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Viernes, 25 de Mayo de 2012

Los efectos del cáncer infantil se extienden hasta la edad adulta

Reuters ·25/05/2012 - 16:30h

Por Andrew M. Seaman

Los sobrevivientes de cánceres infantiles corren más riesgo de tener cicatrices y desfiguraciones y de padecer pérdida de cabello más adelante en la vida, y para algunos eso llevaría a sufrir problemas emocionales a largo plazo, según sugiere un nuevo estudio.

Comparado con sus hermanos, los sobrevivientes eran más propensos a tener cicatrices y desfiguraciones en la cabeza, los brazos y las piernas en la adultez. Y los adultos con esos problemas tenían más depresión y menor calidad de vida.

"Esto nos demuestra que si bien no son necesariamente efectos del cáncer que amenazan la vida, tenemos que estar más atentos a los resultados con que tienen que lidiar estos pacientes", dijo Karen Kinahan, coordinadora del Programa STAR de Sobrevivientes del Centro de Oncología Robert H. Lurie de la Northwestern University, en Chicago.

El equipo de Kinahan utilizó información de 14.358 sobrevivientes de cáncer infantil y de 4.023 hermanos de esos sobrevivientes, que participaban de un estudio en curso.

Los sobrevivientes, incluidos aquellos que habían tenido leucemia, linfoma y cáncer renal, habían recibido el diagnóstico antes de los 21 años de edad y habían comenzado el tratamiento entre 1970 y 1987. Los participantes respondieron cuestionarios al inicio del estudio y en el 2003.

Un cuarto de los sobrevivientes tenía una cicatriz o una desfiguración en la cabeza o el cuello, comparado con uno de cada 12 en el grupo de hermanos. Además, eran más propensos a tener cicatrices o desfiguraciones en los brazos, las piernas, el tórax y el estómago.

Esas lesiones ocurren por las cirugías o la radioterapia. Y en los niños que están creciendo, las zonas irradiadas no crecen como deberían, según explicó la doctora Karen Wasilewski-Masker, oncóloga pediátrica del Hospital de Niños de Atlanta.

Los participantes con cicatrices o desfiguraciones en la cabeza, el cuello, los brazos o las piernas eran un 21 por ciento más propensos a tener depresión que aquellos sin cicatrices, según publica el equipo en Journal of Clinical Oncology.

La pérdida del cabello también era más común en los sobrevivientes que en sus hermanos. El 14 por ciento de los sobrevivientes y el 6 por ciento de los hermanos se estaban quedando calvos. Y eso también estaba asociado con la depresión, en especial en las mujeres.

"Los resultados son más alentadores que desalentadores", dijo Wasilewski-Masker, porque las diferencias emocionales entre los grupos no fueron "astronómicas".

Pero el equipo detectó que varios aspectos de la calidad de vida de los sobrevivientes eran peores que en sus hermanos y estaban asociados con las cicatrices, la desfiguración y la pérdida de cabello. Se trataba de la salud, las habilidades físicas, el dolor, la salud mental y la interacción social.

"Tenemos que conocer los efectos de ciertas alteraciones psicosociales de los pacientes con alguna desfiguración (...) pero no debemos asumir que lucir distinto por un tratamiento oncológico tendrá un impacto negativo", señaló Wasilewski-Masker.

En otro estudio publicado en la misma revista, tres cuartos de 388 personas de entre 15 y 39 años retomaban el trabajo o la escuela entre los 15 y 35 meses posteriores al diagnóstico de un cáncer. Pero más de la mitad lo hizo con problemas como los olvidos y la imposibilidad de sostener el ritmo anterior de trabajo o estudio.

La autora principal, Helen Parsons, del Centro de Ciencias de la Salud de la University of Texas, en San Antonio, consideró que es muy pronto como para sacar conclusiones sobre las posibles intervenciones para evitar el desempleo.

"El estudio es un punto de partida para conocer a los grupos con más problemas para volver a trabajar. En realidad, abre la puerta para futuros estudios", dijo Parsons.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 21 de mayo del 2012