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Viernes, 24 de Agosto de 2012

Breivik, condenado a 21 años de cárcel por los atentados de Noruega

El ultraderechista hizo hoy un saludo extremista con el brazo derecho extendido y el puño cerrado al entrar en la sala del juicio en el tribunal de Oslo

EFE ·24/08/2012 - 08:14h

El tribunal de Oslo condenó hoy al ultraderechista Anders Behring Breivik a la pena máxima de 21 años de cárcel prorrogables, con un mínimo de 10 años, al considerarlo penalmente responsable de los atentados de hace un año en Noruega, en los que murieron 77 personas

El ultraderechista Anders Behring Breivik hizo hoy un saludo extremista con el brazo derecho extendido y el puño cerrado al entrar en la sala del juicio en el tribunal de Oslo, minutos antes de conocer el veredicto por los atentados de hace un año en Noruega. Durante los tres primeros días del juicio, Breivik había repetido ese saludo al comienzo de la vista, pero luego dejó de hacerlo, siguiendo el consejo de sus abogados, que habían recibido una queja de los representantes legales de los familiares de las víctimas y los supervivientes de la masacre por considerarlo inapropiado.

Breivik recuperó ese saludo varias semanas después al término de la penúltima vista, en la que la Fiscalía había solicitado su ingreso en un psiquiátrico al considerarlo penalmente no responsable por encontrarse en estado psicótico al cometer los atentados.

La vista, que ha comenzado a las 08:00 GMT, anunciando el fallo, algo fuera de lo usual. Tras ello se ha procedido a la lectura de la argumentación de la sentencia, que se prolongará durante unas seis horas, según ha informado el tribunal. Los cinco jueces -dos profesionales y tres legos- han decidido de forma unánime que es totalmente responsable. Para tomar esta decisión han contado con dos informes psiquiátricos que se le han hecho a Breivik y que concluyeron con diagnósticos opuestos.

El primero de ellos, que recibió el apoyo expreso de la Comisión de Medicina Forense, determinó que padece esquizofrenia paranoide y que se hallaba en estado psicótico al cometer el doble atentado, de ahí que no pueda ser considerado penalmente responsable. Ese informe constituye la base de la petición de la Fiscalía, que considera que plantea una "duda real" sobre el estado mental de Breivik y que según la legislación actual, esta debe beneficiar al acusado, partiendo de la idea de que es peor condenar a un psicótico a la cárcel que a un no psicótico a ingresar en un psiquiátrico.

La Fiscalía solicita de forma subsidiaria una pena máxima de 21 años de custodia, una figura legal del derecho noruego que se puede prolongar indefinidamente si se considera que el reo sigue siendo peligroso, lo que en la práctica equivale a una cadena perpetua.

Breivik sostiene que actuó en una situación de "necesidad" La defensa del ultraderechista se apoya en cambio en el segundo informe, encargado por el tribunal en enero tras la polémica por el diagnóstico del primero y que concluyó que aunque Breivik padece un transtorno disocial, puede ser considerado penalmente responsable.

Lo fundamental es encuadrar las ideas de Breivik en un contexto político de ultraderecha, porque ahí cobran sentido, sostienen sus abogados, que piden una pena de cárcel lo más leve posible si el fundamentalista cristiano no es puesto en libertad, como él solicita.

Breivik nunca ha negado ser el autor de los 77 homicidios voluntarios, además de otros intentos de homicidio, de los que se le acusa, pero asegura que actuó en una situación de "necesidad", en defensa del pueblo noruego, que considera amenazado por la "invasión musulmana" y el "infierno multiétnico" impulsado por el Gobierno. El destino de Breivik será el mismo: Ila, la cárcel al oeste de Oslo donde permanece encerrado en prisión preventiva desde hace un año.

Breivik hizo estallar una furgoneta bomba el 22 de julio de 2011 en el complejo gubernamental de Oslo, provocando la muerte de 8 personas, para luego trasladarse en coche a la isla de Utøya, al oeste de la capital, donde cometió una matanza de 69 personas en el campamento de las Juventudes Laboristas.