Martes, 5 de Febrero de 2008

Las enigmáticas líneas de Nazca llegan a Tokio

EFE ·05/02/2008 - 11:25h

EFE - Líneas y figuras antropomorfas y zoomorfas pertenecientes a la cultura precolombina Paracas (600-550 A.C), anteriores a las famosas de la pampa de Nazca, en la provincia peurana de Palpa, a unos 280 kilómetros al sur de Lima, en el mismo departamento de Ica, sobre una extensión de 150 kilómetros cuadrados.

Una exposición sobre las líneas de Nazca, los enigmáticos dibujos en el desierto peruano que sólo pueden apreciarse desde el aire, se inauguró hoy en Tokio, última parada de una larga gira de un año por nueve ciudades de Japón.

Tras un año de éxito, la muestra "Nazca, maravilla del mundo: Mensajes trazados sobre el suelo del desierto" ha conseguido despertar la curiosidad y aumentar el conocimiento del público nipón por este lugar, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Según se explica en la exposición, la cultura Nazca tiene su origen en el actual Perú entre el 500 antes de Cristo y el 500 de nuestra era.

Ante la falta de pruebas científicas para demostrar la fecha exacta en la que los diseños fueron creados, la exposición se basa en la comparación de las figuras de los geoglifos, las figuras geométricas trazadas con piedras sobre el suelo, con los motivos encontrados en alfarería de la cultura Nazca.

"En la muestra se aprende cómo se crearon estas figuras con forma de animales, considerados sagrados", declaró hoy a Efe una de los organizadoras del evento.

"Tenemos vídeos en los que se explica cómo se colocaron las piedras para lograr los diseños y demostramos así que, a pesar de su íntima relación con la religión, no fueron creadas por seres sobrenaturales", explicó.

A pesar de su antigüedad, las célebres líneas fueron descubiertas en 1930 porque la planicie de la superficie del desierto sólo permitía que los diseños se vieran en su totalidad desde el aire.

La exposición, que recibió el año pasado a más de 850.000 visitantes en Japón, estaba hoy repleta de curiosos en el día de su regreso al Museo Nacional de Ciencias Naturales, situado en un parque del corazón de Tokio.

Los que no pudieron visitarla el año pasado en este mismo centro o en otras ocho ciudades niponas hacían cola hoy a la entrada, conscientes de que, como anuncia el cartel, son los "últimos 19 días" en los que podrán visitar este exponente de la cultura peruana.

Con más de doscientos objetos, entre cerámicas, piezas textiles, momias y restos funerarios, esta exhibición pretende conseguir que el público nipón viaje a Perú sin moverse de Japón.

Entre ellos destaca un niño de seis años momificado que conserva incorruptas las pupilas negras, que se pueden apreciar al mirar con atención entre las numerosas capas de tela que lo envuelven.

La momia, que data de hace 1.300 años, se preserva de manera "muy pura" y constituye una "rareza científica", según los organizadores de la muestra.

Además de los restos humanos, los objetos funerarios, tales como los lujosos mantos de colores vivos que se utilizaban para cubrir las momias, también tienen un lugar privilegiado.

El plato fuerte de la muestra está casi al final. Tras visitar varias salas con vitrinas repletas de objetos, el público entra en un auditorio con una enorme pantalla en la que se puede experimentar Nazca casi en directo.

La atracción consiste en la proyección de una película de animación en tres dimensiones que, realizada con millones de fotografías de la zona, recrea un viaje en avioneta, con ruido de motor incluido, sobre los famosos diseños del colibrí, el zorro, el mono y la ballena asesina del desierto peruano.

"El secreto del éxito de esta muestra es que se le da al público la oportunidad de experimentar en vivo la cultura de estos diseños", dijo a Efe el organizador.

"El movimiento de las imágenes es tan real, que hay espectadores que llegan incluso a marearse", bromeó.