Lunes, 4 de Febrero de 2008

La duda de la participación

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA ·04/02/2008 - 07:51h

La participación es muy difícil de prever con las encuestas, lo que introduce siempre un margen de incertidumbre en las estimaciones de voto.

Este problema se mitiga, en parte, porque las variaciones en la participación en elecciones generales se mueven en un intervalo pequeño, de menos de diez puntos. A partir de 1982, la participación de los residentes (sin contar a los electores ausentes, que votan desde el extranjero) ha oscilado entre un mínimo del 70% y un máximo del 78%. Dentro de esos límites, además, todas las elecciones han sido, o dealta participación (entre 77 y 78%) o de baja participación (entre 70 y 71%).

¿Estaremos el 9 de Marzo en la cota alta o en la cota baja de participación? En España el nivel de participación ha ido siempre muy asociado al carácter de las elecciones como de continuidad o de cambio. Cuando ha habido una expectativa (es decir, esperanzas y, correlativamente, temores) de cambio de Gobierno la participación fue siempre alta. Así en 1977, 1982, 1993, 1996 y 2004; en todas ellas se produjeron cambios, salvo en 1993 –pero ese año el resultado dio un vuelco a las expectativas…–.

"La participación en Generales se mueve en un intervalo pequeño" 

En cambio, cuando los electores –al margen de sus deseos– perciben las elecciones como un trámite de continuidad del Gobierno, la participación ha sido siempre baja: así en 1979, 1986, 1989 y 2000.Las de 2008 son unas elecciones atípicas en este sentido. Por ser segunda legislatura de un equipo gobernante, lo lógico es que fuesen elecciones de continuidad, y por tanto con escasa tensión política y baja participación.

Pero el modo como se ha desarrollado esta legislatura hace que se llegue a esas elecciones en un clima de alta tensión política, con la oposición alentando expectativas de cambio en su electorado y el electorado del Gobierno sensibilizado por el acoso de la oposición. Parece –como en 1993– una situación que predispone a la participación tanto a los votantes del PSOE como a los del PP.

 

Pero hay otro factor que puede influir también en la participación: los pronósticos sobre el resultado. Es un factor que influye de modo muy diverso, según las circunstancias, desalentando o animando el voto de los electores.

El pronóstico favorable puede animar al voto –para participar en la victoria: a todos les gusta jugar con el equipo cuando es para ganar– o puede excusar la abstención –no hay peligro de perder y puede uno quedarse en casa–. Que suceda lo uno o lo otro dependerá del grado de identificación con el partido y sus líderes, del entusiasmo o desgana con que el elector les apoye.

"La apuesta, a seis semanas de los comicios, es entre el 75% y el 77%"

El pronóstico desfavorable suele desalentar el voto: a nadie le gusta perder. Esa tendencia se agrava si al elector le disgustan sus candidatos. Es posible que vaya a compartir la
derrota (o con pocas esperanzas de evitarla) si está muy identificado con los suyos. No es probable que lo haga si no se identifica con ellos o si piensa que merecen perder, aunque no lo desee…

En estas elecciones todos los pronósticos son favorables al Gobierno. No llegan al 40% los votantes del PP que confían en que Rajoy llegue a ser presidente. Eso tiende a desalentar su voto. Pero, al mismo tiempo, los electores de derechas han estado muy movilizados durante estos últimos meses, y eso tiende a evitar que se abstengan. Los votantes socialistas esperan que gane Zapatero; pero al mismo tiempo ven al Gobierno amenazado por la movilización de todas las fuerzas de derechas. Y eso también tiende a evitar que se abstengan.

Los indicadores que se han incluido en el Publiscopio sobre el interés en el proceso electoral y las intenciones de participación –cuyos resultados publicaremos próximamente– evolucionan también en sentido positivo.

Una muestra de ello: el 56,2% de los ciudadanos están siguiendo las informaciones sobre estas elecciones “con mucho o bastante interés”; en una encuesta realizada seis semanas antes de las elecciones de 2004, sólo un 36,5% de los electores declaraban estar siguiendo la campaña con interés…En suma, parece probable que la participación enestas elecciones sea alta. Una apuesta a seis semanas: 75-77%.

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA, es sociólogo