Viernes, 5 de Octubre de 2007

Vivienda: guerra entre pobres en el cinturón de París

Delincuentes aprovechan la crisis de la vivienda en Francia para abrir pisos de protección oficial a los sin techo, a cambio de dinero. Quienes esperan el ansiado piso, se quejan y protestan

ANDRÉS PÉREZ ·05/10/2007 - 15:58h

Bamba y su familia, ayer en París.

"Suele ser en invierno, en cabinas telefónicas. Tienes que ir a la cabina cuando un amigo o un pariente te dice que ya no puedes seguir durmiendo en su casa con tu familia. Vas a la cabina para llamar a otro amigo. Y entonces ves el anuncio. Se alquila piso. Llamas. Casi siempre un móvil. Y te dicen: "sí, tengo un piso vacío". ¿Cuánto de alquiler?', preguntas. "Nada", te responden. "Pero tienes que pagar 1000 euros por entrar".

Así entró el señor Bamba y su familia ilegalmente en uno de los 12.000 pisos de renta limitada de Aubervilliers, simpática banlieue pegada al norte de París, que precisamente destaca por su esfuerzo en pisos para gente modesta, un 41% del total.

El método de los delincuentes para abrir los pisos vacíos varía: a veces tienen un doble de las llaves, a veces revientan la puerta con una palanca, "e incluso se ha visto una puerta blindada serrada", explica el presidente del organismo de vivienda pública de la ciudad, Gérard Del Monte. Pero siempre las familias saben que entran contra toda ley, de la mano de una minimafia. Y siempre son conscientes de que ocupan un piso por el que normalmente tendrían que esperar.

"No tenía otra alternativa", asegura Bamba, que ha encontrado trabajo de agente de seguridad, gracias al hecho de poder dormir, sin tener que cambiar cada día de lugar.

El refugiado marfileño y los suyos forman parte de un grupo de unas setenta familias que entró en pisos vacíos del barrio de La Maladrerie, en Aubervilliers, en enero de 2007, después de pasar años dando tumbos.

Ahora, las familias se han convertido en la pelota de un sórdido juego a tres bandas entre el Gobierno de derechas, el municipio comunista de Aubervilliers y las asociaciones de defensa de los sin techo. Juego a pocos meses de las elecciones municipales.




Según datos de la Fundación Abbé Pierre

 

Francia cuenta con 100.000 personas sin domicilio alguno, 974.000 vivendo en hoteluchos, caravanas, campings o centros de inserción y 2.180.000 alojados en condiciones infrahumanas (pisos superpoblados o sin sanitarios).

Desde 2004, aumentan las órdenes de expulsión judicial, las autorizaciones de expulsión por la fuerza pública y las intervenciones de la policía por impago de alquileres.

La inversión pública en vivienda ha pasado de representar algo más del 2% del PIB en 2001, a menos del 1,8% en 2007.

La Ley de Solidaridad Urbana impone una cuota mínima de vivienda social a todos los municipios, pero los más ricos, como Neuilly sur Seine (del que fuera alcalde Nicolás Sarkozy), prefieren pagar las multas antes que respetar la ley.

Una nueva Ley Vinculante de Derecho a la Vivienda, aprobada en 2007 imponía la obligación del Estado de proporcionar un techo, pero los decretos de aplicación están vaciándola de contenido, según la prensa francesa.

Pese a la cifra de sin techo, la Ley de Renovación Urbana impone una cuota de demoliciones de vivienda pública muy superior al número de construcciones de vivienda nueva.


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