Viernes, 5 de Octubre de 2007

El padre de Claudia reconoce que que su hija se le cayó al suelo, pero niega malos tratos

EFE ·05/10/2007 - 19:02h

EFE - Richard R.B., padre de Claudia, el bebé de Salou de seis meses herido grave tras ser presuntamente maltratado por su progenitor, ha negado hoy esta acusación, aunque ha reconocido que la niña se le cayó al suelo. EFE

Richard R.B., padre de Claudia, el bebé de Salou de seis meses herido grave tras ser presuntamente maltratado por su progenitor, ha negado hoy esta acusación, aunque ha reconocido que la niña se le cayó al suelo en varias ocasiones y que no dijo nada "por miedo" a que le retiraran la custodia.

El juicio contra Richard R.B., de 24 años y nacionalidad cubana, se ha iniciado hoy en el Juzgado de lo Penal número 3 de Tarragona y se retomará el próximo 11 de octubre debido a la incomparecencia como testigo de una de las canguros de Claudia y de la hermana de ésta, Amanda, de cuatro años.

En su declaración, Richard R.B. ha defendido su inocencia y ha negado que sometiera a su hija a malos tratos, aunque ha reconocido que en varias ocasiones se despistó y se le cayó al suelo.

En este sentido, ha justificado que la fractura de fémur que se le diagnosticó a la pequeña el pasado 21 de abril podría deberse a que, 15 días antes, cogió "de un pie" a la niña para evitar que cayera al suelo desde el cochecito.

Otro posible motivo es que la hermana de Claudia "solía jugar con ella como si fuera un muñeco y a veces -dijo su padre- se tiraba encima de la niña, por lo que creí que podría haberle causado la lesión".

La pediatra de Claudia ha confirmado que la inflamación en la pierna que presentaba la pequeña cuando sus padres la llevaron al ambulatorio de Salou pudo deberse a un golpe producido días atrás, y que se manifestara con posterioridad, "por desplazamientos de porciones óseas".

Sin embargo, la doctora ha relatado que los padres intentaron no quitar la ropa a la menor para su exploración, lo que le hizo "sospechar" y, una vez que la desvistieron, observó que la niña tenía algunos moratones.

Sobre el traumatismo craneoencefálico con fractura parietal izquierda y hemorragia, lesiones asociadas al "síndrome del niño zarandeado" con las que Claudia ingresó en el hospital Joan XXIII de Tarragona el 10 de junio, el acusado ha dicho que su hija se le cayó cuando la cogía con una mano, ya que con la otra preparaba un biberón.

Ha explicado que la pequeña sufrió un ataque epiléptico, por lo que la zarandeó, le hizo el boca a boca e hizo las maniobras para evitar que la niña se tragara la lengua.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular, sin embargo, sostienen que el padre "zarandeó violentamente y golpeó" a su hija, y el Ministerio Público añade que lo hizo para que la niña "callara", ya que quería dormir porque trabajaba de noche.

Preguntado por qué no dijo nada sobre este suceso a su pareja ni en sus anteriores declaraciones, ha asegurado que "tenía miedo" de la reacción de su compañera y de que le quitaran la custodia de Claudia, puesto que ya había sufrido la fractura de fémur.

En una tercera ocasión, entre el 21 de abril y el 10 de junio, la pequeña se precipitó desde el sofá por el peso de la escayola, ha admitido el acusado, aunque en esta ocasión, por los mismos motivos, tampoco llevó a la niña al hospital.

En el juicio también ha declarado la madre de Claudia, Aynadis M.T., quien ha asegurado que el acusado nunca se mostró violento y quería a sus hijas, aunque ha dicho que lo sucedido a su niña menor podría deberse a la "irresponsabilidad" de Richard R.B.

También han comparecido la pediatra del CAP de Salou, el jefe de Pediatría del Joan XXIII, el doctor del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, donde la niña fue derivada, y la médico forense, así como una de las cuidadoras de las niñas.

Los facultativos han coincidido en que la repetición de lesiones en una niña tan pequeña hacen pensar en un caso de malos tratos, aunque no han podido asegurarlo, y han señalado que "muy probablemente" Claudia sufrirá secuelas neuropsicológicas.

En sus conclusiones provisionales, la Fiscalía de Tarragona y la Generalitat piden, respectivamente, una pena inicial de cuatro y diez años de prisión para Richard R.B., mientras que la defensa reclama la libre absolución.