Viernes, 5 de Octubre de 2007

La matanza de 24 civiles en Haditha puede quedar impune

PÚBLICO ·05/10/2007 - 19:05h

Soldados de la compañía Alfa desplazados en la Baquba (Irak) rastrean la zona.

La matanza de Haditha puede terminar quedando sin castigo.

El investigador principal del tiroteo en el que murieron 24 civiles iraquíes recomendará que no se presenten cargos por asesinato contra su responsable, el sargento de marines Frank Wuterich.

El marine de 25 años lideraba la unidad que el 19 de noviembre del 2005 sufrió una emboscada en la que murió uno de sus compañeros. Momentos después, disparó contra los cinco pasajeros de un taxi al que había ordenado parar y ordenó un ataque contra las casas cercanas.

En el caso de que tenga que enfrentarse a un consejo de guerra, el investigador, un coronel, aconseja que sólo se le acuse de un delito de homicidio negligente de siete mujeres y niños, y que se rechacen los cargos de asesinato de otros diez civiles más.

La investigación de la masacre de Haditha es un desafío porque no se inició inmediatamente después de los hechos, sino meses después, cuando un periodista de la revista Time reveló los hechos. Varios altos mandos de los marines han sido castigados por no haber investigado las muertes.

En su informe de 37 páginas, el coronel plantea serias
dudas acerca de las declaraciones del sargento Sanick Dela Cruz -testigo principal de la acusación-, según las cuales Wuterich "mató a cinco hombres indefensos, detenidos y con las manos en alto".

El investigador cree que este testimonio es "completamente inverosímil e interesado". Y añade que "las muertes de los 24 civiles iraquíes deben verse en el contexto de un combate contra el enemigo, que empleó implacablemente y sin piedad civiles para cubrirse".

Además advierte que "los cargos por asesinato contra marines puede afectar la moral de las tropas todavía desplazadas allí".

El coronel parece más favorable a aceptar la versión de Wuterich, aireada por éste en el programa 60 minutos de la CBS, donde admitía haber matado a cinco iraquíes, por salir corriendo de forma sospechosa de un coche cuando éste les dio el alto. "No soy un monstruo", dijo.