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Lunes, 20 de Agosto de 2012

Pena de muerte suspendida para la mujer de Bo Xilai

Gu Kailai, esposa del ex alto dirigente chino, ha sido condenada por la muerte de un empresario británico. La sentencia puede conmutarse por cadena perpetua

AGENCIAS ·20/08/2012 - 08:05h

El tribunal intermedio de Hefei ha condenado a la esposa del ex alto dirigente del Partido Comunista de China Bo Xilai, Gu Kailai, a una pena de muerte suspendida, tras encontrarla culpable del asesinato premeditado del empresario británico Neil Heywood. La sentencia implica que si durante los próximos dos años Gu muestra buen comportamiento, lo más probable es que la pena de muerte sea conmutada por cadena perpetua.

En una audiencia celebrada el pasado 9 de agosto, Gu admitió que envenenó con cianuro al empresario británico, explicando que lo hizo porque éste había amenazado con matar a su hijo, Bo Guagua, a causa de un problema de negocios. Además, Zhang Xiaojun, familiar y asistente de Bo que ha admitido que ayudó a Gu a matar a Heywood, ha sido condenado a nueve años de prisión, según ha informado el abogado de la familia de Heywood He Zhengsheng.

El caso en torno a la muerte de Heywood, un antiguo amigo de la familia Bo, el pasado noviembre ha representado el mayor escándalo en las altas esferas políticas chinas en los últimos diez años. La sentencia era ampliamente esperada, toda vez que el tribunal ya había dejado claro que consideraba a Gu culpable, aunque durante la vista se habían subrayado atenuantes.

Durante el juicio se argumentó que Gu había optado por asesinar al empresario para proteger a su hijo, Bo Guagua, al que Heywood, según la versión del tribunal, había amenazado tras una serie de desacuerdos económicos con la familia. Los expertos que declararon ante el tribunal alegaron que la mujer había sido tratada en el pasado por insomnio crónico, ansiedad y depresión.

Según la versión de los testigos en el juicio recogida por la agencia china Xinhua, en noviembre Heywood viajó desde Pekín a un hotel de las afueras de Chongqing por invitación de Gu, y fue invitado a beber vino; tras sentirse mal, vomitó en el baño, donde la esposa de Bo le dio a beber una botella de agua en la que había diluido cianuro. Tras ello, Gu dejó unas pastillas con sedantes en la habitación para simular un accidente y salió de la habitación poniendo el cartel de "no molestar" en la puerta, por lo que los encargados del hotel no descubrieron el cuerpo del empresario hasta el día siguiente. Inicialmente las autoridades atribuyeron a un exceso de alcohol la muerte de Heywood, cuyo cuerpo fue incinerado.

El escándalo se desató el pasado febrero cuando Wang Lijun, vicealcalde de Chongqing y mano derecha de Bo, pidió asilo en el consulado de EEUU en la localidad de Chengdu, próxima a Chongqing. Allí Wang, que también podría ser juzgado en los próximos días por traición, denunció, supuestamente, la mala praxis de Bo y los vínculos de Gu con la muerte de Heywood.

El 10 de abril, Gu y Zhang fueron declarados "altamente sospechosos" de la muerte del empresario. Entonces, y de forma casi simultánea, también se reveló la suspensión de Bo Xilai del Politburó y del Comité Central del PCCh por "supuestas irregularidades", sin vincular ambos casos. El caso ha acabado con la ascendente carrera política de Bo. Hasta entonces, se daba por seguro que cuando el PCCh celebre su XVIII Congreso en octubre, el carismático Bo, de 63 años y uno de los políticos más populares en China, sería uno de los nuevos miembros del Comité Permanente del Politburó, el órgano de dirección colegiada del Partido.

Bo no ha comparecido en público desde el pasado mes de marzo, cuando realizó una férrea defensa de la inocencia de su mujer y de sus políticas en una rueda de prensa celebrada en el marco de la sesión anual del Parlamento. La caída de Bo ha provocado una importante división en el Partido Comunista. El ala izquierda le ve como una figura carismática capaz de devolver al Partido Comunista el control sobre el crecimiento económica, mientras que el ala moderada le ve como un oportunista que pretende imponer sus políticas.