Domingo, 3 de Febrero de 2008

Llamando a las puertas de India desde Murcia

La empresa Puertas Padilla, nacida en 1987, se ha convertido en la segunda firma europea del sector y sólo le falta conquistar Oceanía y Norteamérica

ANTONIO M. VÉLEZ ·03/02/2008 - 18:03h

Cazar una idea en el lugar y el momento preciso. El sueño de todo emprendedor se cumplió en 1987 para el murciano Ginés Padilla, entonces un chaval de 20 años que compaginaba la carrera de ingeniero con un empleo como técnico de montaje de puertas automáticas.

La aprobación de una norma europea contra incendios le dio la idea: crear una distribuidora de puertas de seguridad para cubrir un nicho de mercado que nadie había visto en Murcia. En tres años, Puertas Padilla tenía presencia en toda España, treinta empleados y sucursal en Lisboa.

En 1994 se convirtió en fabricante: “Sabíamos vender el producto, pero no hacerlo. Nos faltaba know-how en una zona que, en ese momento, se dedicaba sobre todo a la agricultura”, explica Padilla.

Solución: pescar un cerebro. Fichó como asesor al ex director de la fábrica de su principal proveedor en Italia, que acababa de jubilarse. En dos años, la empresa ya lideraba el mercado español.

Puertas Padilla sigue hoy recurriendo a ese conocimiento externo y dispone de un equipo de cinco asesores, todos mayores de 65 años. La media de edad de la plantilla es de 30 años. Con unas ventas de 62 millones (el 80%, fuera de España) y 250 empleados (cien de ellos en el exterior), es la segunda firma europea de un sector que, sólo en la UE, mueve 700 millones de euros anuales.

La empresa produce medio millón de puertas al año y está especialmente asentada en Europa, Turquía y norte de África, aunque también opera en Sudamérica y Oriente Medio.

El jueves pasado, entre charla y charla con Público, Padilla cerró un acuerdo con la compañía india Synergy Group para cederle su know-how por diez años. A cambio de las patentes para fabricar y vender sus productos en India, Indonesia y Oriente Medio, Puertas Padilla recibe 7 millones y un royalty sobre las ventas. “Así, evitamos montar allí una fábrica y pagar aranceles, que bastantes líos tenemos aquí ya”, dice el presidente y único accionista de la empresa, que subraya que las puertas que se hagan en India sólo se venderán en los mercados objeto del acuerdo.

A la firma, que tiene una fábrica en Cartagena (Murcia) y otra en Parma (Italia), sólo le falta entrar en Oceanía y Norteamérica. De momento, eso está descartado.“Estamos en la Champions League de este negocio”, dice Padilla, que admite sin reparos la fortaleza de su principal rival, la alemana Hornan: “La diferencia es que ellos datan de 1939 y nosotros nacimos en el 87”.

Al contrario que su competidora, Puertas Padilla está especializada en un sólo artículo: las puertas cortafuegos y de seguridad. Cada una cuesta al cliente final unos 120 euros. Pueden verse en lugares tan dispares como la T-4 de Barajas, un Carrefour de Atenas, el Hotel Sheraton de Argel o el Guggenheim de Bilbao, por citar sólo unos ejemplos.

La especialización, la diversificación de mercados y la búsqueda de la experiencia y el I+D (al que se dedica el 4% de sus ventas) son, para Padilla, las claves del éxito de su empresa, que tiene una treintena de patentes. Actualmente, participa en dos proyectos con la Universidad de Cartagena para mejorar su tecnología de aislamiento y para desarrollar una nueva puerta con un control que discrimina el acceso a la vivienda a ciertas horas (para el personal de limpieza, por ejemplo). El otro motor del éxito es la productividad: con la automatización de procesos, la mano de obra sólo absorbe el 4% de las ventas.

Padilla, casado y con dos hijos, sólo tiene una queja: no haber podido dedicar más tiempo a la familia. “Un error”, dice.