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Miércoles, 16 de Mayo de 2012

Dos estudios miran al daño cerebral, en batalla y en el deporte

Reuters ·16/05/2012 - 23:37h

* Un estudio mira traumas por explosiones y lesiones deportivas

* Los cerebros se encuentran salpicados de axones rotos y neuronas afectadas

* El descubrimiento da validez al argumento de la "lesión invisible"

Por Sharon Begley

Las lesiones traumáticas en el cerebro, que se han convertido en la herida característica de las guerras de Irak y Afganistán, son doblemente crueles: dejan a muchas víctimas emocionalmente destrozadas e incapacitadas a nivel cognitivo.

Pero como las lesiones cerebrales leves y moderadas no aparecen en pruebas médicas de imagen, los médicos e incluso los familiares son a menudo escépticos sobre la existencia de daño real.

Ahora, el primer experimento de su clase documenta exactamente lo que le hace al cerebro esa "lesión invisible", o al menos la causada por ondas expansivas o impactos físicos repetidos: axones desmenuzados, que son los que deben transmitir señales entre neuronas, neuronas atascadas como las del Alzheimer, vasos sanguíneos estrangulados.

Una lesión cerebral está salpicada con los restos machacados de neuronas y otras células, de forma que "parece autofagia, el cerebro comiéndose vivo a sí mismo", explicó Lee Goldstein, investigador del Alzheimer en la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y codirector del estudio.

El descubrimiento promete ayudar a que estas lesiones se tomen más en serio, y podría llevar a tratamientos o medidas preventivas. Además, se produce cuando tanto el Pentágono como la Liga Nacional de Fútbol Americano luchan con el legado de las lesiones en la cabeza.

Decenas de miles de soldados estadounidenses han sufrido esta clase de lesiones y algunos se han suicidado o cometido actos violentos. En un caso especialmente terrible, un sargento del Ejército que había sufrido golpes en la cabeza está acusado de asesinar a 17 civiles afganos el pasado marzo.

La invisibilidad de muchas lesiones "es un enorme problema", según el general retirado de Estados Unidos Peter Chiarelli, presidente ejecutivo de One Mind, un grupo benéfico que fomenta la investigación neurológica.

Para añadir urgencia a la cuestión, se han producido varios suicidios de ex jugadores profesionales de fútbol americano que recibieron golpes en la cabeza durante su carrera.

HACIENDO VISIBLE LA "LESIÓN INVISIBLE"

Para el nuevo estudio, publicado el miércoles en la revista Science Translational Medicine, los científicos compararon tres grupos de cerebros.

Cuatro llegaron de veteranos del Ejército que habían sufrido el impacto de un explosivo casero o una conmoción. Cuatro pertenecían a jóvenes atletas que habían sufrido conmociones. Y varias decenas procedían de ratones que habían sido expuestos a explosiones similares a las de un bomba casera.

Ninguno de los cerebros tenía lesiones evidentes. "Si los sostienes en la mano no ves ningún daño", explicó la neuropatóloga Ann McKee, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y el Sistema de Salud de Asuntos de Veteranos de Nueva Inglaterra, codirectora del estudio.

"El escáner cerebral y la resonancia magnética no los muestran. Hace falta un microscopio, incluso un microscopio electrónico", añadió.

Con ese método, el daño era claro, y muy similar a lo que han visto los científicos en cerebros de ex jugadores de fútbol americano que recibieron golpes en la cabeza y a los que se identificó, tras su muerte, como afectados por la encefalopatía traumática crónica, conocida en el pasado como demencia pugilística.

Esa afección puede causar depresión, agresión, impulsividad y pérdida de memoria, y se la ha relacionado con el suicidio. "Los hombres se vuelven muy agresivos, desarrollan un temperamento con poco autocontrol, y su juicio falla", dijo Goldstein. "Todo esto forma parte del daño al cerebro", afirmó.

Las tres líneas de pruebas -de veteranos, atletas y ratones- sugieren un mecanismo común en el que los golpes en la cabeza causan encefalopatía traumática crónica, y ésta limita las funciones cerebrales.

Es posible que ni siquiera sean necesarios golpes muy fuertes para afectar a la habilidad mental. Un segundo estudio publicado el miércoles mostró que algunos jugadores universitarios de hockey y fútbol americano tenían puntuaciones más bajas en pruebas mentales y de memoria tras una temporada de golpes repetidos pero menores en la cabeza.

Los jugadores, equipados con cascos especiales que medían golpes en la cabeza, experimentaron de media 469 golpes en la temporada, según indicaron en la revista Neurology los científicos dirigidos por Thomas McAllister, de la Escuela Geisel de Medicina de Dartmouth.