Sábado, 6 de Octubre de 2007

Dosificar la información, un aspecto clave para dar malas noticias a enfermos

EFE ·06/10/2007 - 10:31h

EFE - Un médico atiende a un paciente en un centro de salud. EFE

Dosificar la información para que el enfermo la asuma progresivamente y sin bloquearse es un aspecto "fundamental" para dar malas noticias.

Esta es una de las principales conclusiones del curso "Comunicar Malas Noticias", unas jornadas organizadas por la Fundación Ciencias de la Salud que se clausuran hoy y en las que varios expertos en comunicación han enseñado a los médicos cómo decir lo que nunca nos gustaría oír.

En declaraciones a Efe, Diego Gracia, uno de los profesores de la Fundación, explicó que el curso, dirigido a los profesionales de la salud, pretende enseñar herramientas de comunicación verbal y no verbal a los profesionales sanitarios.

"A veces, la medicina tiene que dar malísimas noticias y eso es muy difícil de hacer" sin la ayuda de un conjunto de técnicas "muy útiles" que mejoran la comunicación entre el médico y el paciente.

Las malas noticias son "una agresión al yo" que producen angustia, un sentimiento inconsciente que hace que la mente se bloquee inconscientemente y por eso cuando se reciben malas noticias, lo primero que dice la mente es "no puede ser", "no me está ocurriendo a mí".

"En esas situaciones los profesionales deben aprender a identificar la angustia, a reconocerla, a saber cómo se dispara y a manejarla para usarla en beneficio del paciente", explicó Gracia.

Y aunque pueda resultar cruel, "la información siempre debe darse al paciente porque el derecho a la información es individual", subrayó el profesor.

"En los países del Mediterráneo estamos acostumbrados a comunicar la situación a la familia, pero eso es ilegal porque el derecho a la información es del paciente", siempre que éste se encuentre en situación de recibirla y no se encuentre incapacitado de alguna manera, explicó.

Pero ¿cómo se le dice a alguien que tiene un cáncer y que está desahuciado? Pues hay que hacerlo manejando las emociones del paciente, dosificándola y sin mentirle.