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Viernes, 3 de Agosto de 2012

Mejores, incluso, que el Dream Team

BALONCESTO. Ciclón de EEUU ante Nigeria con récord olímpico anotador (156-73) y personal de Carmelo Anthony (37)

AGENCIAS ·03/08/2012 - 11:45h

Estados Unidos, en un partido para la historia, batió el récord olímpico de anotación al arrasar de forma inmisericorde a la débil Nigeria por un margen de 83 puntos (156-73), una renta cercana a la mayor conseguida en unos Juegos: los 100 de separación que hubo entre Corea e Irak en 1948. El récord de anotación anterior lo ostentaba Brasil, con 138 puntos a Egipto en Seúl 1988. Carmelo Anthony, asimismo, se alzó con la mejor marca de anotación para un jugador estadounidense en la historia olímpica, con 37 puntos en menos de 15 minutos en pista.

El propio seleccionador estadounidense, Mike Krzyzewski, no se terminaba de creer al término del encuentro lo que había pasado sobre la cancha: "Lanzamos mejor que cualquier equipo que yo haya entrenado jamás".

Si Túnez se subió a las barbas de Estados Unidos durante 15 minutos, en esta ocasión los vigentes olímpicos no quisieron dejar ni un resquicio de aire a su rival desde el primer segundo de partido y firmaron un cuarto inicial de escándalo que ya avisaba de sus intenciones.

El partido también incluyó récord de triples, con 11 encestados de 14 intentos

El "show" incluyó 11 triples de 14 intentos, incluidos cuatro de Anthony, tres de Kevin Durant y dos de Kobe Bryant, aderezados por suspensiones lejanas, poderosos mates en contraataque y una defensa tremenda que apenas dejó maniobrar a Nigeria, volcada en dar balones a su hombre fuerte en la zona, Ike Diogu. Con 25-10 en el marcador, Mike sacó a toda la segunda unidad.

Los suplentes no bajaron el nivel -brillante Anthony- y Kevin Love fue el encargado de dejar una distancia de 25 arriba (41-16) antes de llegar al final del primer periodo. El déficit aumentó a los 30 puntos (62-32) a falta de 6:14 para llegar al descanso, a pesar de que los africanos estaban dando lo mejor de sí mismos.

EEUU llegó al decanso con 78 puntos, también récord olímpico

Diogu firmaba su partido más completo de los Juegos hasta ahora y y lograba ayuda por parte de sus compañeros Richard Oruche y Al-Farouq Aminu, pero al descanso ya se llegaba con un marcador de 78-45. Esos 78 puntos fueron también un récord olímpico, según confirmaron fuentes de la FIBA. La mejor marca anterior eran los 72 que endosó Brasil a China en Seúl 1988.

El roto siguió en aumento. La brecha alcanzó los 50 puntos (106-56) en el minuto 27 y siguió disparándose. Estados Unidos no mostró piedad alguna, si bien los africanos se fueron deshaciendo como un azucarillo sumidos en el perfecto engranaje americano.

Un mate brutal a una mano de Russell Westbrook a pase de Love precedió a los últimos 12 minutos de juego y poco después llegaron los 60 de diferencia (122-62). No sólo se contentaron con superar el récord de anotación en unos Juegos, que llegó con un triple de Andre Iguodala (139-68), sino también con romper la mayor ventaja que logró el "Dream Team" de Barcelona 92. En aquella ocasión ganaron de 68 puntos a Angola. Esta vez fueron 83.

Mike Krzyzewski: "Espero que hayamos guardado algo"

Mike Krzyzewski, técnico de la selección estadounidense, no tenía palabras para describir lo que había ocurrido. "No podíamos fallar. Compartimos el balón con 41 asistencias, anotamos 29 triples... es difícil perder así y eso que Nigeria jugó tan fuerte como pudo al principio. Anotaban mucho. Pero ha sido una actuación increíble que no pasa a menudo", añadió.

El entrenador de la universidad de Duke recordó los porcentajes de tiro del equipo frente a Nigeria, con 30/37 en lanzamientos de dos y 29/46 en triples. "Espero que hayamos guardado algo para los próximos partidos", bromeó.

Por su parte, Carmelo Anthony, que batió el récord de anotación para un jugador estadounidense en competición olímpica, explicó que con una actuación así "daba igual el rival" que hubiera enfrente. "Los porcentajes han sido increíbles. Fue una de esas noches en las que todo iba dentro. En mi caso no puede explicar lo que ocurría. Mis compañeros me animaban a tirar y sentía que cada vez que tocaba el balón iría dentro", indicó.