Archivo de Público
Domingo, 19 de Agosto de 2012

El enigma Cimino

La 69 Mostra de Venecia rescata del destierro al cineasta con la entrega del Premio Persol 2012 y la proyección de su película maldita 'La puerta del cielo' el próximo día 30

BEGOÑA PIÑA ·19/08/2012 - 08:55h

Cimino en el rodaje de 'El cazador'.

De lo genial a lo maldito. Michael Cimino ha hecho un viaje de casi cuatro décadas en el que ha protagonizado grandísimos éxitos (El cazador), pero también los más estrepitosos fracasos. Estos pudieron con los primeros, condenando al cineasta al destierro fuera de Hollywood. Ahora, la 69 Mostra de Venecia repara la imagen del director y guionista con el homenaje que se le rinde el próximo día 30 y en el que se proyectará su película maldita, La puerta del cielo, con la que consiguió arruinar a Universal y malograr una carrera que auguraba un futuro brillante. "Sé que piensan que soy un hueso duro de roer y un drogadicto y dicen que soy alcohólico. No lo soy. Nada de lo que la gente piensa de mí es verdad.  Todo nació porque nunca contesté ciertas cosas en la prensa. Eran ridículos".

Apartado del terreno público durante casi una década, Cimino reapareció a principios del siglo XXI convertido en novelista (la prestigiosa editorial francesa Gallimard publicó su libro Big Jane) y en 2007 hizo una sonora ‘rentré' pública, con motivo del 60 aniversario del Festival de Cine de Cannes. Invariablemente vestido con ropa y botas vaqueras, el neoyorquino apareció en Francia exhibiendo una sorprendente imagen. Traje blanco, camisa negra, cejas depiladas en dos medio arcos perfectos, nariz más pequeña, pómulos y labios más hinchados... y ni una arruga. Los rumores sobre una operación de cambio de sexo que se habían iniciado tímidamente poco antes se dispararon alarmantemente. Michael Cimino se convirtió una vez más en diana de la maledicencia y el recuerdo de su trayectoria cinematográfica volvió a desvanecerse tras los chismorreos.

Un Napoleón del cine 

Manipulador, excéntrico, paranoico, un Napoleón del cine... los calificativos que la comunidad del cine de EE.UU. ha ido añadiendo a la figura del cineasta son muchos y ninguno mínimamente halagüeño. Incluso se ganó el apodo de ‘el ayatolá', por el trato que daba a los miembros del equipo de rodaje de una de sus películas. Autor de solo siete largometrajes, Cimino es, al mismo tiempo, uno de los miembros destacados, junto a Coppola y Scorsese, del grupo de directores que revolucionó Hollywood en los setenta y también el responsable de poner punto final a la que se conoció como era del Nuevo Hollywood.

Cimino dio sus primeros pasos en la industria del cine como guionista

Sus primeros pasos en la industria del cine los dio como guionista, con Naves misteriosas y Harry el fuerte, secuela de Harry el sucio. Clint Eastwood, encantado con el trabajo que había hecho, le compró un nuevo guion, Un botín de 500.000 dólares (Thunderbolt and Lightfoot), con la idea de dirigirlo, pero se dejó convencer por el joven escritor y puso la historia en sus manos. 1974 fue, pues, su debut como director de largometrajes. La película fue un gran éxito y le permitió reunir un magnífico reparto para su segundo filme, El cazador (The Deer Hunter). Tan buena había sido su entrada en Hollywood, que consiguió que Robert De Niro, que ya era una súper estrella encabezara un equipo hoy legendario, con Christopher Walken, Meryl Streep, John Savage y John Cazale.

Fama de director problemático

Con este proyecto comenzó a construir su fama de director problemático. Reescribió con Deric Washburn el guion -el original era de Louis Garfinkle y Quinn K. Redeker-, pero poco después discutió con él y le apartó del proyecto. Tras una intensa disputa, el Gremio de Guionistas obligó a poner el nombre de todos ellos en los créditos. Además, el estudio no quería que John Cazale estuviera en la película. El actor padecía un cáncer terminal y los ejecutivos pensaban que no aguantaría el rodaje. Meryl Streep, por entonces pareja del actor, y Cimino amenazaron con retirarse del filme. Las productoras aceptaron, pero tuvieron que acceder también al cambio total del plan de rodaje, reelaborado para adelantar las escenas de Cazale, que murió muy poco después. El rodaje se alargó y el presupuesto casi se duplicó. Cimino hizo un montaje de la película de casi tres horas que asustó mucho al estudio, que se empeñó en hacer otra versión. En las proyecciones de prueba con público de ambos montajes, el director llegó a sobornar al proyeccionista para que interrumpiera la versión corta y así se votara por la suya.

Nada más estrenarse El cazador se convirtió en un clásico del cine, una obra que no ha envejecido absolutamente nada con el tiempo. La película conquistó cinco Oscar, entre ellos el de Mejor Película y Mejor Director, pero en la gala de entrega de los galardones, todo el equipo con Cimino a la cabeza tuvo que salir por la puerta del garaje ante la amenaza de agresión de varios grupos radicales que esperaban a la entrada. A algunos norteamericanos no les gustó nada la imagen que ofrecía la película de los soldados estadounidenses en Vietnam.

Uno de los mayores desastres económicos de Hollywood

A pesar de todas las desavenencias que el estudio tuvo con Cimino, el éxito en la taquilla de El cazador hizo que confiaran nuevamente en él. Universal dio al joven director todo lo que pidió para su nuevo proyecto. La puerta del cielo (1980) fue el título definitivo de su carrera. El director rompió todo lo pactado, se pasó de tiempo de rodaje, multiplicó enormemente el presupuesto, los rumores sobre consumo de cocaína en el rodaje se convirtieron en la comidilla de Hollywood...

Crítica y público detestaron 'La puerta del cielo' y Cimino se ganó el Premio Razzi al Peor Director 

Para que los ejecutivos del estudio no pudiesen ver el montaje que estaba haciendo, Cimino cambió la cerradura de la sala de trabajo. Presentó una película de cinco horas y media, que luego se recortó hasta quedar con un metraje de más de tres horas. Finalmente, la película se estrenó y se convirtió en un estrepitoso fracaso, uno de los mayores desastres económicos de la industria que arruinó a Universal. Crítica y público la detestaron y Cimino se ganó el Premio Razzi al Peor Director. Hoy, pasados treinta años, se ha hecho una revisión del filme y ha conquistado el aprecio que no tuvo entonces.

"Hice La puerta del cielo muy joven, si hubiera ido a una escuela de cine antes de hacerla, nunca la habría hecho. Habría tenido demasiados miedos. Incluso hoy, cuando me dicen que algo no va a funcionar,  cuando me dicen ‘has cruzado la línea', todavía no sé de qué línea me hablan", aseguró en una entrevista hace unos años. La puerta del cielo es un ambicioso western en el que se narra la guerra entre unos terratenientes y unos inmigrantes europeos en Wyoming, en la década de 1890. Kris Kristofferson, de nuevo Christopher Walken, Isabelle Huppert, Jeff Bridges, John Hurt, Joseph Cotten y Mickey Rourke eran los actores. Allí se ganó Cimino el apodo de ‘el ayatolá' y, sin embargo, allí hizo también algunos grandes amigos.

Contra todo pronóstico, Paramount Pictures buscó a Cimino para que rodara Footloose, pero cuatro meses después ya le habían despedido cansados de sus extravagancias. También se le apartó de los proyectos de Motín a Bordo, La zona muerta y Sed de poder. Nunca más, un estudio de Hollywood le ha financiado una película, sus siguientes trabajos son producciones independientes.

Del cine a la novela

En 1985 parecía que Michael Cimino retomaba de una manera normal su carrera. Trabajó con Oliver Stone en El año del dragón (Year of Dragon). Con el thriller Manhattan Sur consiguió una buena acogida, aunque recibió algunas acusaciones de racismo por parte de la comunidad china. Dos años después estrenó El siciliano, adaptación de la obra de Mario Puzzo, y en los noventa llegó a estrenar 37 horas desesperadas (remake del clásico de William Wyler) y Sunchaser. Con ésta puso el, hasta hoy, punto final a su carrera en la dirección.

Ni siquiera se sabe realmente el verdadero año de su nacimiento

Desapareció del panorama público y no volvió a saberse nada de él hasta que en 2001 reapareció transformado en su apariencia física y en su imagen profesional. Cimino se había convertido en novelista. Gallimard publicó en 2001 Big Jane y Francia le recompensó condecorándole con la medalla Chevallier des Artes et des Lettres. La novela, que se abre con una cita de El Quijote, de Cervantes, es la historia de una chica de 19 años, que vive tres historias de amor y viaja por América hasta llegar finalmente a Corea. Desde entonces, Michael Cimino intenta levantar un proyecto para llevar al cine La condición humana, de Malraux, de la que ya ha hecho la versión en guion.

Cimino vive hoy solo en su casa de Los Ángeles, de la que a veces escapa a su rancho de Montana o a su apartamento de Manhattan. Tiene una impresionante colección de coches -Rolls Royce, Jaguar, Mercedes...-, mantiene el misterioso silencio sobre su familia y, cada vez que le preguntan, da una versión distinta para explicar su radical cambio de imagen. Ni siquiera se sabe realmente el verdadero año de su nacimiento. El enigma Cimino no ha dejado nunca de crecer.