Archivo de Público
Viernes, 3 de Agosto de 2012

El hombre que nunca ganará a Bolt

'El Pájaro', el único español en los 100 metros, asegura que "esta carrera es como la Fórmula 1: el coche bueno gana siempre"

ALFREDO VARONA ·03/08/2012 - 21:52h

EFE - Ángel David Rodríguez.

No hay nadie en España que corra tan rápido los 100 metros como Él Pájaro', pero eso no es lo mismo que ser el máximo goleador. Ángel David Rodríguez (Madrid, 1980) no nació en Jamaica, es un hombre blanco que vive de alquiler en la calle Leganitos y no gana para ahorrar. Su popularidad es discreta y sabe que nunca bajará de los 10 segundos en el hectómetro. Por eso en estos Juegos se marca un objetivo a su medida.

"Quiero pasar a semifinales y acabar entre los 24 mejores del mundo". Los imposibles en una prueba como los 100 metros, "donde la táctica no vale", sólo existen en el cine. La experiencia demuestra que "esta carrera es como la Formula 1: el coche bueno gana siempre. Sólo en una vez de cada 25 un atleta, con una marca de 10,10, puede ganar a uno de 9,95 y eso nunca suele pasar en los Juegos". Pero, a pesar de que la victoria sea imposible, Ángel David evita la frustración. Ni siquiera se siente un perdedor, porque no es fácil estar donde hoy está él. "Me dedico a una prueba que es la más natural del mundo. Es la que se ejerce desde la niñez. ¿Qué niño no echa una carrera de aquí a la esquina?"

"Sólo en una vez de cada 25 un atleta, con una marca de 10,10, puede ganar a uno de 9,95"Ángel David fue ese niño en Móstoles, al que rápidamente se bautizo como ‘el Pájaro'. Se especializó en correr lo más rápido posible durante muy poco tiempo y descubrió que es un mundo durísimo, en el que "uno debe aprender a hacer el gesto" y eso acaba "siendo divertido". "Pero, eso sí, un mínimo error de técnica, en vez de 10.15, te puede hacer correr en 10.30". La perfección nace de la repetición. "Se trata de realizar muchos 100 a 11 segundos para conseguir uno a 10". Y después de ese 100, que espera completar hoy en Londres, Ángel David sabe que siempre acaba triturado.

"Se me saldrán los gemelos, me dolerán los bíceps femorales..., pero es que tiene que ser así. Son 10 segundos en los que hay que dejarlo todo, en los que voy a poner el cuerpo al límite y, naturalmente, eso implica dolor". Pero el dolor ya no es una tortura para los velocistas. "El único secreto que conozco es guardar el control sobre tu propio cuerpo y dejar que actúe". A los 32 años, Ángel David sabe latín. "Un exceso de motivación tampoco es bueno, porque te puede hacer correr mal". Por eso el de hoy lo interpretará como "un día normal", calentará como siempre "durante hora y cuarto para correr sólo diez segundos" y no pensará que, en realidad, forma parte del mundo prodigioso de Usain Bolt, capaz de capturar al universo.

Ángel David será un actor secundario, el contraste más puro con Bolt, un hombre negro criado junto a los mares y la naturaleza de Jamaica. Ángel David nació en Móstoles. Ha pasado parte de su vida en la carretera de Extremadura, conoce sus atascos y ahora reside en el puro centro de Madrid donde Bolt probablemente no duraría dos horas. "Vivo en un piso de alquiler junto a mi novia en la calle Leganitos, en la Gran Vía". Allí, a menudo, se cruza con hombres altos y corpulentos de raza negra a los que por la noche se podría confundir con Bolt. Pero no. El auténtico Bolt es el que hoy pisará la misma pista que Ángel David que ni se le ocurrirá pensar en las diferencias que existen.

Bolt, con 9.58, es multimillonario y él, con 10.14, "gana para vivir, un poco por encima de 1.000 euros netos". La crisis le ha afectado. "Hace seis años, con peores marcas, cobraba el doble que ahora". Y, naturalmente, piensa en su próximo trabajo, porque no se vive de las rentas. "Me he diplomado en Turismo en una universidad privada y sería ideal trabajar para la Federación, pero la Federación no puede acogernos a todos por el hecho de haber sido atletas". Por eso Ángel David, que sabe que vendrán tiempos más difíciles, disfrutará hoy del día y de la fotografía al lado de esos prodigios de la naturaleza que, en realidad, son como él.

"No van de divos"

"Bolt, Powell..., son tipos normales, que no van de divos", dice. "Esa época, que todos asociamos a los años de Carl Lewis, ya pasó. Al menos, fuera de la pista. Yo he salido a tomar algo con Bolt después de competiciones, hemos coincidido en fiestas y es el mismo que era cuando tenía fue campeón del mundo junior con 16 años. Un bromista total. Powell, sin embargo, es más serio y, por cierto, habla castellano, me parece que por una antigua novia que tuvo..."

"Esa época, que todos asociamos a los años de Carl Lewis, ya pasó"Ángel David, sin embargo, jamás les ha preguntado cuál es su secreto para correr como corren. Tampoco se le ocurrió nunca emigrar a Jamaica para tratar de ser como ellos y bajar de los 10 segundos. En realidad, cree que, si lo hubiera hecho, nada hubiese cambiado. Por eso vive en la calle Leganitos, come y entrena en la residencia Blume, donde entró, interno, a los 18 años y depuró una de las leyes de la vida. "El atletismo te hace ser una persona muy realista".

Claro que a Ángel David le gustaría obtener un metal y pasar a las primeras páginas de los periódicos, como rara vez ha pasado en su vida. Él es un velocista en España, no un goleador, y no hay manera de cambiar la educación deportiva de nuestro país. Él no nació en Jamaica, no es caribeño. "Yo nunca podría entrenar como ellos, que son infinitamente más explosivos. Por eso soy de los que piensa que los jamaicanos no tienen el secreto, pero sí la materia prima".

Ante esa dictadura, uno no puede partirse la cabeza, sólo aceptarla con la lealtad que se aceptan a los padres. "Estoy a una décima y media de bajar de 10 segundos y, tal vez, en condiciones perfectas...", insiste Ángel David, "pero quizá ya ni eso". Hace cuatro años que corrió en 10',14 y nunca ha vuelto a hacerlo tan rápido. "Cada vez que mejoraras llegas al límite, y eso es muy difícil. Tienes que estar descansadísimo y correr por encima del cien por cien o, como mínimo, del 98".

La vida de un velocista es "de mucha fuerza y de mucho gimnasio". "A lo máximo, llego a correr 30 kilómetros a la semana en invierno, pero no más". Y, aunque después de leer este texto, parezca un hombre sin oportunidades, que no las tendrá en Londres (nunca hay que engañarse), Ángel David, en realidad, es un privilegiado. Ha conocido medio mundo gracias al atletismo. "Yo empecé a correr a los 12 años para ir a los Juegos después de ver los de Seúl". Y, aunque nunca ganará las medallas que soñó ni será tan famoso como imaginó, no pasa nada. "Formo parte de un deporte y de una disciplina en la que yo valoro mis metas más que el entorno". Porque Ángel David Rodríguez, aunque haga lo mismo que Usain Bolt, no es Usain Bolt. Son los contrastes de la vida. Aunque si realmente la vida es un juego de contrastes, Ángel David, un extra en la película de hoy en los Juegos, iría de afortunado. Es, y no es tan poco ser lo que es, el pájaro de Móstoles. Un valiente, sin duda.