Lunes, 4 de Febrero de 2008

El líder del PP aragonés amenaza con dimitir por el trasvase del Ebro

La guerra del agua abre un frente territorial en el partido

MARÍA JESÚS GÜEMES ·04/02/2008 - 21:58h

En el PP de Aragón están en alerta. Su presidente, Gustavo Alcalde, está dispuesto a dimitir si al final su partido incluye el trasvase del Ebro en el programa electoral.

Cuando el pasado 31 de enero, Francisco Camps, lo dio por hecho, el malestar en las filas aragonesas fue tremendo. Ellos estaban absolutamente convencidos de que se buscaría una fórmula de consenso similar a la pactada en el decálogo del agua suscrito en 2006 por Mariano Rajoy y las comunidades autonómas afectadas.

Pero, al parecer, se barajaban otras posibilidades y, antes de que fuera irremediable, Alcalde decidió plantar cara. Ayer convocó al Comité de Dirección regional y expuso la situación. Su equipo le dio la bendición para venir a Madrid con el fin de negociar.

Ángel Acebes, secretario general del PP, lleva días intentando poner orden y está previsto que en las próximas horas se reúna con Alcalde para buscar una solución. Esta semana es decisiva. El sábado 9 de febrero se presenta la oferta electoral del PP y el tema debe estar zanjado para entonces.

Nada puede empañar el día grande del partido y el momento estelar en el que Mariano Rajoy se suba al escenario para presentar su proyecto ante los ciudadanos. La marcha de uno de los suyos por divergencias le perjudica electoralmente.

Desde el PP nacional no avanzan el resultado de las conversaciones. Sólo señalan que para la redacción se basarán en el borrador. En éste se decía que el PP "alcanzara un Pacto Nacional del Agua para mejorar la gestión de los recursos hídricos, promoviendo su uso racional y una distribución basada en criterios de eficiencia y solidaridad incluyendo, entre otros mecanismos, las transferencias de recursos sobrantes disponibles de las cuencas excedentarias a las deficitarias".

"Estamos en un impass"
Los maños estarán contentos si se habla de transferencias de aguas con el consentimiento de todos. Pero si el partido acepta incluir los trasvases entre cuencas como modelo de gestión hidráulica sin más habrá una crisis en toda regla. "Estamos en un impass", dicen en Aragón.

Saben que Camps ha ganado peso y también que durante un tiempo se habló de la continuidad de Alcalde. Tal vez esta sea la forma de matar dos pájaros de un tiro.

Pizarro defendía a los suyos: "Está en los genes que los aragoneses quieran aprovechar el agua y están muy escamados porque ya hay un trasvase a Catalunya sin que se les aseguren los riegos". Ahora afirmó que el programa garantizará el Pacto del Agua del 92 y el Estatuto.