Archivo de Público
Viernes, 3 de Agosto de 2012

"Yo no corro, ni salto, ni lanzo"

El atletismo español se fue de vacío de Pekín y llega a Londres con pocas esperanzas

A. V. ·03/08/2012 - 10:38h

Juan Carlos de la Ossa nunca olvidará en el vestuario de El Nido de Pekín la patada que Higuero pegó a aquella botella. Sus ojos necesitaban llorar después de gastar la que, decididamente, iba a ser su última oportunidad de lograr medalla en 1.500. Llegó mal colocado a la última vuelta, en la que hizo 53 segundos y remontó hasta el quinto puesto en el 1.500, a 28 centésimas del bronce de Wills, un neozelandés que no tenía más palmares que él. Después, en invierno, una vez que se conoció el positivo de Ramzi, el ganador, Higuero pasó al cuarto puesto. Pero ya daba igual. Higuero había perdido la medalla y fue una pena en una distancia, el 1.500, que tenía un valor doble, porque esa prueba forma parte de nuestra sangre.

No, no hubo ni una sola medalla española en los Juegos de Pekín, pero sí hubo posibilidades de conseguirla. No sólo las de Higuero. También las de Marta Domínguez, que se cayó al saltar el último obstáculo; las de Bragado, cuarto en los 50 kilómetros marcha; las de María Vasco y Beatriz Pascual, quinta y sexta en los 20 kilómetros marcha, o las de Frank Casañas, que también fue quinto en lanzamiento de disco. Pero como no existió medalla el balance, a la defensiva, de Odriozola, el presidente de la Federación, no fue feliz. "Yo, ni corro, ni salto, ni lanzo".

Ante la palabra fracaso, Odriozola prefirió "la decepción" y echó de menos que ya no haya atletas con la fuerza mental de Fermín Cacho. Y quizá llevaba razón. Tres semanas antes, en Tenerife, Pestano había lanzado 69,50 en disco con lo que hubiera sido oro en Pekín y, sin embargo... El caso es que se trataba de un balance para corregir en estos Juegos, que se inician hoy para el atletismo, pero resulta que las expectativas son inferiores a las de hace cuatro años. No hay un Paquillo en marcha; no hay un Higuero en 1.500; Marta tiene cuatro años más...., en fin, dejemos que sean los días.