Viernes, 5 de Octubre de 2007

ONG millonaria, trabajador precario

Los cooperantes desarrollan un estatuto que por primera vez protege sus derechos laborales frente a sus empresas.

DIEGO BARCALA / MADRID ·05/10/2007 - 16:53h

La situación contractual del cooperante era, hasta ahora, lo de menos en su mundo de ayuda sin condiciones. La prioridad del bien ajeno ha retrasado casi diez años la reivindicación de un marco laboral digno para los trabajadores de las ONG. El Estatuto de los Cooperantes, aprobado en abril del año pasado, alivia en parte la desprotección de los profesionales de la ayuda humanitaria ante sus empresas. Las dudas de las aseguradoras estancan todavía su aplicación definitiva. Algunos cooperantes siguen acudiendo a países de riesgo con seguros de viaje pensados para turistas.

Las organizaciones solidarias han disparado sus presupuestos hasta convertirse en un sector de influencia multimillonaria en la política exterior española. Médicos sin Fronteras, por ejemplo, presupuestó cerca de 50 millones de euros para sus actividades en 2006. A pesar de manejar ese volumen, ningún texto marcaba los derechos y deberes de su mano de obra. "Ésto conllevaba situaciones precarias, sin servicios básicos cubiertos, sin traslados, vivienda, escolarización, asistencia sanitaria... En definitiva, un trabajo especial sin regulación específica", afirma Ricardo Angora, vocal de acción humanitaria para la Coordinadora de ONG de Desarrollo.

Angora, cirujano ortopédico en el hospital La Paz en Madrid, participa desde hace 14 años en actividades humanitarias para Médicos del Mundo. Se estrenó en Bosnia y continuó la labor en Afganistán, Irak y Sudán donde vivió sus peores momentos. "La desprotección en los campos de refugiados es total. Estuve en uno de 50.000 personas donde los asesinatos y las violaciones estaban al orden del día. Encontramos poblaciones de miles de personas, en mitad de la nada, con miedo a llegar a esos campos", recuerda. Precisamente los cooperantes en Darfur, región sudanesa en conflicto desde 2003, son los que trabajan en peores condiciones. La ONU denunció hace un mes que 118 vehículos de ONG han sido secuestrados desde el inicio de 2007.


Problemas cotidianos


La solución a los problemas extremos sigue en negociación para el desarrollo del estatuto, que sí describe opciones para los más cotidianos. Las ONG están obligadas a facilitar un seguro privado para una mujer embarazada, pagar el exceso de peso del equipaje o la escolarización de los hijos del trabajador. La falta de cobertura social y laboral de los cooperantes forma parte de la confusión de quien ve en ellos a simples voluntarios con ansia de aventuras.

El problema aparece con la adaptación de las pólizas para los cooperantes en países en guerra o en conflicto. La entidad encargada de medir el riesgo es el Ministerio de Exteriores. "Un país como Colombia es catalogado de medio riesgo por el Ministerio, pero si te vas a una zona rural, el peligro crece bastante", explica Alban del Pino, de Mundo Cooperante. "Un seguro para este tipo de países de 30 días cuesta cerca de 300 euros. Cada ONG funciona a su modo, pero algunas utilizan seguros de turistas para cubrir la estancia de un cooperante. Es legal, pero corres muchos riesgos", añade.

La mayor causa de muerte en este colectivo son los accidentes. Fue el caso de tres jóvenes andaluces que murieron en 2003 en Tanzania por la colisión de su autobús con un camión. Lo mismo le ocurrió a otra cooperante española en Bolivia en septiembre de 2005. Otro caso más extremo fue el de Ana Isabel Sánchez, muerta por un disparo de un soldado de Guinea Ecuatorial en 2003. Son tres ejemplos con un desenlace fatal, pero también pasan por otro tipo de situaciones angustiosas que el estatuto trata de subsanar.

El último momento de angustia denunciado por cooperantes españoles ocurrió en Gaza, Palestina, el año pasado, con tres trabajadores de Paz Ahora en la frontera israelí. La policía les detuvo como sospechosos de ayudar a milicias terroristas palestinas cuando en realidad trabajaban en campamentos de verano para niños. La intermediación del Ministerio de Exteriores fue fundamental para su liberación. Según contaron, un soldado israelí les acusó de entrenar a terroristas, a lo que uno de los españoles contestó: "Son sólo niños de 9 años". "Dentro de 10, será terroristas", le espetó el soldado, según narraron tras regresar a España.


Cooperante, no voluntario


La Asociación Profesional de Cooperantes deunció el pasado 8 de septiembre, Día del Cooperante, que el estatuto no se estaba cumpliendo. Esta agrupación exige la definición concreta del cooperante frente a cualquier otro tipo de voluntario. "No son cooperantes los funcionarios cuya relación contractual es administrativa y no laboral. Tampoco los voluntarios, becarios, lectores, brigadistas y otras figuras no remuneradas o sin contrato. Tampoco aquéllos que trabajan en cooperación comercial o cultural, ni los religiosos misioneros", definen en su manifiesto.