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Domingo, 20 de Mayo de 2012

Muere un clérigo suní por disparos de soldados libaneses en el este del Líbano

EFE ·20/05/2012 - 13:49h

EFE - Libaneses y sirios sostienen banderas y pancartas durante una protesta contra el presidente sirio, Bashar al- Assad en Beirut. EFE/Archivo

Un clérigo suní y uno de sus escoltas murieron hoy por disparos de soldados libaneses en un puesto de control militar en la región de Akkar, en el noreste del Líbano y fronteriza con Siria, informó la televisión LBC.

Por el momento, las circunstancias de la muerte del jeque libanés Ahmad Abdul Wahid son confusas.

Algunos testigos señalaron a la LBC que los soldados abrieron fuego contra el clérigo después de que este desobedeciera la orden de detenerse en un control en la zona de Kueijat, en Akkar.

Sin embargo, uno de los acompañantes de Abdul Wahid aseguró a la misma cadena que los militares insultaron al religioso, al que dispararon cuando intentó dar la media vuelta.

Esta última versión fue corroborada por el diputado del partido opositor Futuro, Jaled Daher, que acusó a los uniformados de disparar deliberadamente contra el jeque, que tenía previsto dar un discurso en una manifestación de la Yamaa Islamiya, rama libanesa de los Hermanos Musulmanes, en la localidad de Halba, en Akkar.

Para Daher, cuyo partido es de tendencia antisiria, la prueba de que el ataque fue intencionado es que Abdul Wahid tenía heridas de bala en la cabeza y el cuello, lo que demuestra que fue un blanco deliberado.

El parlamentario acusó a algunos miembros del Ejército libanés de actuar como "milicianos" y de servir los intereses del régimen sirio.

Tras el incidente, los habitantes de algunas localidades de Akkar han bloqueado algunas carreteras y un denso humo negro de neumáticos quemados se puede observar en la región, donde los partidarios del prosirio Partido Sirio Nacional Social han celebrado una manifestación en Halba.

La semana pasada, la ciudad libanesa de Trípoli fue escenario de choques entre partidarios y detractores del régimen de Damasco, que causaron diez muertos y 130 heridos.

El conflicto sirio ha profundizado la división entre los libaneses, de los que una parte, encabezados por el grupo chií Hizbulá, apoya al régimen de Damasco, mientras que la otra respalda la revuelta popular iniciada a mediados de marzo de 2011.