Lunes, 4 de Febrero de 2008

Mubarak no permitirá que el vuelva caos a la frontera y niega la legitimidad a Hamás

EFE ·04/02/2008 - 14:58h

EFE - El presidente egipcio, Hosni Mubarak (dcha), conversa con su homólogo palestino, Mahmud Abás, durante una reunión en El Cairo (Egipto) hoy miércoles 30 de enero.

El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, aseguró hoy en una entrevista que su país no permitirá que vuelva la situación de caos en la frontera de Gaza, al tiempo que negó al movimiento islamista Hamás legitimidad para hablar en nombre de los palestinos.

"Si los palestinos llegaron así fue porque pasaban hambre, y los recibimos, no dimos orden de disparar contra nadie, pero después de esto nunca aceptaremos que esto se repita", dijo en referencia a unas fronteras que han estado totalmente abiertas durante once días.

Mubarak recibió a la Agencia Efe y a otros tres medios españoles en su Palacio de Heliópolis, horas antes de la visita que los Reyes de España comenzarán en Egipto esta misma tarde.

Afable y con buen humor, no rechazó ninguna pregunta, ni siquiera las referentes a la polémica sucesión en la presidencia, ahora que tiene 79 años y que el nombre de su hijo Gamal, que ha escalado puestos en el gobernante Partido Nacional Democrático, suena como el de su posible sucesor.

"Nunca hablamos (con Gamal) de estos asuntos en familia, él jamás me saca el tema", asegura. Se niega a dar una opinión de él como ciudadano "porque es mi hijo", y además se niega a dar los nombres de otros potenciales candidatos capaces de asumir la presidencia.

Para Mubarak, su sucesor "será el que el pueblo elija", y por ello consideró inútil describir el perfil que tendrá que tener esa persona "pues depende de la gente". Y si la gente habla de su hijo Gamal, "pues que hablen, yo no me entrometo", señaló.

En cualquier caso, aseguró que su salud "es excelente" y que hace deporte -natación o gimnasia- todos los días "desde 1949".

"Mientras veo que consigo logros para mi pueblo, no me siento cansado (...) Yo no soy de los que huyen del campo de batalla, pero si un día ya no soy capaz de continuar mi trabajo y de conseguir mejoras para mi gente, entonces me marcharé y dejaré que otros sigan en mi puesto".

El tema palestino ocupó buena parte de la conversación ya que Egipto acaba de cerrar la frontera -y con ello también la crisis- abierta en sus límites con la Franja de Gaza, aparentemente tras un acuerdo con Hamás el pasado fin de semana en El Cairo.

Sin embargo, el presidente, que sigue acusando a Hamás de "usurpar el poder en la Franja", se niega a admitir que el movimiento islamista haya pasado a ser un interlocutor de pleno derecho, y recordó que toda negociación sobre los problemas palestinos deberá pasar por la ANP.

Egipto "ha asegurado sus fronteras, nuestros servicios de inteligencia son muy eficientes", y si desde Israel se asegura que durante estos días se han infiltrado en Egipto palestinos armados listos para cometer atentados, "deja que Israel diga lo que quiera", dijo, quitando importancia a esos temores.

Mubarak se negó a hacer una valoración de los mandatos de George W.Bush -"pregúntenle a él"- pero de inmediato se refirió al terrorismo: "No hablo de la era Bush, pero el mundo hoy no es seguro: En 2000 el terrorismo era menor, ahora se extiende por todo el mundo", se lamentó.

Para el presidente, el terrorismo es la razón principal de que exista en Egipto la Ley de Emergencia, vigente desde 1981 y que restringe numerosos derechos y libertades.

"La Ley de Emergencia tiene muchos artículos, yo podría incluso cerrar los periódicos o hacer otras cosas; nunca lo hice. Solo se aplica en lo que tiene relación con el terrorismo: capturar a los terroristas antes de que actúen", explicó.

Comparó la Ley de Emergencia -que permite dos periodos seguidos de detención preventiva sin comunicación al juez- con la existente en otros países y la calificó de "muy suave en comparación con las que los americanos, los británicos o los franceses tienen en asuntos de terrorismo".

"Sin Ley de Emergencia habríamos tenido muchos desórdenes y no habrían llegado a Egipto los inversores por culpa de los partidos religiosos", añadió, dando a entender que se ha creado como freno a los partidos de corte islamista, aunque no mencionó a los Hermanos Musulmanes (segunda fuerza parlamentaria en el país).

"Según nuestra constitución no puede haber en Egipto partidos sobre bases religiosas", agregó.

Con respecto a los derechos humanos, que según la oposición egipcia son pisoteados gracias a la Ley de Emergencia, el presidente consideró que "no son asunto de preocupación en Egipto".

A los partidos políticos "no les afecta (la ley de emergencia) en nada, pueden hacer reuniones, discursos, salir en la televisión... Nunca arrestamos a nadie por razones políticas", dijo, aunque la organización Amnistía Internacional denunció el año pasado la existencia en Egipto de 18.000 "presos administrativos (apresados en situación irregular), en su mayoría políticos".

Es cierto que hay periodistas encausados por hacerse eco de los rumores sobre la mala salud del presidente, pero él lo justificó así: "Tenemos nuestras tradiciones y culturas: si insultas, vas a un tribunal; (lo mismo) si propagas rumores falsos que afectan a la economía del país y hacen marcharse a los inversores".