Martes, 5 de Febrero de 2008

El incendio que mató a nueve personas en Alemania pudo ser intencionado

PÚBLICO.ES ·05/02/2008 - 13:46h


Vídeo: BBC

El incendio en un edificio de viviendas habitado por familias turcas que el pasado domingo causó nueve víctimas mortales, cinco de ellas niños, y más de 60 heridos en la localidad alemana de Ludwigshafen pudo ser intencionado, según la declaración de una testigo presencial.

La policía alemana anunció hoy que investiga esta pista, después de que una niña declarase ante las cámaras del canal privado alemán de noticias NTV haber visto a un desconocido prender fuego a un palo o antorcha y tirarlo al interior del edificio.

La pequeña asegura que el presunto causante del fuego tiró el palo o antorcha incendiado entre los cochecitos de bebés y niños que estaban almacenados al pie de la escalera interior de la casa, una construcción de madera que hizo que las llamas se propagaran con suma rapidez y que funcionó como una chimenea.

Tras la declaración de la niña, la policía investiga si tras la tragedia se encuentra un ataque racista llevado a cabo por neonazis.

 Arrojado al vacío

Cuando las llamas devoraban el edificio, unos padres tomaron la tremenda decidión de arrojar a su hijo desde un tercer piso antes de que se quemase.

El niño voló 12 metros y acabó, sano y salvo en los brazos de un policía, como muestra esta foto del Daily Mail.

Trágico carnaval 

El incendio se produjo a primera hora de la tarde del pasado domingo cuando se encontraban en el interior del inmueble no sólo los 24 residentes en el mismo, sino también múltiples parientes y amigos que seguían desde sus ventanas el desfile de carnaval.

La rápida propagación de las llamas por la escalera dejó encerrados a los ocupantes del edificio en sus viviendas, sin posibilidad de escapar por la puerta y pendientes del rescate por parte de los bomberos y la policía, que acudieron rápidamente al lugar de los hechos.

Varios niños de corta edad fueron lanzados por las ventanas de las viviendas a la calle, donde fueron recogidos en brazos por agentes de policía, mientras otras personas saltaron al vacío para caer en colchones especiales de rescate.

Pese a todo, la ayuda llegó tarde para nueve de sus habitantes, entre ellos cinco niños y una mujer embarazada, que murieron atrapados por las llamas, mientras otras 60 personas resultaron heridas de distinta consideración.

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