Martes, 5 de Febrero de 2008

El IVAM acoge una retrospectiva de Eduardo Arroyo que descubre su faceta escultórica

EFE ·05/02/2008 - 16:06h

EFE - Una mujer contempla una de las obras del artista Eduardo Arroyo que se exhiben en Valencia.

Una exposición retrospectiva dedicada al pintor madrileño Eduardo Arroyo se inaugura hoy en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) de Valencia, permitiendo, por vez primera, conocer su faceta escultórica a través de una serie de piezas monumentales con referencias totémicas y míticas.

La muestra, que se prolongará hasta el 13 de abril, permite al espectador descubrir la evolución de este creador plástico multidisciplinar, uno de los más representativos del arte contemporáneo español, según la describió en una rueda de prensa el comisario de la exposición, Marcos-Ricardo Barnatán.

Acompañado por la directora del museo, Consuelo Ciscar, y el propio artista, el escritor y crítico de arte Marcos-Ricardo Barnatán ha resaltado que la novedad de esta muestra radica en que permite conocer el trabajo como escultor de Eduardo Arroyo.

Barnatán ha recordado que en los últimos años Arroyo ha desarrollado un mundo escultórico de gran sencillez utilizando para ello bloques de piedra de la comarca de Lacina (León).

La muestra se inicia cronológicamente en 1998, año en que el Museo Nacional Centro Reina Sofía dedicó a Arroyo una gran retrospectiva, y abarca diez años de su trabajo, poniendo especial énfasis en las grandes pinturas y en sus esculturas, gran parte de ellas inéditas.

La directora del IVAM, Consuelo Ciscar, ha valorado estas obras, "todo un símbolo reconocible de nuestro patrimonio artístico nacional contemporáneo más influyente en el mundo entero".

Ha agregado que estas crónicas pintadas "vienen relatadas siempre desde una estética figurativa, cargada de un contenido socio-político y de una ideología deliberada".

Por su parte, Eduardo Arroyo, ha indicado que la escultura siempre ha sido para él "un amable acompañamiento a mi condición de pintor", algo que descubrió cuando entró en contacto con el paisaje leonés de la comarca de Laciana, donde vivió en su niñez en casa de sus abuelos.

Ha subrayado que sus pinturas y esculturas son piezas vivientes que le acompañan siempre, y en las que hay algunas reminiscencias surrealistas, aspecto que descubrió hace poco tiempo.

Sobre su polivalencia creadora, Arroyo ha reconocido: "yo me siento, ante todo, un pintor, pero de vez en cuando necesito alejarme de la pintura y dedicarme a otros ámbitos, como la escenografía, los grabados, la escultura o la literatura".

El notable peso de su escultura es uno de los rasgos más significativos de esta retrospectiva. Su escultura, del mismo modo que su pintura, es literaria, y su interés por los contenidos se desarrolla en una obra de gran contenido metafórico y riqueza iconográfica.