Presidencia] y no incluyó el puesto de primer ministro. Odinga y su equipo hicieron campaña en contra de esa Constitución y ganaron el referéndum. Como resultado, Kibaki los expulsó del Gobierno. De nuevo, yo pedí que no se les expulsara, alegué que representaban a una gran parte de la población, pero no me hicieron caso. Se les castigó. Y a partir de ahí empezaron a hacer campaña para echar a Kibaki del poder.

Yo he tratado de jugar un papel como Nobel de la Paz y como keniana responsable diciendo que hay que cumplir las promesas que se hacen y que no puedes castigar a la gente por las posiciones que toman porque es parte del  juego democrático.  Por estos motivos, tomé mi decisión (de no presentarme con el partido de Kibaki), y mi comunidad me ha castigado por ello no reeligiéndome como diputada.

No es la primera vez que en Kenia se ha incitado a la violencia con fines políticos. El ex presidente Daniel Arap Moi ya lo hizo en varias ocasiones. ¿Qué es diferente esta vez?

La única diferencia es la intensidad de la violencia. Los motivos son los mismos que en el pasado.

Como Kibaki, usted es kikuyu, pero no le ha apoyado y su comunidad ha sido una de las primeras y principales en ser objeto de ataques. ¿Cómo se siente?

Para mí es una posición muy difícil de estar porque, por un lado, mi comunidad me ve como una traidora porque no he dado un apoyo a Kibaki a prueba de bombas. Pero, por otro lado, estoy sufriendo porque hay mucha gente de mi comunidad que está muriendo. No es la única comunidad afectada pero sí la que se ha llevado una gran parte de la violencia. Tengo que llamar al diálogo, a la contención, a la paz.  He pedido a Kibaki que dialogue con Odinga. Porque sé que sólo ellos pueden frenar la violencia.

De momento no han pedido  el fin de la violencia con la boca muy grande.

Lo que ODM no va a admitir es que están usando la violencia para poner presión en el Gobierno. Y es muy triste, porque es castigar a gente inocente que hicieron lo que el proceso democrático requería de ellos, votar. Ella que está siendo castigada, son víctimas inocentes en una batalla entre dos partidos políticos. Y, en mi opinión, ODM no pedirá de verdad a sus militantes que cesen la violencia -y sus militantes sabes distinguir bien cuándo sus líderes se lo están pidiendo de verdad y cuándo es una pose- hasta que vea que la iniciativa de mediación de Kofi Annan trae una situación que es aceptable para ellos. Es la triste verdad.

¿Cree que la oposición tiene razón cuando alega que no cree en otras vías para resolver la situación, por ejemplo diciendo que la Justicia no sirve porque todos los jueces son nombrados por el presidente Kibaki?

Tienen razón en que los tribunales están controlados. Pero lo cierto es que dos errores no traen como resultado un acierto. No pueden justificar la violencia diciendo que sin ella no hay presión sobre el Gobierno. La democracia es una larga batalla, y llevamos luchando por ella durante mucho tiempo. Hemos hecho avances. No hemos conseguido todo. No hemos logrado hacer una Judicatura independiente, o un Parlamento independiente. Es muy importante recordar que es una lucha de larga duración. No es correcto recurrir a la violencia sólo porque no queremos usar a instituciones imperfectas.  Ahora están en Parlamento, tienen mayoría, y por tanto tienen una oportunidad de rectificar algunos de los errores de nuestras instituciones.

¿Cree que ha habido limpieza étnica?

Yo he usado la palabra conflicto o enfrentamientos. No soy capaz de usar genocidio o limpieza étnica porque no quiero que se me cite haciendo referencia a una situación que puede no corresponder a esos conceptos. Lo que definitivamente ha habido es conflicto tribal muy violento que ha sido instigado por los políticos para su propio beneficio.

Los políticos en Kenia son percibidos como muy importantes porque son el único modo de acceder a los recursos. ¿Es esa la razón de que en la lucha por el poder no haya piedad alguna, y también de la obediencia que la gente rinde a sus líderes?

Hemos heredado del sistema colonial que favorece las divisiones. Y un sistema que da a los políticos y a los líderes muchos privilegios. Y como en general lideramos a comunidades que no han recibido educación, éstas sienten que sus líderes pueden beneficiarles, que a través de ellos pueden tener acceso a la gran tarta de los recursos. Por eso hay una gran competencia por esos puestos. Y es verdad que los líderes tienen privilegios enormes. Pero no es cierto que puedas proveer todo lo que quiere tu comunidad. Si eres presidente tienes enormes poderes. Si los usas mal, claro que puedes dar mucho a la comunidad de la que provienes.

Hay mucho trabajo por hacer, no sólo con los políticos, sino con la gente [para que no espere eso de sus líderes]. Pero son los políticos los que deben empezar. El cambio y la transformación debe empezar por ellos. Deben poner fin a la corrupción, dejando de ser codiciosos, asegurando una distribución equitativa de los recursos, promoviendo la democracia, el buen gobierno, la justicia, la equidad.

En España se ha aprobado una ley de memoria histórica. En Kenia, se acusa a los kikuyu de lograr con el beneficio de su líder y primer presidente keniano Jomo Kenyatta el acceso a la tierra dejada por los blancos en la independencia. Pero por otro lado fueron los kikuyu quienes protagonizaron la rebelión mau mau que trajo la independencia del Reino Unido, fue la comunidad más castigada, recluida en campos de concentración, y su papel nunca ha sido reconocido. Da la impresión que de Kenia nunca ha sometido su historia a un debate serio y sereno, ha enterrado todos los asuntos espinosos debajo de la alfombra y ahora estamos viendo las consecuencias de ello.

Estoy totalmente de acuerdo. Kenia necesita revisar su historia. Como kikuyu, y con el riesgo de que me llamen chovinista, he de decir que el papel de los kikuyu en la lucha contra el colonialismo nunca ha sido apreciado. En parte fue culpa del presidente Kenyatta, que pensando que hacía lo correcto y en un esfuerzo por acomodar a todas las comunidades habló de que todos habíamos luchado por la independencia y dijo 'miremos al futuro, y no al pasado'. Así que pusimos literalmente los temas difíciles bajo la alfombra y fingimos que no importaban, pero importan. En mi biografía cuento cómo muchos kikuyu, incluido mi propio padre, fueron forzados a ir a trabajar al valle del Rift por sus jefes blancos. Así llegaron al Rift. Hay que revisitar la historia colonial y ver por qué los kikuyus acabaron siendo tan numerosos en el Valle del Rift. Hay que abordar la cuestión de la tierra. Que acabaran comprando tierra que originariamente pertenecía a otras comunidades antes de los colonos la tomasen es algo que nunca se ha abordado. Necesitamos hacerlo. Para que nuestros hijos sepan de dónde venimos y por qué somos lo que somos.

¿Fueron manipuladas las elecciones?

Yo no soy la Comisión Electoral y no me corresponde a mí decirlo. Lo que hemos oído de la gente con la experticia para analizar los formularios electorales es que ambas partes manipularon los números. Y no se puede decir que el más manipuló es más malo que el que manipuló menos. Ambos bandos violaron las reglas del juego.

¿Qué solución ve? Es difícil que se acepte una repetición de los comicios, dado el elevado número de desplazados que no podrían votar, entre otras razones.

Un recuento sería mejor que una repetición de las elecciones, que dada la situación actual podría incluso traer más crisis al país.

Por el bien del país, a corto y largo plazo, creo que Odinga tiene que pensar que él y su equipo son jóvenes, y Kibaki ya no puede volver a presentarse, según manda la Constitución. En mi opinión, el Parlamento debería instaurar un mecanismo que permita dar una parte de poder a Odinga. Un mecanismo salido del Parlamento que fuera vinculante sería respetado por la gente. Y olvidarnos de este esquema de "el que gana se lo lleva todo". Que le den poder. Al fin y al cabo, estaban muy igualados y compartir el poder es probablemente lo que refleja más la voluntad de las urnas. A fin de cuentas, si Kibaki le hubiera dado a Odinga hace años el puesto de primer ministro que le había prometido... no estaríamos en este lío.

Usted, que ha sido perseguida por la Policía en varias ocasiones en su lucha contra el ex presidente Daniel Arap Moi, ¿cree que la represión que en la actualidad está haciendo la Policía de las protestas de la oposición es propia de un estado policial, como afirman los opositores?

Es muy importante que la gente tenga derecho a la protesta, pero se debe protestar de forma pacífica. No podemos tolerar violencia que tiene como objetivo la destrucción de propiedad, o la vida de la gente. Si los ciudadanos fueran responsables y se manifestaran pacíficamente en vez de lanzar piedras y matar a otros, yo sería la primera en decir y lo he dicho en esta crisis que la Policía no tiene absolutamente ninguna razón para disparar con munición real, para disparar a matar. Tienen otros medios. Disparar a matar es algo completamente fuera de lugar en una sociedad democrática. Es inaceptable que haya cadáveres en la morgue con disparos de la Policía. Pero desafortunadamente, estamos en esta situación en la que ninguna de las dos partes está respetando la ley.

Quizá Kenia no es tan democrática como Occidente ha querido creer agarrándose a dos experiencias de comicios libres y transparentes, las elecciones de 2002 y el referéndum constitucional de 2005.

Sí, quizá existe esa tendencia a considerar así a Kenia, porque hay tantas historias decepcionantes en África que hacen falta historias positivas y de éxito

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