Martes, 5 de Febrero de 2008

Picasso al cubo

El Reina Sofía reúne una muestra con el material más amado por el pintor: el que rehusó vender

ISABEL REPISO ·05/02/2008 - 10:48h

A falta de dos meses para que se cumpla el 35 aniversario de la muerte de Picasso, el Museo Reina Sofía acoge una exposición cuya innovación radica en que descubre su “gran manifiesto pictórico”, destaca Manuel Borja-Villel, director de la institución.

Aquellos lienzos, esculturas y cuadernos que acompañaron al genio malagueño hasta su muerte. “Constituye una oportunidad única para ver al mejor Picasso”, resumió.

Con 400 obras y 20 fotografías del archivo del pintor, “es un concepto inédito de exposición”, manifestó la comisaria y directora del Museo Nacional de Picasso en París, “que permite al visitante reconstruir el proceso de creación
del artista”.

Los cuadros de Picasso son él y sus circunstancias. Es la hipótesis que emerge de esta muestra, que se abrirá al público mañana y permanecerá abierta hasta el 5 de mayo. Visitar La colección del Museo Nacional Picasso de París en el Reina Sofía supone ahondar en la dimensión vital del artista más allá de su pintura.

Corridas y marineros

Obra y vida son indisociables en el genio malagueño: desde los temas que poblaron su adolescencia en España (corridas de toros, marineros del pasaje Málaga-Barcelona), a su temprana afiliación al color azul, causada por el suicidio de su amigo Casagemas en
París (1901).

Con su muerte, Picasso perdió al faro que lo había introducido en el ambiente bohemio barcelonés de Els quatre gats y quien después dirigiría sus pasos a la capital del Sena.
Precisamente, esto es lo que trasluce la primera sala de la exposición, en la que aparece su amiga y amante Fernande Olivier, así como contemporáneos como Auguste Renoir, Manuel de Falla, Igor Stravinsky y André Derain.

La convivencia con su primera compañera más o menos estable, Fernande, representa el inicio del período rosa, apenas representado en el reina Sofía. Sí están, sin embargo, múltiples exponentes de su etapa cubista, de la que forman parte Hombre con mandolina (1911) y Violín (1912).

"Es una oportunidad única para ver al mejor Picasso, su gran manifiesto pictórico". Manuel Borja-Villel, director del reina sofía

Un retrato fotográfico de Picasso ante una de sus obras cubistas marca el pasaje hacia la siguiente sala, dedicada al surrealismo y ubicada en la ampliación de Jean Nouvel. La visita lineal del espacio Sabatini se rompe aquí en un recorrido circular más amplio. El erotismo de El beso y El pintor y su modelo (1925) se mezclan con bustos exhuberantes (1929-31). Una sala en la que se percibe el vitalismo de Picasso, embarcado ya en su relación con Marie Thérèse Walter, madre de su hija Maya (1935).

El golpe militar de 1936 y la consiguiente Guerra Civil española cambió de rumbo la obra picassiana, que hasta 1951 estaría vinculada al dolor y la muerte. La mujer que llora (1937), Gato atrapando un pájaro (1939) y Cabeza de toro (1942) forman parte de esta época, que en el plano personal estuvo marcada por la tormentosa relación con Dora Maar. Este tercer episodio se ubica en el espacio del edificio Sabatini, para volver de nuevo al espacio de Nouvel en la cuarta y última sala: la de los últimos años.

Con la debida distancia de su primera obra y un gran prestigio adquirido, Picasso dialoga con la Historia del Arte. Fruto de esta actitud es el remake picassiano del cuadro de Édouard Manet Le déjeneur sur l’herbe (1960). Rinde también tributo a Henri Matisse con El taller de La Californie (1956).

“Pinto como otros escriben su autobiografía. Mis lienzos son como las páginas de mi diario”, sentenció el malagueño. Y si esto es así, no hay excusa posible para no aproximarse a ella; más aún cuando se trata de páginas íntima, de cuadros de los que Picasso jamás se desprendió. 

La exposición ha costado 3,5 millones de euros y viajará al extranjero

Anne Baldassari, comisaria de la muestra, manifestó públicamente su agradecimiento al Gobierno español, que desembolsó 3,5 millones de euros por el préstamo de las obras, informa EP. La conservadora y directora del Museo Nacional Picasso de París agradeció ayer al Ministro de Cultura, César Antonio Molina, las gestiones burocráticas realizadas para posibilitar la exposición. La institución que dirige Baldassari permanecerá cerrada desde enero de 2009 hasta otoño de 2010 para ampliar sus instalaciones. Una reforma que, según reconoció, se financiará gracias a la exposición ayer presentada.

Tras cerrar sus puertas en Madrid a principios de mayo, la muestra del Reina Sofía viajará rumbo “a Emiratos Árabes, Tokio, Canadá, EEUU, Finlandia, Rusia y Sidney”, precisó. Asimismo, la comisaria reconoció que la difusión de las obras de Picasso tendrá epílogos con exposiciones en los museos parisinos del Louvre y de Orsay. “En ellas, la obra de Picasso se relacionará a otros pintores y a las influencias artísticas flamencas e italianas”, especificó. Por último, declaró que “únicamente el Museo Nacional Picasso de París está en condiciones de cubrir la obra del malagueño de principio a fin”.