Martes, 5 de Febrero de 2008

Ginecólogos italianos piden que se salve la vida del feto tras un aborto

El documento, firmado por varios médicos y difundido en una Jornada por la Vida de la Iglesia, ha hecho estallar el debate sobre la ley del aborto. 

AGENCIAS ·05/02/2008 - 17:13h

Un documento firmado por ginecólogos de cuatro universidades romanas el pasado sábado ha abierto un gran debate en Italia. En el texto, los médicos defienden que en el caso en el que un feto nazca vivo tras la interrupción de un embarazo debe ser reanimado aunque la madre sea contraria, ya que prevalece el interés del neonato.

Se trata de los directores de las clínicas de ostetricia de las universidades La Sapienza y Tor Vergata (públicas) y Campus Biomedico y Sacro Cuore (católicas).

Los cuatro, reunidos este sábado en el hospital Fatebenefratelli de Roma (de los Hermanos de San Juan de Dios), aprobaron un documento que señala que debe ser reanimado cualquier prematuro que muestre señales de vida.

Los asistentes al encuentro analizaron, según explicó el director de la clínica de ginecología de Tor Vergata, Domenico Arduni, cuál es la edad de gestación bajo la cual no se debe reanimar un neonato prematuro extremo.

Según Arduini, si hay respiración y frecuencia cardiaca, respuesta de movimiento a los estímulos y los tonos musculares justos el neonato tiene que ser reanimado.

"Un neonato vital, en extrema prematuridad, tiene que ser tratado como cualquier persona en peligro y asistido adecuadamente", precisó, recordando que tras el momento del nacimiento, la ley atribuye plenos derechos a la vida y a la asistencia sanitaria.

El profesor Arduini añadió que lo anterior es "válido" incluso en el caso de un feto vivo tras un aborto terapéutico. El médico -aseguró- debe intervenir para reanimarlo "aunque la madre no esté de acuerdo", ya que -agregó- prevalece el interés del neonato.

Confundir aborto con parto prematuro

El documento fue difundido el pasado domingo en una Jornada por la Vida organizada por la Iglesia Católica italiana y ha avivado el debate sobre el aborto que se está produciendo en Italia desde hace semanas. Hoy el oncólogo y ex ministro italiano Umberto Veronesi ha declarado que es "falso" el problema planteado por sus colegas ginecólogos, porque se confunde aborto con nacimiento prematuro.

Veronesi explica hoy en una entrevista con el periódico La Stampa, de Turín, que sus colegas sostienen que "si un niño nace prematuro hay que reanimarlo", cuestión que es "obvia". "Un médico debe socorrer a un neonato prematuro. Si está muriendo, lo ayudará a morir; si puede sobrevivir, lo debe ayudar a vivir. Es algo lógico", afirma Veronesi.

Veronesi, médico de reconocido prestigio, dice sentirse "desconcertado" por el documento de los ginecólogos y precisa que esa situación se refiere a los niños prematuros, porque "el aborto es otra cosa"."Un aborto significa una interrupción del embarazo en el que la madre decide no querer hacer crecer el feto. En el aborto, el feto está muerto", comenta el oncólogo.

La Iglesia quiere que los fetos sobrevivan

Algunos diarios, como La Repubblica, escribieron que el documento "responde indirectamente" a la preocupación de los obispos italianos sobre el tema. El mes pasado, el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Angelo Bagnasco, pidió que la legislación sobre el aborto se actualice teniendo en cuenta "los progresos de la ciencia y de la medicina", que otorgan "alguna posibilidad de supervivencia al feto" si el parto se produce pasadas las 22 semanas de embarazo.

La ministra de Sanidad, Livia Turco, dijo que no entraba en la discusión y que ella sigue al Consejo Superior de Sanidad, que considera que el "límite" está en las 22 semanas de gestación. Según Claudio Fabris, presidente de la sociedad italiana de neonatología, por debajo de ese periodo es imposible la supervivencia del neonato, "salvo casos excepcionales".

La senadora democristiana Paola Binneti, en declaraciones a la prensa de hoy se mostró de acuerdo con el documento y a favor de rebajar el límite de tiempo para el aborto terapéutico, que hasta ahora es de 24 semanas, aunque algunas regiones, como la norteña Lombardía (Milán) lo redujo a finales de enero pasado a 22 semanas.

La ministra de Igualdad de Oportunidades, Bárbara Pollastrini, advirtió hoy de que nadie puede "capear" la voluntad de la mujer y mostró su temor a que se pueda hacer un uso ideológico del tema. Afirmó que una cosa es el cuidado terapéutico a un neonato y otra el respeto a la interrupción voluntaria de la mujer de su embarazo.

Una ley muy parecida a la española

La norma que regula el aborto en Italia, la Ley 194 de 1978, no fija un plazo límite para practicar el aborto terapéutico (la interrupción del embarazo se autoriza si de continuar la gestación se pone en peligro la vida o la salud física o mental de la madre) aunque en la práctica no se extiende más allá de las 24 semanas.

Antes de los 90 días está autorizado el aborto voluntario, si concurren circunstancias que puedan suponer "un peligro serio" para la salud física o psíquica de la madre, incluidas las que afecten a sus condiciones "económicas sociales o familiares" y las relativas a "cómo se produjo la concepción", según reza la ley.

Según datos del Ministerio de Sanidad en 2006 se produjeron en Italia 130.003 abortos -un 2,5 % menos que en 2005-, de los que sólo el 2,7% se practicó después de los 90 primeros días, y únicamente un 0,7% pasadas las 20 semanas de gestación.