Viernes, 5 de Octubre de 2007

La mente también se desarrolla con comida

El sector alimentario busca nuevos complementos que ayuden al cerebro a desarrollarse

VICENTE F. DE BOBADILLA ·05/10/2007 - 20:56h

No es ningún secreto que los malos hábitos alimentarios influyen en el funcionamiento del cerebro y no para bien, claro. Por ejemplo, las carencias de vitamina B12 o hierro pueden afectar a las funciones cognitivas. Con esta premisa, nuevos campos de investigación buscan descubrir claves en la dieta para mejorar el rendimiento de nuestra mente.

¿Podemos saber qué comer para ser más listos? No exactamente. Los campos de trabajo se están concentrando en las dos etapas de la vida en las que el funcionamiento
cerebral puede verse más afectado: la infancia, cuando está en pleno desarrollo, y la vejez, cuando el cerebro está más expuesto a procesos de decadencia, con el mal de Alzheimer en lugar preferente.

Carbohidratos en la infancia

En la infancia, juegan un papel fundamental los elementos que contribuyen al desarrollo cerebral, como los carbohidratos y los lípidos, además de los micronutrientes que controlan el proceso, como el hierro, la iodina y el zinc. En cuanto a los ancianos, las investigaciones en este campo indican que la deficiencia en nutrientes esenciales, como antioxidantes y vitaminas A, B, C, y E, pueden suponer un factor de riesgo para el deterioro cognitivo.

Antes se creía que, alcanzada la edad adulta, el cerebro cesaba su proceso de renovación, pero hoy se sabe que está en evolución, reparando células dañadas y creando otras nuevas. Para ello, necesita un aporte de energía constante y muy elevado, mayor que cualquier otra parte del cuerpo. Su fuente de alimentación es la glucosa, que las células gliales toman de la sangre y convierten en lactato, asimilable por las neuronas del cerebro.