Sábado, 6 de Octubre de 2007

Calma tensa en el sector eléctrico

A mediados de mes, se consumará el relevo en la cúpula de Endesa, tras el éxito de la OPA de Enel y Acciona. El cambio de control en la eléctrica marca otro capítulo en la reordenación del panorama energético español, un rompecabezas en el que confluyen intereses muy diversos, más allá de los de las propias compañías, ya de por sí contrapuestos en ocasiones.

ANTONIO M. VÉLEZ ·06/10/2007 - 14:48h
En este sector participan, entre otros, constructoras (ACS y Acciona); grupos públicos extranjeros (Enel, la portuguesa EDP, que es dueña de la asturiana HC, y, de rebote, la francesa GDF, que se fusionará con Suez, accionista de Gas Natural); cajas de ahorros, multimillonarios como Esther Koplowitz y el belga Albert Frère (ambos en Iberdrola)...
Un heterogéneo grupo de agentes, en un sector que el Gobierno considera estratégico, por las peculiares características del negocio eléctrico, donde los precios todavía los fija el Estado, y en el que se están produciendo cambios a escala global. En el sector se asume que, a medio o largo plazo, el mapa europeo del kilovatio estará controlado por un puñado de gigantes, a la vista de la necesidad de ganar tamaño para afrontar el alza de costes de las materias primas.
Además, en 2009, todas las tarifas deben estar liberalizadas por imperativo de la UE. Y a España se le acumula el trabajo, ya que tiene pendiente resolver el problema del déficit tarifario (costes que el Estado abona a las eléctricas a posteriori porque la tarifa no los cubre).
Desde la óptica empresarial, la pregunta es qué pasará tras el culebrón de Endesa, la OPA más larga de la historia de España. Lo más probable es que se avecine un periodo de tensa calma, tras dos años de infarto. Al menos, hasta las próximas elecciones generales.
Lo más inmediato es la irrupción de E.ON, que ya puso un pie en España este verano, con la compra de los activos eólicos de la danesa Dong. Tras su frustrado asalto a Endesa, el gigante alemán se dispone a adquirir Viesgo, el premio de consolación que aceptó a cambio de renunciar a su OPA.
Por unos 10.000 millones de euros, el grupo que preside Wulf Bernotat se quedará con esa empresa (que opera en Cantabria y que hasta ahora pertenecía a Enel) y con la mayor parte del negocio que Endesa tiene en Europa.
Pero E.ON quiere más. Cuando renunció a comprar Endesa, Bernotat dijo que pretendía convertir a su empresa en el tercer operador español.
Opciones para E.ON
 Las alternativas más factibles para ello son, a priori, dos: una sería comprar Unión Fenosa, tercera eléctrica española, en solitario o junto a otro grupo extranjero, y otra, hacerse con Gas Natural.  
La clave de la primera posibilidad está en lo que depare la pugna entre Florentino Pérez, presidente de ACS, e Ignacio Sánchez Galán, número uno de Iberdrola. La constructora tiene un 40,5% de Fenosa y hace un año irrumpió en Iberdrola (donde tiene el 11,7%, aunque no se sienta en su consejo, por estar ya en el de Fenosa) para fusionarlas.Pero Galán no está por la labor. El problema, como siempre repite el presidente de Iberdrola, es que, “en España, uno más uno no es igual a dos”. Es decir, las ventas obligadas tras una fusión reducen mucho su atractivo.
Ante la ofensiva de ACS, Galán ha gestado un núcleo duro de socios afines (en torno al 30% del capital) y se ha lanzado al exterior, con la compra de la escocesa Scottish Power, que le ha permitido arrebatar a Endesa el título de primera eléctrica española.
Ahora, como dice Galán, a Iberdrola le toca centrarse en el “eje atlántico”: Reino Unido, Estados Unidos y Brasil. Pero no parece que Florentino Pérez vaya a conformarse con una mera posición financiera en Iberdrola; si no consigue su objetivo por las buenas, podría intentarlo por las malas, es decir, con la ayuda de un tercero. Y ahí es donde entraría en juego E.ON, que podría quedarse con parte de los activos resultantes de una hipotética Iberdrola-Fenosa.
Si la alemana opta por la salida de ir a por Gas Natural lo tendrá, a priori, más complicada, dado que Repsol YPF y La Caixa (sus dos socios de referencia) no parecen dispuestos a vender. Sin embargo, la presencia de Suez en la gasista (ha pedido permiso para alcanzar el 11,4%) abre la puerta a varias combinaciones, aunque el grupo francobelga insiste en que su posición es “amistosa”.
Gas Natural es (con o sin E.ON de por medio) también candidata a protagonizar una operación corporativa, tras su fallida OPA sobre Endesa, bien como opado o como pareja de Repsol YPF.
A tres años vista, otra incógnita es saber si perdurará la alianza entre Acciona y Enel en Endesa. Su pacto establece que, pasado ese plazo, ambas partes pueden romperlo en caso de existir  “diferencias irreconciliables”.